Narrado por Andy
Era una tarde tranquila, o al menos lo intentábamos.
Estábamos todos recostados en la cama: Joel, Mateo y yo. Mi barriguita crecía cada día más y Mateo se había aficionado a acostarse sobre ella. Decía que así podía hablarle a su hermanita.
—Hola, bebé... soy tu hermano —le susurraba con dulzura, mientras apoyaba su carita.
Ese momento que debía ser paz, se quebró.
—Amor... ¿Ale es de Bolivia? —preguntó Joel de pronto.
—Sí —respondí.
—Es que... no sé, se me hace muy aventada.
—No es aventada, es segura —dije firme.
—¿Estás de acuerdo con lo que propone Ale? —me preguntó, directo.
—Pienso que podría funcionar, pero claro... es riesgoso.
—¡¿Ves?! Me estás dando la razón.
—¡Pero escúchame! —levanté un poco la voz—. La otra vez estaba sola, ahora no. Ale va a estar escondida, si algo pasa, ella va a defenderme.
—Puede ser, pero... no quiero arriesgarte otra vez, entiéndeme.
—Y yo te entiendo, pero yo tampoco puedo vivir con miedo. Ni siquiera nuestro hijo puede salir al parque.
—Papá... quiero ir al parque —dijo Mateo bajito.
—Mateo, no se puede. Es peligroso —contestó Joel, tenso.
—¿Ves? Hasta a Mateo le está afectando —le dije, molesta.
—¿Y qué quieres que haga, ah?! —explotó.
—¡Lo que quieras! Pero no quiero vivir así. Ni que mi hijo viva así.
Joel y yo discutíamos, levantábamos la voz. Mateo... nos miró con esos ojos grandes, llenos de lágrimas.
—¡Mamá, papá, no discutan! —lloró—. Si no puedo ir al parque no importa... pero no discutan.
Me rompió el alma.
—Ya, mi amor. Lo siento. Mamá ya no va a discutir —lo abracé fuerte.
—Perdón, bebé —dijo Joel, bajando la mirada y tomando mi mano—. Perdón, Andy.
—Está bien... pero tenemos que hacer algo.
—Está bien...
—¿Entonces? ¿Hacemos lo que dice Ale?
Joel respiró profundo. Cerró los ojos un momento.
—No... —se detuvo—. Bueno, sí. Pero con una condición.
—¿Cuál?
—Ese día yo también estaré.
—Perfecto. Yo no tengo problema. Hablemos con Ale.
Nos dimos un beso... y Mateo, con su ternura de siempre, pidió un abrazo también.
—¡Yo también quiero!
—¡Ven con cuidado! —dijimos al mismo tiempo.
Y así, entre cosquillas, risas y caricias... nos preparamos para enfrentar el final.
Narrado por Joel
Al día siguiente, cuando llevé a Mateo al colegio, lo noté inquieto. Algo no estaba bien.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
