Narrado por Andy
Desde ese día... no salgo sola.
Joel se ha vuelto aún más protector, y lo entiendo. Puede sonar exagerado para otros, pero no para mí. Él contrató un chofer con experiencia como guardaespaldas, no solo para mí, también para Mateo. No quería arriesgar ni un segundo de nuestra tranquilidad.
Y aunque de Carlos no sabíamos nada nuevo, la que no dejaba de insistir era Diana. Joel me contó todo. Incluso dejó su móvil en casa para evitar contestar sus llamadas, como prueba de que no tenía nada que ocultar. Yo confiaba en él, más que nunca. Pero el miedo estaba ahí, como una sombra.
Por suerte, no todo eran amenazas. Esta semana marcó un momento importante para nuestra familia: Mateo empezó el colegio. Tiene solo cuatro años, pero estaba tan emocionado... le brillaban los ojos. Joel y yo lo acompañamos en su primer día. Fue hermoso verlo entrar tan feliz, sin miedo, con su mochilita azul.
Antes de irnos, hablamos con su profesora y fuimos claros:
—Solo nosotros dos o el chofer lo pueden recoger. Nadie más.
Era necesario. No sabemos de qué es capaz esa gente.
Regresando a casa, sentí que algo me observaba. Me estremecí. No le di importancia... hasta que llegó un mensaje.
"Hoy te veías muy bonita... lástima que estás embarazada otra vez."
Carlos.
No respondí. No quería darle poder sobre mí. Guardé el mensaje, decidí mostrárselo a Joel más tarde. Pero el miedo se instaló otra vez como una punzada en el pecho.
Fui a la empresa para distraerme, revisar pendientes, estar ocupada. No quería que Mateo me viera nerviosa.
Allí me encontré con Michel.
—¿Andy, te sientes mejor?
—Sí... pero —le mostré el mensaje— siento que alguien nos sigue. Me están vigilando, Michel. Y tengo miedo... por mis hijos.
—¿Joel ya lo sabe?
—No... se lo mostraré cuando llegue. No quiero alterarlo en su trabajo.
—Ten mucho cuidado, Andy. Mucho.
Asentí. Esto ya no era una molestia. Era una amenaza real.
Narrado por Joel
Desde que descubrí que Carlos y Diana están detrás de todo esto, no he podido dormir tranquilo. Lo que me enferma no es el miedo... es la incertidumbre. ¿Qué buscan? ¿Por qué ahora? ¿Por qué Andy?
Carlos es claro: quiere llevar a Andy a la cama. Como si fuera un trofeo. Un juego. Algo que jamás voy a permitir.
Y Diana... bueno, Diana murió para mí hace seis años, cuando interrumpió un embarazo que yo sí quería. Ese bebé habría tenido la misma edad que Mateo ahora. Tal vez estaríamos criándolo juntos con Andy. Pero Diana no le dio esa oportunidad.
Aun así, decidí reunirme con ella. Necesitaba cerrar ese ciclo. Saber qué estaba pasando.
Quedamos en un restaurante discreto. Cuando llegué, ella ya estaba ahí.
—Hola, Diana.
—Hola, bebé...
—No me llames así. Ya no soy ese tipo.
—Pero siempre te llamé así...
—Ve al grano.
—Quiero que retomemos lo nuestro.
—No puedo.
—¿Por qué?
—Porque tengo una familia. Amo a mi mujer.
—¿La has visto? ¿Qué tiene ella que no tenga yo?
—Muchas cosas. La más importante: no es una asesina.
Diana soltó una risa seca.
—Supera eso. En ese momento ese bebé era un obstáculo.
—Para mí, era mi hijo.
Ella bajó la mirada por un segundo, luego lo soltó sin emoción:
—Me ligué las trompas. Ya no quiero hijos.
—Entonces no quieres mi vida. Porque yo tengo dos, y los amo con el alma.
Hubo un silencio.
—Sabes... creo que esto ya me cansó. No debí hacerle caso a Carlos. Solo quería vengarse, no sé por qué. Pero te advierto algo, Joel... ten cuidado.
—¿Qué estás diciendo?
—Hace semanas quería hacer algo contra ustedes, pero como se fueron de viaje, no pudo. Ahora que regresaron... los está vigilando.
—¿Cómo que nos está vigilando?
—Tiene a alguien que sigue a Andy. No sé quién es, pero tiene fotos. Me las mostró.
Mi sangre se heló.
—Gracias por decirme. Pero si algo le pasa a mi familia...
—Ya entendí. No volveré a llamarte. Solo quería saber si todavía sentías algo por mí... pero está claro que no. Y sabes qué, está bien. Tú quieres una familia. Yo no.
Se levantó. Me miró por última vez.
—Andy tiene suerte de tenerte.
—Adiós, Diana.
Mientras salía del restaurante, mi decisión ya estaba tomada:
Iban a tener que pasar por encima de mí si querían tocar a mi familia.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
