Narrado por Andy
Nos despertamos y ahí estaba Mateo, dormido entre nosotros, tibiecito y enredado en las cobijas como siempre. Joel y yo nos miramos y sonreímos. Lo amamos así, pegado a nosotros, nuestro punto de equilibrio.
—Tenemos que alistarnos, amor, ya es Nochebuena —le susurré.
Joel asintió, se estiró y fue a preparar su ropa. Yo desperté a Mateo con dulzura, dándole besitos en la frente.
—Hijito, vamos a vestirnos para la fiesta, ¿sí?
Mateo abrió los ojos lentamente.
—¿Ya es Navidad?
—Casi, falta poquito.
Así vestimos a Mateo:
Un tierno suéter navideño rojo con renos, pantalón oscuro de pana y botas marrones. Le pusimos una bufanda tejida que combinaba con la mía. Estaba precioso.
Yo me puse:
Un vestido blanco largo de punto, ceñido a la cintura, con una chaqueta beige y botas altas. Un maquillaje suave y ondas en el cabello. Me sentía nerviosa, pero hermosa.
Joel se alistó así:
Con camisa verde oscura, jeans azules, un abrigo de lana gris y bufanda negra. Estaba guapísimo, como siempre, y no tenía idea de lo que se venía.
Mis amigas lucían espectaculares:
Ely: Un vestido rojo vino, con labios del mismo tono y el cabello liso suelto. Elegante y serena.
Leidy: Vestido dorado, con mangas largas de encaje. Pelo recogido en una coleta alta y accesorios dorados.
Mi hermosa sobrina Leidely:
Vestida como un angelito con alas blancas y un vestido de tul. Parecía salida de un cuento.
Narrado por Joel
El salón estaba lleno de luces, velas y aroma a canela. Todos los huéspedes reunidos, celebrando, riendo. Mateo corría con Leidely, feliz. Yo la buscaba a ella: Andy. También noté que Leidy había desaparecido.
—Ely, ¿has visto a Andy?
—No. Tampoco a Leidy. Se perdieron las dos —dijo ella, con una sonrisa misteriosa.
—Andy ha estado rara...
—Leidy también.
Algo se estaba cocinando.
Entonces, aparecieron. Ambas. Bellas, radiantes y cargadas de algo... importante. Andy vino directo hacia mí. Mateo corrió primero:
—¡Mami, mira todo está bonito!
—Sí, mi amor. Todo está precioso.
—¿Dónde estabas? —le pregunté, curioso.
—Haciendo algo —dijo con una sonrisa nerviosa, y me extendió un sobre.
—¿Qué es esto?
—Hazme un favor... ábrelo a las doce.
—¿Por qué?
—Solo hazlo, ¿sí?
Leidy también entregó algo a Ely. Todo era tan raro.
Mateo se empezó a poner inquieto, se pegó a Andy como una lapa.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
