Capítulo 13 - Nochebuena, secretos y una nueva promesa

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Narrado por Andy

Nos despertamos y ahí estaba Mateo, dormido entre nosotros, tibiecito y enredado en las cobijas como siempre. Joel y yo nos miramos y sonreímos. Lo amamos así, pegado a nosotros, nuestro punto de equilibrio.

—Tenemos que alistarnos, amor, ya es Nochebuena —le susurré.

Joel asintió, se estiró y fue a preparar su ropa. Yo desperté a Mateo con dulzura, dándole besitos en la frente.

—Hijito, vamos a vestirnos para la fiesta, ¿sí?

Mateo abrió los ojos lentamente.

—¿Ya es Navidad?

—Casi, falta poquito.

Así vestimos a Mateo:

Un tierno suéter navideño rojo con renos, pantalón oscuro de pana y botas marrones. Le pusimos una bufanda tejida que combinaba con la mía. Estaba precioso.

Yo me puse:

Un vestido blanco largo de punto, ceñido a la cintura, con una chaqueta beige y botas altas. Un maquillaje suave y ondas en el cabello. Me sentía nerviosa, pero hermosa.

Joel se alistó así:

Con camisa verde oscura, jeans azules, un abrigo de lana gris y bufanda negra. Estaba guapísimo, como siempre, y no tenía idea de lo que se venía.

Mis amigas lucían espectaculares:

Ely: Un vestido rojo vino, con labios del mismo tono y el cabello liso suelto. Elegante y serena.

Leidy: Vestido dorado, con mangas largas de encaje. Pelo recogido en una coleta alta y accesorios dorados.

Mi hermosa sobrina Leidely:

Vestida como un angelito con alas blancas y un vestido de tul. Parecía salida de un cuento.

Narrado por Joel

El salón estaba lleno de luces, velas y aroma a canela. Todos los huéspedes reunidos, celebrando, riendo. Mateo corría con Leidely, feliz. Yo la buscaba a ella: Andy. También noté que Leidy había desaparecido.

—Ely, ¿has visto a Andy?

—No. Tampoco a Leidy. Se perdieron las dos —dijo ella, con una sonrisa misteriosa.

—Andy ha estado rara...

—Leidy también.

Algo se estaba cocinando.

Entonces, aparecieron. Ambas. Bellas, radiantes y cargadas de algo... importante. Andy vino directo hacia mí. Mateo corrió primero:

—¡Mami, mira todo está bonito!

—Sí, mi amor. Todo está precioso.

—¿Dónde estabas? —le pregunté, curioso.

—Haciendo algo —dijo con una sonrisa nerviosa, y me extendió un sobre.

—¿Qué es esto?

—Hazme un favor... ábrelo a las doce.

—¿Por qué?

—Solo hazlo, ¿sí?

Leidy también entregó algo a Ely. Todo era tan raro.

Mateo se empezó a poner inquieto, se pegó a Andy como una lapa.

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora