Narra Andy
Habían pasado unas horas desde que me dieron el alta en el hospital. Por fin íbamos a casa. Joel manejaba con cuidado, mientras yo iba en el asiento trasero con mis dos amores: Mateo y Emilia.
Ella dormía plácidamente en su silla para bebé, envuelta en una mantita rosa que combinaba con su gorrito. Mateo no dejaba de mirarla.
—Mami, mami —me llamó emocionado.
—¿Qué pasa, mi amor?
—¿Yo puedo cuidar a mi hermanita?
—Claro que sí, mi amor. Me vas a ayudar a cuidarla mucho.
—¡Sí! Yo no voy a dejar que nadie se le acerque —dijo con seriedad, inflando su pecho.
Sonreí al ver su reacción tan protectora. Estaba claro que los celos ya comenzaban a hacer su aparición.
—Ya salió Mateo celoso —murmuré con humor.
Joel soltó una risa desde el asiento del conductor.
—¿Tú no vas a decir nada? —le pregunté a Joel con una ceja alzada.
—¿Y qué quieres que diga? —respondió divertido.
—O sea... ¿vas a dejar que Mateo cele a su hermanita?
—Prefiero que cele a Emilia antes que a ti —dijo Joel sin pensarlo mucho.
—¡Papá! ¡Yo no soy celoso! —gritó Mateo desde el fondo, ofendido.
—Sí, cómo no —respondí, conteniendo la risa.
—Bebé, sí eres celoso —agregó Joel, divertido.
Mateo bajó la cabeza, y de pronto sus ojitos se llenaron de lágrimas.
—¡No lo soy! —dijo llorando.
—Ya, bebé, cálmate —le dije acariciándole la cabeza.
—Mateo, no aguantas ni una broma —intentó suavizar Joel, sin notar que el pequeño estaba realmente sensible.
—¡No me gustan las bromas, ok! —dijo entre sollozos.
—Ya, paren los dos —intervine firmemente.
—Ok —dijeron los dos al unísono, como niños regañados.
Al llegar a casa, pensé que lo peor ya había pasado... hasta que vi a Regina, la madre de Joel, esperándonos en la puerta.
—¡Abuelita, abuelita! —gritó Mateo corriendo hacia ella.
Mi estómago se encogió. Joel detuvo el auto y bajó con expresión de fastidio. Yo, sin decir palabra, tomé a mis hijos y me metí directamente a la casa. No iba a cometer el mismo error otra vez. Ya había aprendido la lección: no me voy a meter entre Joel y su mamá.
Narra Joel
Apenas puse un pie fuera del carro y vi a mi madre ahí parada, supe que no traía buenas noticias. Andy entró rápido con los niños, sin decir nada. Lo entendí perfectamente.
—¿Qué hace aquí, mamá?
—Vine a verte —respondió con su típico tono autoritario.
—¿Y qué quiere?
—Vengo a decirte que voy a apoyar a Diana. La voy a ayudar para que vuelva contigo.
—¿¡Tú no entiendes que yo ya tengo mi familia!?
—No voy a aceptar eso nunca.
—No me interesa —respondí, firme—. Ya que nació mi hija, voy a empezar los preparativos para mi boda.
—No iré a ninguna boda.
—Tampoco pensaba invitarte.
—¿Y quién te va a entregar en el altar?
—Si no estás tú, le pediré a mi suegra. Y creo que gustosa aceptará.
—¡Agh! Te pones en ese plan...
—Porque soy igual que tú.
—Mejor me voy.
—Bye —dije sin mirar atrás.
Mi madre se fue. Al cerrar la puerta detrás de ella, sentí como si pudiera respirar por fin. Es cierto, tengo su carácter... pero también tengo más claridad sobre lo que sí quiero en mi vida. Y mi madre no entra en ese plan.
Entré a la casa. Lo primero que vi fue a mis tres tesoros. Emilia dormía en su silla, tan chiquita, tan perfecta. Andy y Mateo estaban en el suelo, armando torres con bloques de colores. Me agaché y me uní sin pensarlo.
—¿Qué están armando? —pregunté.
—¡Un castillo! —dijo Mateo, feliz.
—Y la princesa del castillo será Emilia Leydi —anunció con orgullo.
—Pero está dormida, amor —dijo Andy con dulzura.
—No importa, mamá... ella es la princesa —insistió Mateo, abrazando su bloque como si fuera un tesoro.
—Sí, hijo —dije mientras le revolvía el cabello—. Emilia será la princesa, y tú el caballero que la protege.
Sonrió satisfecho.
Y ahí, en ese momento, entendí que no hay reina más fuerte que Andy, ni reino más importante que mi familia.
Perdón por no escribir ando un poco desanimada por muchas cosas poco a poco retomaré la escritura
ESTÁS LEYENDO
Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
