Capítulo 44 - Mateo, maletas y mar

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Narrado por Andy, Joel y Tahielyzabeth

🍼 Andy

Con maletas en mano, nos fuimos rumbo a la estación de buses.
Mateo, que normalmente es un bebé tranquilo, estaba inquieto. Me preocupaba que el viaje le afectara; era su primera aventura fuera de casa. Hasta Joel, que siempre está tan sereno, se notaba un poco tenso.

Cuando subimos al bus, nos acomodamos juntos: Joel, Mateo y yo. Ely y Leydi tomaron los asientos del lado.
Una hora después, por fin, mi pequeño se durmió. Crucé los dedos para que durmiera todo el camino.

La ruta fue preciosa. Las playas de Asia nos regalaron postales naturales. A veces, Mateo abría los ojos solo para comer y volvía a cerrar sus ojitos. Todo marchaba bien.

Finalmente llegamos a Paracas. Nuestro primer destino: las islas Ballestas.

🧳 Joel

Al llegar, lo primero fue buscar un hotel. Cada pareja tomó su habitación. Apenas entramos, Andy se fue a bañar con Mateo, como suele hacer. Me gusta que comparta esos momentos con él, pero... ¡vamos! Antes yo era el que lo bañaba.

Cuando salió de la ducha, decidí no guardarme más la duda:

—Amor, dime, ¿a qué te referías ayer?

Ella fingió demencia. Me soltó una pista: que Mateo podría pasar una noche con sus madrinas...
¿De verdad? ¿Andy alejándose una noche de su hijo?
No la creía. Pero igual, algo me decía que eso escondía otra intención.

No insistí. Ella tenía hambre y Mateo ya quería cambiarse. Bajamos a desayunar. Las chicas estaban radiantes, súper veraniegas. Después, fuimos al puerto.

Pero la ilusión se apagó rápido.

—No pueden ingresar con bebés menores de un año —nos dijeron.

Ni Andy ni yo queríamos separarnos, pero sabíamos que era imposible dejarlo.
Ella, como siempre, pensó primero en todos:

—Vayan ustedes. Yo ya lo visité el año pasado.

Me pareció injusto. Quería que disfrutara con sus amigas.
Pero también sabía que a veces ser papás es eso: ceder. Y ella lo hizo sin pensarlo.

🇵🇪 Tahielyzabeth

¡Mi primera vez en Perú!
Todo me parecía increíble: los colores, el mar, el calor, hasta el aroma del aire era diferente.
Y conocer a Mateo en persona... ¡me derretí! Tan chiquito, tan hermoso, con esos ojos que no sabía si eran más de Andy o de Joel.

Subirme al bote rumbo a las islas Ballestas fue una experiencia mágica. Vimos lobos marinos, aves exóticas, y un paisaje que parecía de otro planeta. Joel estaba callado al principio, pero luego se soltó. Me pareció dulce y un poco protector.

Cuando regresamos, Andy ya nos esperaba. Estaba comiendo dulce, como buena Andy.

—¡Cuándo no tú! —le dijo Joel riendo.
—¡No me grites! —le respondió ella, como siempre, con su ternura-juguetona.

Después fuimos a una reserva natural que sí permitía el ingreso con bebés. ¡Qué lugar tan impresionante! Todo estaba tan bien cuidado, tan vivo.

🧡 Andy

Ver a mis amigas disfrutar me hacía feliz. Aunque no pude subir al bote, compartí momentos únicos con Mateo.

Más tarde almorzamos: Leydi y Ely pidieron chicharrones, Joel eligió mariscos y yo, claro, carapulca.
Disfrutamos cada bocado. No hay nada como la comida peruana.

Después paseamos por la Plaza de Armas. Mateo, despierto, solo quería estar con su papá. Me dio espacio para hablar con Ely...

—¿Me puedes ayudar con algo? —le dije, bajito.

—Claro, dime.

Le conté que desde los seis meses de embarazo no había intimidad con Joel. Que ahora me sentía lista, pero necesitaba una noche a solas con él.
—Cuando estemos en Cusco —le pedí.
Ella entendió todo de inmediato. Me abrazó sin decir mucho. A veces no se necesita.

🚐 Joel

Al volver al hotel, estábamos rendidos. Pero felices.

Ver a Andy hacer malabares con la maternidad, sin dejar de pensar en los demás, me hace admirarla más cada día.

Esa noche, mientras Mateo dormía, la miré.
Ella tenía el rostro tranquilo, pero los ojos llenos de planes. Me pregunté otra vez qué sería eso que quería hacer en Cusco...

Y entendí: este viaje era más que unas vacaciones. Era también una forma de reencontrarnos, de volver a ser nosotros dentro de esta nueva vida como papás.

🌙 Tahielyzabeth

Antes de dormir, escribí en mi cuaderno de viaje:

"Hoy caminé por una reserva natural con mi ahijado en brazos. Vi el mar peruano por primera vez, sentí el sol en la piel y el cariño de una familia que me abrió la puerta como si fuera de casa. Qué bonito es estar aquí."

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora