🚗 Después de cenar...
Andy (narrando):
Después de cenar, Joel me llevó a casa. El camino de regreso fue silencioso, pero no incómodo. Era ese tipo de silencio que no pesa, que más bien te abraza. Ese en el que no necesitas palabras para sentirte segura.
Joel estacionó frente a mi casa, puso el freno de mano y se giró hacia mí con una sonrisa suave.
Joel:
—Amor, ya llegamos. Te dejo sana y salva en casa.
Andy:
—Gracias, mi amor. Maneja con cuidado, ¿sí? Avísame cuando llegues.
Joel:
—Claro que sí, amor. Te escribo apenas esté en casa.
Se acercó lentamente, y nuestros labios se encontraron en un beso suave y cálido. Pero lo que me desarmó fue su gesto posterior: bajó una de sus manos y la apoyó con ternura sobre mi vientre. Lo acarició con una delicadeza que me hizo sonreír. Sentí que el corazón se me llenaba... hasta que una voz me heló la sangre.
Mario:
—¿Ya me olvidaste?
Joel (narrando):
El cuerpo de Andy se tensó al instante. Supe, sin siquiera verla a los ojos, que el miedo había regresado. Me giré de inmediato, colocándome entre ella y esa sombra del pasado que había vuelto sin ser llamado.
Andy (temblando):
—¿Qué haces aquí? Sabes que no puedes acercarte a mí... tengo una orden de restricción.
Joel (con firmeza):
—Mario, aléjate. No tienes nada que hacer aquí.
Mario (gritando):
—¡Cállate! ¡Esto era lo que querías, ¿no?! ¡Quitarme del camino, igual que hiciste con Lucia!
Joel (confundido y molesto):
—¿Qué estás diciendo? ¡lucia era mi prima! ¡Nunca me metí en nada!
Mario (fuera de sí):
—¡Mentira! ¡Tú la alejaste! ¡Tú la empujaste a eso!
Joel (dolido, con la voz quebrada):
—No, Mario... Tú la maltrataste, la destruiste. ¡Fuiste tú! ¡Ella... ella se quitó la vida por tu culpa!
Andy (narrando):
Me refugié detrás de Joel, abrazando mi vientre con ambas manos. Las piernas no me respondían. Quería desaparecer.
Los gritos hicieron que mi familia saliera. Mi mamá, mis hermanas y mi papá. Al ver a Mario, no dudaron en llamar a la policía. Ellos sabían. Todos sabían lo que me había hecho.
Joel (firme):
—Ya basta, Mario. Aléjate de Andy. Ella ya no te pertenece.
Mario (desesperado):
—¡Claro! ¡Ahora está contigo, ¿verdad?!
Joel (con decisión):
—Sí. Andy está conmigo. Y jamás permitiré que la vuelvas a dañar.
Andy:
—Mario, entiéndelo. No quiero nada contigo. Tus gritos, tu control, tus mentiras... mataron lo que sentía por ti.
Mario (intentando acercarse):
—¡Yo cambié! ¡He cambiado, Andy!
Joel (interponiéndose):
—¡No te acerques a ellos¡
Mario (confuso):
—¿Por qué dices "ellos"? ¿Qué significa eso?
Andy (mirándolo con firmeza):
—Porque no estoy sola, Mario. Estoy embarazada.
Joel (narrando):
Ese momento... fue como si el tiempo se detuviera. El rostro de Mario pasó del desconcierto al odio en cuestión de segundos.
Mario (aturdido):
—¿Cómo...? ¿Estás embarazada?
Joel:
—Sí. Vamos a ser papás. Andy y yo.
Mario (descontrolado):
—¡NO! ¡No puede ser! ¡Tú no podías tocarla! ¡Pero él sí!
Andy (con lágrimas en los ojos):
—Porque a ti te quería... pero a Joel lo amo.
Joel (mirándola con el alma en los ojos):
—Y yo te amo a ti, mi amor. A ti... y a nuestro bebé.
Mario (gritando):
—¡No! ¡Ese bebé debería ser mío! ¡Tú deberías ser mía!
Andy:
—¡Ya basta! ¡No entiendes que no te quiero cerca nunca más!
Mario (sacando un arma):
—¡Si no estás conmigo... no vas a estar con nadie!
Joel (narrando):
El arma apareció como un relámpago en la noche. Sentí cómo Andy se aferraba a mi brazo. El miedo me recorrió entero, pero no me moví. No podía permitir que les hiciera daño.
Andy (gritando):
—¡Baja eso, Mario! ¡Por favor, vas a hacer una locura!
Policía (llegando):
—¡Baje el arma inmediatamente!
Mario (temblando):
—¡No! ¡No me queda nada!
Policía:
—¡No puedes obligar a nadie a amarte! ¡Entrégate!
Mario (llorando, desesperado):
—¡NO QUIERO!
Joel (narrando):
El disparo fue un rugido seco que cortó la noche.
Andy (narrando):
Y luego... oscuridad.
🩺 Hospital – más tarde...
Joel (desesperado, sosteniéndola):
—¡Amor, despierta! ¡Por favor, mírame! ¿Estás bien?
Andy (débil):
—¿Qué... pasó?
Joel (con voz rota):
—Mario... se disparó. Se suicidó frente a todos.
Andy (llorando):
—No... no puede ser...
Joel:
—Sí, amor. Pero tú estás bien. El bebé está bien. Y eso es lo que importa ahora. Te tengo... no voy a dejarte nunca.
🏠 Afuera de casa
Elizabeth (mi mamá):
—Andy... ¿me puedes explicar qué está pasando?
Andy (decidida):
—Mamá, terminé con Mario hace dos meses. Me hacía daño. Me controlaba. Me lastimaba.
Salí al cumpleaños de Caro.. Joel ya me gustaba. Estuvimos juntos esa noche. Y ahora estoy embarazada. Estamos juntos.
Elizabeth (mirando a Joel, con seriedad):
—¿Y tú, joven? ¿Cómo vas a mantener a mi hija y ese bebé?
Joel (sereno y firme):
—Señora Elizabeth, trabajo en la misma empresa que su hija. Tengo ahorros, y ya estoy buscando un lugar para vivir los tres. Quiero construir una familia. Solo necesito su confianza... y su bendición.
Elizabeth (mirándolos a ambos):
—¿Andy, estás segura?
Andy:
—Sí. Lo amo. Lo elijo. Y quiero esta vida con él.
Elizabeth (ablandando la voz):
—Entonces... si ya lo pensaron bien... los apoyaré. No será fácil. Pero estarán bien.
Andy (abrazándola):
—Gracias, mamá. Voy a ser mamá...
💌 Queridos lectores:
Joel (narrando):
Nunca imaginé que amar también fuera proteger. Que a veces el amor no se demuestra con flores, sino con presencia. Con quedarse cuando todo arde.
Andy (narrando):
Y nunca imaginé que de algo tan doloroso... pudiera nacer algo tan lleno de luz. A veces hay que tocar fondo para poder volar.
A ustedes, que quizás están rotos, que tienen miedo, que sienten que no hay salida...
Les digo que siempre hay una segunda oportunidad.
Yo la encontré.
En Joel.
En nuestro bebé.
En esta nueva vida... que apenas comienza.
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Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
