Capítulo 32 - Celebrar la vida

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Después de todo lo que habíamos vivido, decidimos dejar atrás los malos momentos y enfocarnos en lo más importante: la llegada de nuestro bebé.

Ya estaba en el octavo mes de embarazo, y Mateo no dejaba de moverse... sobre todo cada vez que escuchaba la voz de su papá.

Joel, sin pedir permiso y sin posibilidad de detenerlo, había desarrollado una costumbre muy suya: hablarle al bebé cada noche.
Y aunque me conmovía, también tenía un pequeño problema...

A Mateo le emocionaba tanto, que no me dejaban dormir.

🌙 Conversación nocturna

Joel (acercando la boca a mi vientre):
—Hola, Mateo... ¿cómo estás, campeón?

Mateo respondió con una ráfaga de pataditas. Fuertes. Como siempre.

Andy (entre risas y fastidio):
—¡Auch! ¿Me dejan dormir, por favor?

Joel (acariciando mi barriga con ternura):
—Mateo, hijo... deja descansar a tu mami, anda.

Otra patada. Más fuerte.
Como si Mateo dijera "¡no quiero!"

Andy:
—¡Joel, en serio quiero dormir!

Joel (riendo bajo):
—Está bien, bebé. Vamos a dormir. Mamá ya está molesta...

Andy (suspirando mientras cerraba los ojos):
—Gracias...

Unos segundos de silencio.
Y entonces, la voz de Joel otra vez, suave, pero seria.

Joel:
—Amor... ¿ya solicitaste la licencia?

Andy:
—Sí. Me la aprobaron. Mañana es mi último día en la oficina.

Joel:
—Entonces me voy solo al trabajo...

Andy:
—Sí. Yo me quedaré acomodando algunas cosas aquí.

Joel (advirtiendo):
—Andy, por favor... no cargues nada pesado, ¿sí?

Andy (sonriendo):
—No voy a cargar nada, lo prometo.

Joel:
—Está bien... ah, y el sábado es el baby shower.

Andy (sorprendida):
—¡Verdad! Se me había olvidado por completo...

🎈 Sábado por la tarde – Baby Shower

Llegó el esperado sábado.
Melissa, mi cuñada, nos había pedido a Joel y a mí que fuéramos vestidos de blanco.

Me puse un vestido largo y cómodo, blanco como la espuma, que me hacía sentir como una mamá elegante y feliz.
Joel iba impecable: camisa blanca, pantalón oscuro y ese brillo en los ojos que reservaba para los días especiales.

Al llegar al local decorado, nos quedamos sin palabras.
Todo estaba envuelto en tonos de azul celeste y blanco: globos, guirnaldas, ositos, y un gran cartel:
"¡Bienvenido, Mateo!"

Los invitados iban vestidos de azul, así que Joel y yo resaltábamos como los protagonistas de la historia.
Y en cierto modo, lo éramos.

Todo me encantaba.
Todo se me antojaba: los dulces, las bebidas, los bocaditos...
Como caminar me cansaba mucho, Joel se convirtió en mi mesero personal y no se despegó de mi lado.

🗣️ Conversación con mis cuñadas

Melissa y Paola se acercaron enseguida.

Melissa:
—Andy, ¿te gusta cómo quedó todo?

Andy:
—¡Me encanta! Está precioso.

Paola:
—Lo hicimos con mucho amor. Mateo se lo merece.

Andy (dudando un segundo):
—¿Les puedo hacer una pregunta?

Melissa:
—Claro, dime.

Andy:
—¿Carlos va a venir?

Melissa (rápida y firme):
—No. No lo invitamos. Después de lo que pasó, no queremos problemas.

Andy (aliviada):
—Gracias...

Melissa:
—Además, hay seguridad en la entrada. Nadie entra sin invitación.

🍰 Juegos, risas y regalos

Joel apareció con un plato lleno de bocaditos y una sonrisa orgullosa.

Joel:
—Toma, amor. Melissa, todo te quedó increíble.

Melissa (con orgullo):
—¡Nos lucimos!

Andy:
—¿Van a hacer juegos?

Paola:
—¡Obvio! Tenemos varios preparados.

Joel (bromeando nervioso):
—Con que no me pongan un pañal...

Andy (riendo):
—¡Yo sí quiero verte con pañal!

Joel:
—Te amo, pero no me pongas eso.

Andy:
—Te amo más... pero ¡necesito reírme!

Al final, sí le pusieron el pañal.
Fue uno de los momentos más divertidos del día.
Joel, a pesar de su resistencia, se dejó llevar, con esa mezcla de vergüenza y ternura que lo hacía aún más adorable.

Reímos, jugamos, comimos, lloramos un poquito.
Y lo más importante: nos sentimos rodeados de amor.

🎁 Regalos llenos de cariño

Cada regalo fue un símbolo de cuidado, de cariño real.
Aquí algunos que me marcaron el corazón:

Caro: Unas mantitas bordadas a mano con el nombre Mateo y una tarjeta con un mensaje que me hizo llorar.

Karina: Una pañalera completísima con todo lo que una mamá primeriza necesita.

Daniela: Bodies y baberos con frases como "Rey de la casa" y "Soy el nuevo jefe".

Sergio: Un monitor de bebé moderno con cámara y audio.

Diego: Un marco digital con fotos de nuestras ecografías que él mismo recopiló.

Michel: Una lámpara nocturna en forma de luna, con luz suave y música relajante.

Pame: Un cuaderno de recuerdos para Mateo, con espacio para cartas hasta que cumpla 18 años.

🍼 Cierre del capítulo

La tarde fue perfecta.
Una mezcla de ternura, emoción y celebración.
Mateo aún no nacía, pero ya estaba rodeado de un amor inmenso.

Joel me tomó la mano mientras sonaba una canción de cuna.

Joel (mirándome a los ojos):
—¿Te das cuenta?
Nuestro hijo ya es el más amado del mundo.

Andy (con lágrimas de felicidad):
—Sí... y yo también.

Nos abrazamos, y justo en ese instante, Mateo dio unas suaves pataditas.
Como si también quisiera celebrar con nosotros.

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora