"Tres años después..."
Andy
Han pasado tres años desde que Mateo llegó a nuestras vidas. Tres años de amor, de miedos, de descubrimientos, de transformaciones. Si me detengo a pensarlo, ni yo misma creo todo lo que hemos vivido desde entonces.
Lo último que les conté fue cuando Ely y Leidely regresaron a España. Parece que fue ayer. Pero desde esa despedida... tantas cosas han cambiado. Algunas fueron hermosas. Otras, dolorosas. Todas, importantes.
Joel
Tres años. A veces la rutina me hace olvidarlo, pero cuando me detengo a mirar a Andy dormida con Mateo abrazado a su costado, caigo en cuenta: no somos los mismos.
Crecimos.
Nos reconstruimos.
Y seguimos aquí. Los tres. Como una familia imperfecta, real, fuerte.
Mateo ya no es ese bebito frágil que se enfermaba con frecuencia. Ahora es un terremoto en miniatura. Corre por toda la casa, trepa, grita, ríe. Nos agota. Nos renueva. Es nuestra alegría en forma de niño.
Andy
¿Y saben qué? ¡Sí! Al final adoptamos al perrito. Mateo se obsesionó con uno que vio en un dibujo animado —se llamaba Doki— y desde entonces no hubo marcha atrás. Cuando trajimos al cachorro a casa, Mateo no dudó ni un segundo:
—¡Se llama Doki! —gritó, con los ojitos brillando.
Desde ese día, Doki es parte de la manada. Juega con Mateo, duerme a sus pies, le roba galletas. Son inseparables.
Joel
Nunca imaginé encariñarme tanto con un perro. Pero verlos juntos —a Doki y a Mateo— me derrite. En casa ya no hay silencios. Hay ladridos, risas, pasos pequeños y juguetes por todos lados. Es un caos... uno lleno de amor.
Andy
Y en cuanto a Melissa... bueno, la vida también siguió para ella. Terminó con Diego (sí, al final no era Joel el que le gustaba) y ahora está esperando su primer bebé.
Ya no hay rencor en mi corazón. Solo deseo que le vaya bien.
Joel
Pasamos por momentos difíciles, sí. Pero aprendimos a poner límites, a confiar, a hablar. Melissa fue solo una prueba más. Una entre muchas. Andy y yo... seguimos aquí. Juntos. Sin perfección, pero con verdad.
Nos peleamos. Nos reconciliamos. Nos abrazamos fuerte.
Y siempre, terminamos diciendo te amo.
Andy
Profesionalmente, mi vida dio un giro. Nunca volví al call center. No porque no pudiera... sino porque ya no lo necesitaba. Mi pequeño emprendimiento de postres creció, se hizo grande, se hizo mío.
Con esfuerzo, con miedo, con noches sin dormir... pero también con el amor incondicional de Joel y el respaldo de mi familia.
Hoy tengo clientela fija, pedidos diarios... y estoy soñando con abrir mi propio local. Uno con mi nombre. Uno que diga: "Esto lo hice yo."
Joel
Nunca he estado más orgulloso de ella. Andy es fuego, dulzura, coraje. Verla crecer, verla florecer, verla creer en sí misma... no tiene precio.
Es mi compañera.
Mi amor.
Mi casa.
Andy
Y como si fuera poco, hace poco nos llegó una noticia que nos llenó el alma: Leidely está en proceso de adopción. ¡Sí! Muy pronto tendrá un bebé.
¿Quién lo diría? Esa mujer fuerte, intensa, directa... ahora será mamá.
Estamos tan emocionados. Ella incluso está considerando volver a Lima por un tiempo. O tal vez seamos nosotros quienes vayamos a España. El destino lo dirá.
Joel
Mateo la extraña mucho. Y a Ely también. A veces lo encuentro solo, frente al celular, contándole a Ely que Doki ya sabe traer la pelota o mostrándole dibujos.
Ely, como siempre, lo escucha con atención y le devuelve mil besos virtuales.
Y aunque la distancia duele, el amor no conoce fronteras.
Andy
Tres años.
Tres años de postres, travesuras, videollamadas, aprendizajes, risas, llantos, abrazos.
Tres años de ser madre, mujer, pareja, emprendedora...
Tres años de amar con el corazón por delante.
💌 Con este capítulo, doy por finalizada la primera temporada de esta historia.
Gracias por estar, por leer, por acompañarme. Esta historia no termina aquí. Solo cierra un ciclo... para abrir otro.
Porque el lunes comienza algo nuevo.
Una nueva temporada.
Una nueva Andy.
Una nueva vida.
Y como siempre...
Con el corazón por delante.
ESTÁS LEYENDO
Una Historia de amor
RomanceNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
