Narrado por Andy
Habían pasado ya un par de meses desde el infierno que vivimos con Carlos. Finalmente, tras salir del hospital, fue directo a prisión. Y esta vez por buen tiempo. Sentí que al fin podía respirar tranquila.
Joel y yo conversamos sobre empezar de nuevo... quizás un nuevo hogar, un lugar donde no quedaran sombras del pasado. La idea no era huir, sino renacer como familia.
Ya tenía cinco meses de embarazo y mi bebita era una pequeña revoltosa en mi vientre. Bastaba con que Mateo le hablara, y ella se movía como si respondiera. Era mágico. Decidimos llamarla Emilia.
—Tu hermanita se mueve cuando le hablas, ¿ves? —le decía a Mateo mientras él apoyaba su carita sobre mi barriga.
—¡Hola, Emilia! Soy tu hermano Mateo, y te voy a enseñar a correr, y también a no hacer caso cuando papá diga que no se puede comer dulces.
Reímos. Verlo tan entregado a su hermanita me llenaba de amor, aunque al principio estaba un poco reacio. Pero Mateo, con su gran corazón, ya no podía esperar a conocerla.
Narrado por Joel
Decidí que ese fin de semana comenzaríamos a ver casas. El departamento ya nos quedaba chico. Queríamos un lugar más amplio, más verde, más alejado de todo lo que nos hizo daño.
—Amor, este fin de semana vamos a buscar una casa más grande —le dije a Andy mientras tomábamos café.
—¿Y qué haremos con el departamento?
—Lo venderemos.
—Papá... ¿me lo das a mí? —interrumpió Mateo con esa seriedad infantil que desarma.
—¿Y tú para qué quieres un departamento? —reí.
—Para jugar.
—No, bebé. Vamos a venderlo —respondí, acariciándole el cabello.
—No te vas a librar tan fácil de nosotros, campeón —dijo Andy.
—(Haciendo puchero) Ya que queda...
Ese niño, de verdad, no se le escapa ni una.
Narrado por Andy
Y por si te preguntas qué pasó con Alejandra, después de ayudarnos, volvió a Bolivia. Su vida, su carrera, su todo la esperaban allá. Pero su amistad se quedó conmigo para siempre.
Ese domingo, desayunamos juntos como familia. Joel tenía anotadas varias casas para visitar. Algunas estaban un poco lejos, pero eso era parte de la idea: paz, espacio y nuevos comienzos.
Mateo iba emocionado en el auto, mirando por la ventana, señalando cada casa como si ya fuera nuestra.
—¿En todas esas vamos a vivir? —preguntó mientras pasábamos por un vecindario nuevo.
—No, amor —le dije con una sonrisa—. Tenemos que elegir solo una.
—¿Y si mejor nos quedamos con la nuestra?
—Es que ahora con tu hermanita necesitamos más espacio —respondió Joel.
—Pero donde vivimos hay espacio.
—¿Cuántos somos en la casa? —le preguntó Joel.
Mateo se puso serio, contó con los dedos.
—Mamá, papá, Doki... y yo. (Mostró cuatro deditos.)
—Con tu hermanita, seremos cinco —le dijo Joel.
Mateo abrió grande los ojos.
—¡Ah, entonces sí! Busquemos una casa más grande, porque ya voy a tener que compartir a mis papás, y no quiero compartir mis juguetes.
—¿Cómo que no vas a compartir tus juguetes? —le preguntó Joel fingiendo ofensa.
—Son míos —dijo cruzando los brazos.
—Bueno, entonces le compraremos juguetes a tu hermanita —respondió Joel con picardía.
—¡Mamá! —gritó Mateo indignado—. ¡Mi papá no me quiere comprar juguetes!
—¿Por qué?
—Porque dije que no voy a prestar los míos.
—Entonces tu papá tiene razón —dije, tratando de no reírme.
—¿Por qué?
—Porque tu hermanita también tendrá sus propios juguetes, pero a veces va a querer jugar contigo. Y tú tienes que enseñarle a compartir.
Mateo se quedó pensativo... luego se encogió de hombros.
—Bueno... pero que no toque mis dinosaurios.
—
Terminamos el día cansados, pero felices. Vimos muchas casas, algunas bonitas, otras más espaciosas... pero aún no encontrábamos "la indicada".
Lo importante era que estábamos juntos. Emilia seguía creciendo, Mateo estaba emocionado, Joel más protector que nunca, y yo... me sentía finalmente libre.
Listos para nuestra nueva etapa.
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Una Historia de amor
RomantikNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
