Capítulo 18 - Dos silencios

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Andy

Abrí los ojos en una habitación que no era la mía.
El techo desconocido. La luz filtrándose por una cortina ajena.
Y ese nudo extraño en la garganta.

¿Dónde estoy...?

¿Dónde... estoy? —susurré, como si al decirlo en voz alta pudiera ordenar mis pensamientos.

Entonces, como un río que desborda, todo volvió a mi mente:
La fiesta.
La pelea con Carlos.
El hotel.
Joel.
Sus labios. Su cuerpo. Sus manos.
La noche que compartimos.

Me incorporé lentamente.
A mi lado, lo vi a él. Despertando. Peinándose el cabello con los dedos.
Mirando alrededor como si tampoco supiera dónde estaba.

¿Qué hora es? —preguntó Joel con voz ronca.

Son como las nueve —respondí, mirando mi celular con las manos temblorosas.

¿Qué pasó anoche...? —dijo, aún confundido.

Lo miré.
Esperaba cualquier otra pregunta. Cualquier otra reacción.
Pero no esa.

¿No te acuerdas...?

Él dudó.

Recuerdo... algo, pero no lo tengo claro.

Mi corazón se hundió un poco.

Dormimos juntos, Joel. En todo el sentido de la palabra.

Sus ojos se abrieron un poco más.
Me apartó la mirada.
Se pasó la mano por la nuca.
Como si la culpa acabara de aterrizarle en el cuerpo.

Esto... esto no pudo haber pasado.

Ahí fue cuando sentí que algo se rompía.

No debió, pero pasó. —dije firme, sin dejar que mi voz temblara.

Silencio.
Un silencio que dolía más que cualquier grito.

Hagamos como si nunca hubiera pasado, ¿ok? —murmuró él, sin mirarme.

Y yo, tragándome la tristeza, dije lo único que podía:

Por mí... normal.

Nos vestimos sin hablar.
Yo recogí mis cosas como si no hubiera dejado una parte de mí en esa cama.
Y salimos por caminos diferentes.

El resto del día lo pasé encerrada, mirando el techo de mi habitación.
Rebobinando la noche una y otra vez.

¿Cómo pude dejar que pasara eso?
¿Y si no me cuidé...?
¿Y si esto tiene consecuencias?
¿Y si para él solo fui una más...?

Me dolía.
No por el acto en sí.
Sino porque Joel actuó como si yo no significara nada.

Desde que lo conocí, algo en mí lo eligió.
Pero hoy... me sentí invisible.

Decidí no ir a trabajar mañana.
No puedo verlo.

No después de sentirme deseada en la noche...
y desechada al amanecer.

Joel

Desperté con la garganta seca.
Un leve zumbido en la cabeza.
Y la sensación clara de que algo había cambiado.

La luz de la mañana entraba suave, pero no lograba calmar lo que sentía.

Miré a mi lado.

Andy.

Ella también estaba despertando.
Tenía el ceño ligeramente fruncido, como si estuviera procesando lo mismo que yo.

¿Qué hora es? —pregunté, con una mezcla de miedo y desconcierto.

Son como las nueve.

Me senté en la cama.
Traté de reconstruir la noche, pero había huecos.

¿Qué pasó anoche...?

Ella me miró.
Firme. Herida.

¿No te acuerdas...?

Recuerdo... algo, pero no lo tengo claro.

Y entonces me lo dijo, sin adornos:

Dormimos juntos, Joel. En todo el sentido de la palabra.

Mi corazón dio un brinco.
No porque me arrepintiera... sino porque no supe manejarlo.

No era un beso cualquiera.
No era una chica cualquiera.

Era Andy.
La que me hacía reír.
La que sobrevivió a un infierno.
La que se me metió bajo la piel sin pedir permiso.

Y sin embargo...
actué como un cobarde.

Esto no pudo haber pasado.

Vi cómo su expresión se endureció.
Como si mis palabras la lastimaran más que cualquier golpe.

No debió, pero pasó.

Quise decirle que no era por ella.
Que era por , por no saber cómo actuar.
Que tengo miedo de lastimarla, de arruinarlo todo.

Pero lo único que dije fue:

Hagamos como si nunca hubiera pasado, ¿ok?

Cuando respondió "Por mí, normal", supe que la estaba perdiendo.

Y fue mi culpa.

Joel (más tarde)

Todo el día estuve desconectado.
No pude trabajar.
No pude concentrarme.

¿Qué hice?

Le fallé a la única mujer que me hace sentir en paz.
Y cuando quise acercarme a escribirle... ya era tarde.
Andy no vino al trabajo.

Y en el fondo, lo supe:

No necesitaba un espacio.
Necesitaba sinceridad.

Y yo no se la di.

¿Y ahora qué...?

Si Andy sigue su instinto...
quizás se aleje para protegerse.
Pero Joel... empieza a entender lo que siente, aunque sea tarde.

¿Será capaz de enmendar lo que rompió?

¿O ya cruzaron un punto sin retorno?

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