Necesitaba hablar.
Pero no con cualquiera.
Necesitaba a ellas.
A mis dos cómplices de la vida: Michel y Pame.
Las invité a casa esa noche.
Solo les dije: "traigan vino... y paciencia."
Vinieron sin hacer preguntas.
Pame llegó primero, con su energía radiante de siempre y un abrigo gigante que parecía más manta que ropa.
Michel llegó después, enojada con el tránsito, con su voz grave y dramática como siempre.
PAME (entrando):
—¡Estoy lista para chisme y lágrimas! ¿Cuál va primero?
MICHEL (dejando la cartera):
—¿Chisme o terapia grupal? Porque si es lo segundo, me saco los zapatos.
ANDY (riendo):
—Ambas. Y en ese orden.
Nos sentamos en el sillón, rodeadas de mantas, vino barato y snacks que no combinaban entre sí.
La escena perfecta.
Me tomó un minuto juntar valor.
Después solté todo.
Les conté lo de Mario.
Lo de Joel.
Lo de la prima.
Lo del control.
Lo que ya no puedo permitir.
Pame me escuchaba con los ojos bien abiertos, como si le estuviera contando un thriller de Netflix.
Michel no decía nada. Solo asentía. Hasta que, por fin, habló.
MICHEL (directa):
—Andy... te está manipulando.
ANDY:
—¿Tú crees?
MICHEL:
—No lo creo. Lo veo.
Te hace sentir culpable por querer respirar. Por querer crecer.
PAME (suave, pero firme):
—Te quiere apagar, amiga. Y tú naciste para brillar. No te metas en sombra ajena.
ANDY (bajando la mirada):
—Es que me cuesta soltar.
Hay una parte de mí que todavía lo quiere...
MICHEL:
—¿Lo quieres? ¿O estás acostumbrada a él?
ANDY (susurrando):
—No lo sé...
Hubo silencio por un momento.
Pame se acercó y me tomó la mano.
PAME:
—Lo que sí sabes... es que ya no te hace bien.
Y eso ya es suficiente para dar un paso.
Cerré los ojos. Respiré profundo.
Tenían razón.
Ambas.
A veces, una no necesita respuestas.
Solo necesita recordar quién era antes de olvidar su valor.
ANDY:
—Y luego está Joel...
MICHEL (alzando ceja):
—Ajá. Y ahora entra el triángulo amoroso.
PAME (riendo):
—¡Me encanta esta novela!
ANDY:
—¡No es novela! Solo...
con Joel me siento tranquila.
Escucha, cuida los detalles, no invade.
PAME:
—¿Y tú crees que él siente algo por ti?
ANDY (encogiéndome de hombros):
—No sé. Es amable. Cercano. Pero no sé si solo es por el trabajo...
MICHEL (mordiendo una galleta):
—Sea lo que sea, disfruta esa paz.
Ya vendrá el tiempo para definir si es amor, amistad o solo química.
Nos quedamos así por horas.
Hablando. Riéndonos.
Recordando cosas del colegio, de amores viejos, de las veces que ya me habían dicho: "sal de ahí."
Pero esta vez era distinto.
Porque esta vez, yo también lo sentía.
Antes de irse, Michel me abrazó fuerte.
MICHEL:
—No tienes que decidir todo hoy.
Solo da un paso. El primero.
PAME (dándome un beso en la frente):
—Y no estás sola. Nunca.
Se fueron.
La casa quedó en silencio.
Pero por primera vez en mucho tiempo... ese silencio no dolía.
Era un silencio que abría espacio para lo nuevo.
Para lo que merezco.
Para mí.
📱 "Andy, ¿cómo estás?"
Un mensaje de Joel apareció en mi pantalla.
Sonreí.
Y por dentro supe algo:
Estoy volviendo a mí.
Y esta vez... no pienso soltarme.
💭 ¿Qué pasará ahora con Joel?
¿Tendrá Andy el coraje de cerrar el capítulo con Mario para siempre?
Y lo más importante:
¿Seguirá eligiéndose a sí misma, incluso cuando duela?
ESTÁS LEYENDO
Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
