Capítulo 8 - Confesiones en el camino

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Narrado por Andy

La mañana siguiente estaba cargada de emoción... al menos para mí. Íbamos a visitar una de las iglesias más antiguas de la historia. Yo estaba emocionada, pero Mateo, no tanto. Él solo quería jugar, como siempre. Aun así, accedió a acompañarnos.

—Mamá, tengo que ir —me dijo de repente, mientras nos alistábamos.

—¿Y con quién te vas a quedar? —le pregunté, riendo.

—Déjalo solo —bromeó Joel desde el fondo.

—¡No me quiero quedar solo! —protestó Mateo, ofendido.

Joel se acercó de inmediato y lo abrazó con ternura.

—Bebé, estoy bromeando. Nunca te vamos a dejar solo, nunca.

—Pues no te quiero —dijo Mateo con los brazos cruzados.

—Jajaja, ya, dejen de hacer drama. ¿Vamos o nos dejan? —dije, conteniendo la risa.

—¡Vamos pues! —dijo Mateo, dándole la manito a Joel.

Al bajar, notamos algo raro. Leydi y Ely estaban discutiendo. Pero cuando nos vieron, se callaron de inmediato. No dije nada en ese momento, aunque la tensión era evidente.

Leydi manejaba, Ely iba de copiloto. Joel, los bebés y yo íbamos atrás. Mateo no se despegaba de mí, literalmente pegado. Ese comportamiento solo me hacía sospechar más... ¿Y si realmente estoy embarazada otra vez? Pero ese pensamiento quedó en segundo plano. Me preocupaba más el ambiente tenso entre mis amigas.

—Chicas... ¿todo bien? —pregunté con cautela.

—Sí, amiga, todo bien —dijo Ely, sin mirarme del todo.

—¿Por qué no le dices la verdad? —espetó Leydi, rompiendo el silencio.

—A ver, chicas, cálmense —intervino Joel, ya anticipando problemas.

—¿Qué está pasando? —pregunté ya más seria.

—¿Quieres saber qué pasa, Andy? —dijo Ely mirándome—. Que Leydi tiene secretos. Llega tarde a casa, a veces me ignora, y cuando su celular suena, se pone nerviosa.

—¡Ya te dije que no es lo que piensas! —respondió Leydi a la defensiva.

—¿Entonces qué es? —insistió Ely, dolida.

—No puedo decirlo —dijo Leydi bajando la mirada.

—¿Ves, Andy? ¿Cómo quieres que confíe en ella así?

—Lo primero que vamos a hacer —intervine— es estacionarnos, bajar a tomar aire... y después hablamos.

—Está bien —aceptó Ely con voz tensa.

Nos detuvimos en una estación de servicio. Joel y Ely se quedaron en el coche con los bebés, mientras yo salí con Leydi.

Narrado por Andy

—Amiga... ¿qué está pasando en serio?

—Si te cuento, júrame que no dirás nada —me dijo Leydi, mordiéndose el labio.

—Dímelo, te lo juro.

—Sí, estoy actuando raro, pero es porque le estoy preparando una sorpresa a Ely...

—¿Qué clase de sorpresa?

—Una renovación de votos. Quiero volver a pedirle que se case conmigo.

—¡Ay Leydi! Eso es hermoso, pero deberías tener más cuidado con cómo lo haces, la estás haciendo sufrir sin querer.

—Lo sé, voy a tener más cuidado. No quiero perderla.

—Confieso que por un momento pensé que ya no la querías...

—Nada que ver, Andy. Ely es mi todo. Por cierto, ¿entramos aquí? También deben vender pruebas de embarazo.

—Sí, yo también quiero comprar una. Mateo está demasiado pegado a mí últimamente. Ya tengo sospechas.

—¿Quién te manda pues?

—¡Ya, Leydi!

Narrado por Joel

Mientras ellas estaban en la tienda, yo aproveché para hablar con Ely.

—Ely... ¿estás segura de que Leydi te oculta algo?

—Sí, Joel, estoy segura.

—Quizás es una sorpresa, no necesariamente algo malo.

—No sé. Me hicieron dudar desde que dijeron que Andy tiene su huella en tu celular.

—Eso es cosa de nosotros. No todo tiene que funcionar igual para cada pareja.

—Lo sé, pero... siento que algo se está rompiendo.

—¿Te puedo decir algo sin que te molestes?

—Dime.

—Deja de ser tan insegura... y date cuenta de la mujer maravillosa que tienes a tu lado.

—Ay, no sé, Joel.

La abracé suavemente. No con ninguna intención, solo para calmarla. Pero Mateo nos vio desde el coche.

—¡¿Por qué abrazas a mi madrina?! —dijo molesto.

—Porque tu madrina está triste, hijo —le respondí con calma.

—¡Le voy a decir a mi mamá!

—Ya, Mateo...

En ese momento, Andy y Leydi regresaban. Mateo bajó corriendo del coche y fue directo con su mamá.

Narrado por Andy

—¡Mateo, no te bajes así! Te puedes lastimar —le dije preocupada.

—¿Amor, qué tienes? —me preguntó Joel, extrañado.

—Nada... ¿por qué?

—Es la primera vez que le llamas la atención así.

—¿Y cómo hablas tú?

—Ya... ¿nos vamos? —intervino Ely de pronto, con voz más relajada.

—Sí, pero primero quiero hablar contigo —le dijo Leydi, tomándola de la mano.

Se fueron a un lado, dejándonos con los bebés.

—¿Qué se traen entre manos? —me preguntó Joel, curioso.

—Una sorpresa.

—¿Me vas a decir o no?

—Bueno... Leydi quiere hacer una renovación de votos con Ely.

—¿Eso era todo?

—Sí, eso era.

—Pobre Ely, ella pensaba que era otra cosa.

—Ya me lo imaginaba. Espero que conversen y todo se arregle.

—Por cierto, tu guardaespaldas casi me golpea.

—¿Cómo?

—Mateo. Me dijo: "Le voy a decir a mi mamá" solo porque abracé a Ely.

—¡Ay Dios! Ese niño...

Poco después, volvieron Ely y Leydi, más tranquilas, tomadas de la mano.

—¿Pudieron hablar? —pregunté.

—Sí, ya está aclarado todo —respondió Leydi con una sonrisa.

—Sí, Andy... gracias —añadió Ely, mirándome con cariño.

—Entonces, ¿podemos continuar con el tour? —dijo Joel, aliviado.

—Sí, mejor —respondí yo, con una sonrisa más relajada.

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