Narra Andy
—¿Qué dijiste? —le pregunté, aún procesando lo que había escuchado.
Joel sonrió antes de responder:
—Diana es bisexual.
—¡¿Qué?!
—Sí, amor. Lo descubrí cuando la conocí en la escuela.
—Pero... fue tu ex. ¿No te incomodó eso?
Joel negó con la cabeza, tranquilo.
—No, para nada. Cuando estuve con ella, estaba solo conmigo... o eso creo —añadió con una pequeña risa.
—Entonces, ¿la chica con la que la vi debe ser su nueva pareja?
—Puede ser... la verdad, no me importa —dijo, encogiéndose de hombros.
—Ojalá que no la pase mal en su relación —comenté, sincera.
—Andy, no te metas.
—¡No voy a hacer nada!
—Amor, te conozco. En serio, no te metas.
—No me voy a meter, pero sí me preocupa —admití.
Joel me miró confundido.
—¿Y por qué te preocupa?
—Porque en el mundo que la rodea, su forma de amar no siempre es bien vista. Por eso tiene que esconderse.
Joel asintió despacio.
—En eso tienes razón... pero igual, no nos metamos. De verdad.
—Está bien, no haré nada... aunque sí voy a hacer algo ahora mismo.
—¿Qué vas a hacer?
—Cocinar. Porque, por lo visto, nadie lo ha hecho y seguro Mateo ya tiene hambre.
Justo en ese momento, apareció Mateo corriendo.
—¡Mamá, mamá!
—¿Qué pasa, Mateo?
—¡Tengo hambre!
Miré a Joel con cara de "te lo dije" y luego a mi hijo.
—Voy a cocinar algo rápido, mi amor.
—¡No! Mejor pide comida —protestó Mateo.
—No, voy a cocinar.
—¡Papá, ayuda!
Joel me ignoró a propósito.
—¿Qué vas a cocinar, amor?
—Tallarines con pollo.
—Perfecto, pondré agua —dijo, siguiendo con la broma.
—Gracias. Mateo, ve a la sala con tu hermana mientras cocinamos.
—Pero tengo hambre, mami...
—Te doy una manzana para que vayas picando.
Fui con ellos, le pasé una manzana a Mateo, revisé a Emilia en su silla, y los dejé viendo televisión mientras regresaba a la cocina.
Narra Joel
—Ya, para —me dijo Andy cuando entró.
—¿Qué hice?
—Deja de ignorar a Mateo.
—¿Ah, sí? O sea, ¿él puede hacerme bromas y yo no puedo?
—Es un niño, Joel...
—¡Por eso mismo! Tiene que aprender que toda broma puede ser devuelta.
—Mejor concéntrate en cocinar.
—Ok, yo corto las zanahorias.
—Perfecto.
Nos pusimos manos a la obra. Mientras picaba las verduras, no pude evitar pensar en algo.
—Amor, estaba pensando...
—¿En qué?
—En los preparativos para la boda.
—¿Qué boda?
Le tiré suavemente un trozo de zanahoria en la cabeza.
—¡Oye! ¿Qué te pasa?
—¿Cómo que qué boda? ¡La nuestra!
—Ah... ¡verdad!
—¿Así que no te importa? —pregunté, fingiendo indignación.
—No, amor, solo que no me acordé —respondió con una risa.
—Ya, bueno, empecemos.
—Sí, primero hagamos una lista de lo que queremos tener.
—¿Vas a llamar a las chicas?
—Sí, creo que sí.
—Sería chévere. Las extraño... sobre todo a Leidy.
—No solo voy a llamar a Leidy. También a Ely, Alejandra, anie y Julie.
—A ver... conozco a Leidy, Ely y Alejandra. Pero a anie y Julie no.
—Pues será el momento perfecto para que las conozcas.
—Dale, llámalas.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
