Narrado por Andy
Volver de la luna de miel fue hermoso... y caótico.
La casa estaba entera (gracias a Dios), los niños bien cuidados (gracias a Ely y las chicas), pero bastaron 30 minutos para que todo volviera a la rutina: Mateo peleando con Joel por quién dormía a mi lado, Emilia llorando porque quería brazos, y Doky ladrando porque nadie le daba bolita.
La magia de casarse no te quita el cansancio. Pero sí te cambia algo: la seguridad de saber que tienes a alguien que no se va a ir en medio del caos.
El ajuste a la vida en pareja (ahora legal)
Joel seguía con sus hábitos extraños: dejar la toalla mojada en la cama, ver series hasta dormirse con el control en la mano, y comerse mi chocolate escondido.
—Te casaste con esto —me decía riendo mientras le tiraba la almohada.
Pero también me abrazaba sin motivo, me llenaba el termo de café sin que yo se lo pidiera, y jugaba con Emilia para que yo pudiera bañarme tranquila.
A veces, me miraba en silencio y decía:
—¿Sabes? Aún no puedo creer que seas mi esposa.
Y yo tampoco lo creía del todo.
Mateo y los celos (versión 2.0)
Mateo mejoró mucho. Ya no decía que no quería a su hermana, aunque seguía sin compartir el control del tele con ella.
Una noche lo escuché decir:
—Emilia, tú también eres mi familia... pero no toques mis legos.
Progreso, pensé.
Joel y Mateo aún discutían por la cama. Pero ahora lo hacían bromeando.
—¡Es mi esposa! —decía Joel.
—¡Es mi mamá! —respondía Mateo.
Yo solo rodaba los ojos y los obligaba a dormir a cada uno en su sitio... hasta que, a mitad de la noche, terminábamos todos en la misma cama. Incluyendo a Doky.
Una conversación inesperada
Un día, mientras doblábamos ropa, Joel me dijo:
—¿Y si... pensamos en agrandar la familia?
Casi dejo caer el pantalón de Mateo.
—¿Qué?
—Sí. No ahora. Pero... en un tiempo. Quiero otro bebé contigo.
Mi corazón se apretó.
—Déjame disfrutar este matrimonio primero, ¿sí?
Se rió y me besó la frente.
—Te amo.
—Yo también.
La vida no cambió por completo. Aún hay platos sucios, tareas, rabietas, y noches en vela. Pero ahora lo vivimos juntos, con amor, humor y paciencia.
Y eso, para mí, es suficient
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
