Capítulo 17 - Desde sus ojos (Joel)

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La música retumbaba en el pecho.
Luces rojas, azules, violetas se entrecruzaban como si el cielo estuviera en plena fiesta.
Pero yo no estaba del todo ahí.

Fingía disfrutar.
Sonreía.
Bebía despacio.

Pero estaba esperando algo.

A ella.

Andy.

No sabía qué estaba sintiendo últimamente con ella, pero se me hacía costumbre buscarla con la mirada...
Esperar su risa, su paso, su voz.
Y cuando entró por esa puerta, como si nada, con esa forma tan suya de habitar el espacio... sentí que el aire se aligeraba.

Se acercó a saludarme.

Hola, Joel.

¡Andy! —le respondí, con una sonrisa que no pude controlar—.
Te presento a un amigo. Carlos.

Ella lo saludó con amabilidad, como siempre.

Carlos la miró con ese brillo travieso que conozco demasiado bien.
Ladeó la cabeza.
Le sonrió como quien quiere jugar sin permiso.

Y ahí supe que tenía que decirle algo.

Cuando Andy se fue a saludar a Caro, Carlos me habló sin filtro.

Tu amiga está buena.

Le clavé la mirada.

Carlos... no. Andy no es para ti.

¿Te gusta? —me preguntó con una sonrisa burlona, como si ya supiera la respuesta.

Es mi amiga. Y no te metas con ella. No es como las chicas que tú usas y botas.

Tranquilo, hermano... solo dije que está linda. Aunque... te apuesto algo: esta noche se va conmigo.

Lo empujé con el hombro, sin bromear.

No la toques. En serio.

Y ahí quedó. O eso creí.

Pero durante toda la noche, Carlos buscaba cada oportunidad para acercarse a Andy.
Bailó con ella dos canciones.
La hacía reír.
Yo me moría por intervenir, pero... ¿con qué derecho?

Era su noche.
Era libre.

Me limité a observar. Y sí, a arder un poco por dentro.

Luego, me acerqué y bailamos juntos.
Andy me miró como si no pasara nada, pero la forma en que su sonrisa se iluminó al verme...
me partió en dos.
Y me recompuso al mismo tiempo.

Quise decirle algo. Algo sincero. Algo como:
"No me gusta verte con otros".
O "Me haces bien".
Pero no lo hice.

Cobarde.

Pasaron las horas.

Andy fue a despedirse de Caro.
Yo la seguí con la mirada como si pudiera cuidarla con solo verla.

Entonces la escuché decir que no tenía celular. Que iba a buscar un hotel cercano.

Me acerqué sin pensarlo.

Andy, yo te acompaño.

Carlos apareció detrás de mí, cómo no.

No, Joel. Yo la acompaño.

Quise golpearlo ahí mismo.

Andy nos miró a ambos. Estaba firme. Más fuerte de lo que muchos imaginan.

Gracias, pero puedo ir sola.

Carlos insistió. Ella lo frenó con elegancia.
Y cuando lo llamó idiota, juro que me reí por dentro.

Cuando salió, lo hice tras ella.
No podía dejarla sola, no a esas horas.

La vi entrar a un pequeño hotel.

Esperé unos segundos y entré también.

Andy... mejor compartimos el cuarto. No encontré taxi. No me iré hasta que sepa que estás bien.

Ella dudó.
Yo también, aunque no lo mostré.
No sabía si estaba cruzando un límite... pero en ese momento, necesitaba estar cerca.
Solo eso.

O al menos, eso creía.

La habitación era simple.
Ella se quitó los zapatos y suspiró largo.

Parecía tan cansada. Tan humana.
Tan hermosa en su silencio.

Se acostó sin decir mucho.
Yo me senté al otro lado de la cama, mirando al techo.

No planeaba nada.
De verdad.

Pero verla ahí, dormida, con el cabello desordenado sobre la almohada, respirando con calma...
Me hizo querer protegerla para siempre.

Me acerqué sin hacer ruido.
Solo para verla mejor.

Y de pronto, sin pensar, rocé sus labios con los míos.

Un roce suave. Como un susurro.

Ella abrió los ojos.
No se apartó.

Y ahí, en ese momento...
me rendí.

Ya no era solo amistad.
No podía seguir mintiéndome.

Andy me devolvió el beso.
Sus manos me buscaron.
Mis dedos acariciaron su mejilla.
Y todo lo que callamos durante semanas, lo dijimos con el cuerpo.

No fue solo deseo.
Fue refugio.
Fue encuentro.
Fue una historia nueva naciendo entre lo que alguna vez dolió.

Al amanecer, mientras ella dormía otra vez, me quedé despierto.

Mirándola.
Sintiendo una calma que hacía mucho no conocía.

Y me hice una sola pregunta:

¿Y ahora qué?

Porque si esto solo fue una noche...
no sé si mi corazón vaya a soportarlo.

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora