Capítulo 28 - Límites y Verdades

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Narrado por Joel

Me levanté muy temprano. No quería salir sin antes hablar con mi madre. Lo de ayer me dejó inquieto toda la noche, y no podía quedarme de brazos cruzados.

Andy seguía dormida, con su rostro tranquilo. No quise despertarla, se merece descansar. Fui a ver a Mateo, también dormía profundamente, abrazado a su peluche favorito. Los dejé a ambos durmiendo, y salí de casa en silencio.

Conduje hacia la casa de mi madre. Al llegar, me abrió con una sonrisa y ese tono cariñoso que siempre usa conmigo, pero yo estaba molesto.

A Mateo nunca le hemos levantado la mano, ni Andy ni yo, y no voy a permitir que nadie lo haga. Ni siquiera mi madre.

Regina: Hola, hijo, ¿cómo estás? ¿Querías hablar conmigo?

Joel: Sí. Quiero que me expliques qué pasó ayer. ¿Por qué le pusiste la mano a Mateo?

Regina: ¿Yo? No... solo vi que estaba peleando con unos niños y lo separé, nada más.

Joel: Mamá, mi hijo no miente.

Regina: Lo sé, mi nieto lindo no es mentiroso, pero la verdad, está muy mimado.

Joel: ¿Qué estás tratando de decir?

Regina: Esa idea viene de tu novia. Ella quiere que te alejes de nosotros, por eso se fueron tan lejos. Sabe que yo no puedo ir hasta allá.

(Se le llenaron los ojos de lágrimas)

Regina: Y ahora que está embarazada otra vez, ni siquiera hicieron revelación de sexo... ¿por qué?

Joel: Mamá, por favor, cálmate. Mira... en parte tienes razón, Andy lo consiente mucho. Y sí, voy a empezar a ponerle límites a Mateo, pero eso no justifica lo que pasó ayer.

Regina: Yo jamás le haría daño a mi nieto. Nunca. Y a la bebé tampoco...

Joel: Está bien, mamá.

Regina: ¿Cómo se va a llamar?

Joel: Emilia Leidy.

Regina: ¿Por qué ese nombre? No es original.

Joel: Emilia lo escogí yo. Y Leidy es por una amiga muy especial para ambos.

Regina: ¿Y si fuera Regina Emilia? Suena más bonito.

Joel: No, mamá. El nombre ya está decidido. Se va a llamar Emilia Leidy.

Regina: Bueno... era solo una sugerencia.

Salí de su casa con la mente llena de pensamientos. Mientras iba camino al trabajo, analizaba cada palabra que habíamos dicho.

Quizás mamá tiene razón en algo: Andy a veces lo consiente demasiado. Pero de ahí a decir que Mateo inventó lo que pasó... no sé. Quiero creer que exageraron, pero yo no vi el momento. Lo único que sé es que tengo que hablar con Andy. Y lo voy a hacer hoy, en cuanto llegue a casa.

Narrado por Andy

Cuando me desperté, Joel ya no estaba. Imaginé que se había ido temprano a hablar con su madre, tal como me dijo que haría.

Sabía que no había sido un malentendido. Yo vi lo que pasó. Nadie me lo contó. Yo vi cómo Regina le puso la mano a mi hijo, y eso no lo tolero. A veces, sí, lo admito... consiento mucho a Mateo, pero no por eso alguien puede agredirlo.

Alisté a mi niño para el colegio. Vino la movilidad y Mateo se fue contento, sin pensar en lo que había pasado el día anterior.

Luego me conecté con Michel. Estuvimos ideando nuevas recetas y promociones para la empresa, organizando cotizaciones de algunos eventos grandes que querían contratarnos.

Todo iba bien, pero de pronto sentí algo en el pecho. No un dolor, sino esa sensación rara... como si algo estuviera por pasar.

En la tarde, Mateo regresó del colegio. Le serví el almuerzo, hizo su tarea mientras yo lo ayudaba, y luego se puso a jugar con Doki, su perrito, mientras yo seguía trabajando en la laptop.

Estábamos tranquilos... hasta que llegó Joel.

Mateo salió disparado a saludar a su papá.

¡Papáaaa!

Pero Joel le respondió con un tono algo frío, casi automático. Me llamó la atención. Algo no estaba bien.

Luego me miró con seriedad.

Andy, tenemos que hablar.

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