Después de unos segundos de silencio tras la gran pregunta de Leidy, Ely respondió con los ojos brillantes de emoción:
—¡La respuesta es un sí! ¡Sí, acepto casarme contigo una y mil veces!
Nadie se lo esperaba, pero Ely también había planeado hacerle la misma propuesta a Leidy. Su emoción era doble, porque no solo recibió el "sí" de su vida, sino que también pudo entregarlo.
Con el corazón desbordado, tomó fuerza y le pidió a Andy que se acercara con Leidely, la cómplice más pequeña de esta historia de amor. La niña llevaba entre sus manitos una cajita roja de terciopelo. Andy la alzó con ternura y la acercó a su mamá.
—Vamos, bebé, con tu mami —le dijo Andy dulcemente.
—Mi amor, dame la cajita —pidió Ely, ya con la voz quebrada.
La abrió con cuidado. Y frente a todos, con lágrimas en los ojos y la voz firme del corazón, miró a Leidy.
—Leidy de mi corazón, ¿aceptarías volver a casarte conmigo?
La respuesta fue inmediata, sin dudas, sin pausas.
—¡Sí, sí quiero!
Se abrazaron con fuerza, con la pequeña Leidely entre sus brazos. Ely colocó el anillo en su dedo mientras todos aplaudíamos y nos emocionábamos. Ahora sí, su hija sería testigo de ese amor que ha resistido todo.
Después de esta doble propuesta tan inesperada y mágica, nos quedamos un rato platicando. Los niños ya estaban rendidos, así que cada uno regresó a su habitación.
En nuestra habitación, Joel me tomó de la mano y me miró con esa sonrisa que siempre me derrite.
—Amor... te digo algo.
—Dime, amor.
—Yo sabía de la sorpresa.
—¿Qué? ¿Y no me dijiste nada?
—Ely me pidió que no lo hiciera —respondió con tono travieso.
—Ay, ok... pero luego no te quejes si no te cuento mis secretos.
—Entonces dime, ¿cuánto tiempo tienes?
—Dos meses.
—Ojalá sea niña —dijo, ilusionado.
—A mí no me importa, pero lo que me preocupa es Mateo...
—Vamos a hacerle sentir que nuestro amor por él no cambia, solo se multiplica.
—Sí, pero por ahora, dejemos que Leidy y Ely disfruten su momento.
—Ok, amor.
La renovación de votos
Ely, como organizadora nata, ya tenía todo planeado con perfección. La ceremonia sería en la iglesia de la Sagrada Familia, un lugar muy especial para ellas. Un sitio donde vivieron momentos buenos y otros duros, y por eso, era perfecto para sellar esta nueva etapa.
La recepción sería en su jardín, algo íntimo, familiar. Lo importante era celebrar el amor y la familia.
La noche anterior, Ely se fue a un hotel con Leidy. Quería que todo fuera una sorpresa. Solo ella se quedó en casa para coordinar los últimos detalles. Por la mañana, llegaron los ayudantes, mientras Joel y yo nos quedamos en casa con los bebés, para que estuvieran cómodos y yo pudiera arreglar a Leidely.
—Amor, espero que todo esto te dé ideas para nuestra boda —me dijo Joel con una sonrisa.
—Sí... tengo algunas, pero me gustaría que fuera en la playa.
—Perfecto. Voy a cambiar a Mateo.
—Y yo a Leidely. Vamos practicando para nuestra hija —le dije riendo.
—¡Jajaja! Exactamente.
Preparativos
Joel cambió a Mateo y se alistó con un look elegante, camisa blanca con corbatín azul marino.
Mateo vestía un traje gris claro con tirantes. Hermoso.
Yo vestí a Leidely con un vestido color marfil, lleno de tul y detalles florales. Una mini princesa.
Las novias habían decidido no verse hasta la ceremonia, querían sorprenderse como la primera vez.
Ely llevaba un vestido entallado en encaje blanco, con mangas largas y velo. Elegante, clásica, preciosa.
Leidy lucía un vestido con escote corazón y una capa transparente, moderno y romántico. Radiante.
La ceremonia
La primera en llegar fue Ely, seguida de nosotros. Mateo acompañaría a su madrina al altar, y Leidely a su mamá. La emoción se notaba en sus rostros, casi tanto como en las primeras nupcias.
Al llegar Leidy, Ely no pudo evitar llorar de emoción. Se veía hermosa. Las dos se miraron y, sin necesidad de palabras, sabían que estaban donde debían estar.
En el altar, se tomaron de la mano y besaron a su hija, que se quedó conmigo durante la ceremonia.
El sacerdote comenzó. Todo el ambiente era cálido, lleno de amor.
Llegó el momento de los votos. Ambos hablaron con el alma, sacando lágrimas a todos los presentes. Promesas que ya se habían demostrado con hechos, pero que querían renovar con palabras.
Era el turno de los anillos, entregados por los padrinos: Joel y yo.
Y el lazo fue colocado por los más pequeños: Mateo y Leidely.
Un momento mágico, eterno.
Celebración y regalo final
Terminada la ceremonia, todos nos dirigimos a casa para celebrar. El jardín decorado con luces cálidas, flores, música suave y mucho amor.
Después de comer, reír y bailar, decidimos llevar a Leidely a descansar, para darles un momento de intimidad a las novias.
Ely aprovechó ese instante para sacar otro pequeño anillo, esta vez, con un grabado interno:
"Siempre tú. Siempre nosotras."
Se lo entregó a Leidy con un beso en la mano, cerrando así un día que quedaría para siempre en nuestros corazones.
Epílogo breve
Después de todo lo vivido, Joel y yo miramos a Mateo, a Leidely, y nos abrazamos.
Una familia se había renovado, otra crecía. El amor seguía transformándose, multiplicándose.
Y aunque los caminos no siempre son fáciles, cuando hay amor, todo se vuelve posible.
Capítulo realizado con el alma y en colaboración con Tahielyzabeth 💖
Feliz primer mes, mi querida Leidely.
Las quiero mucho.
Con todo mi amor,
Andy.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
