Capítulo 15 - Hasta pronto, España

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Narrado por Andy

Después de la fiesta de renovación de votos y todos los momentos hermosos que vivimos estos días, llegó el momento menos esperado: las vacaciones llegaban a su fin. Era hora de volver a la rutina, a casa, a nuestra vida en Perú.

Había pasado un mes en España, y aunque fue corto, fue un mes lleno de emociones, decisiones importantes y recuerdos imborrables. Se me cruzó por la cabeza la idea de quedarnos a vivir aquí, pero sabía que eso cambiaría nuestras vidas por completo... y no estaba segura de que mis chicos estuvieran de acuerdo.

Una tarde, mientras estábamos en el jardín, me armé de valor para compartir lo que rondaba en mi cabeza. Joel estaba tomando sol cerca de mí.

Amor, ¿te puedo decir algo? —le dije, rompiendo el silencio.

Se acercó con una sonrisa curiosa.

—Dime.

—Más bien... quiero preguntarte algo.

—¿Ahora qué se te ocurrió? —preguntó, medio en broma, medio en serio.

¿Y si nos mudamos a vivir aquí? A España...

Joel me miró sorprendido. Suspiró, luego me tomó la mano.

—¿Hablas en serio?

—Lo he considerado. Es bonito, tranquilo... y hemos sido felices este mes.

—Amor, sería una opción... pero cambiaría todo en 180 grados. Nuestra vida, nuestra familia, nuestros trabajos... todo está allá.

—Eso mismo pensé yo. Pero quería saber qué opinabas.

—Somos pareja, y eso significa que decidimos juntos.

—Exacto.

Justo en ese momento, Mateo vino corriendo hacia nosotros con una gran sonrisa y los brazos abiertos.

¡Mami, te quiero mucho! —me dijo, abrazándome fuerte.

—¡Yo te quiero más, mi amor! —respondí, feliz.

—¿Y a mí no me quieres? —preguntó Joel, fingiendo estar herido.

Mateo lo miró y, travieso, negó con la cabeza.

—No.

—¿Quéee? —dije riendo.

Joel puso cara triste.

—¿En serio? —fingió llorar.

—Sí —insistió Mateo.

—Bueno, no me importa... el nuevo bebé me va a querer más.

—¡Ya ves! —Mateo empezó a llorar de verdad—. ¡Ya no me quieren!

Lo abracé fuerte.

—No, mi amor. Siempre te vamos a querer. Nadie te reemplaza.

Joel me miró como diciendo: "Ups".

—Mi amor, tú empezaste —me dijo bajito.

—¡Ya basta los dos! —respondí algo molesta—. Vamos a juntar nuestras cosas. Mañana regresamos a casa.

—¿Ya nos vamos a Perú? —preguntó Mateo con un puchero.

—Sí, amor. Papá y yo tenemos que volver al trabajo.

—¿Y si me quedo con mi madrina Ely?

—Puedes quedarte, pero... ¿vas a llevarte a Doki?

Mateo se quedó callado unos segundos y abrió grande los ojos.

—¡Verdad! ¡Mi Doki! ¡Vamos! Ya lo extraño.

—Entonces vienes con nosotros.

—¡Sí, mamá!

Nos fuimos a empacar. Al día siguiente partíamos temprano.

Narrado por Joel – Aeropuerto de Madrid

Ya estábamos en el aeropuerto. Nuestro último día en España. Mateo estaba emocionado por subir al avión, y Andy y yo llevábamos algo especial preparado para Ely y Leidy.

Mateo fue el primero en despedirse.

¡Madrina Ely! Ya me voy, te voy a extrañar mucho. Pero seguimos hablando por videollamadas, ¿sí?

—Claro que sí, mi amor —respondió Ely, con una sonrisa cálida.

Madrina Leidy, te voy a extrañar un montón. Por favor, cuida mucho a mi tía Ely y a mi primita, ¿sí?

—Te lo prometo, mi niño —dijo Leidy, abrazándolo con fuerza.

—Mateo, tengo algo para ti —dijo Ely, sacando una pequeña bolsita.

—¡Gracias, madrina! Lo voy a cuidar mucho —respondió él emocionado.

—Gracias, Ely —dijo Andy—. Bueno, llegó la hora de regresar.

—Gracias a ustedes por todo —respondió Ely—. Las quiero mucho.

—Cuídense, por favor —les dije yo.

Andy me miró. Era el momento.

Antes de irnos, queremos decirles algo —dije.

—¿Qué pasa? —preguntaron Ely y Leidy a la vez.

—Queremos invitarlas a ser nuestras testigos en nuestra boda —dije, con emoción.

—¡Sí! —añadió Andy—. Y además queremos que sepan el nombre de nuestra bebé... porque sí, ¡sabemos que será niña!

Las dos se quedaron boquiabiertas.

—¡Sí aceptamos! —dijeron emocionadas.

—¿Cómo se va a llamar? —preguntó Ely, con lágrimas en los ojos.

Emilia Leidy Sánchez Arenas —respondió Andy—. Queremos que ustedes estén siempre presentes en nuestra vida y en la de nuestros hijos. Ya son madrinas de nuestra bebé.

Mateo levantó la mano con orgullo.

—¡Ese soy yo!

—Y ahora nuestra niña llevará parte del nombre de Leidy —agregué—. Porque Mateo es muy unido a Ely, y esperamos que Emilia lo sea contigo, Leidy.

—Y si algún día nos pasa algo... sabemos que cuidarían de nuestros hijos como si fueran suyos.

Andy asintió.

—Confiamos mucho en ustedes.

Ely se acercó a abrazarnos.

—Gracias por esa confianza. ¡No los vamos a defraudar!

—Jamás —dijo Leidy, conmovida.

—Bueno, ya es hora... —dijo Andy—. Las queremos mucho.

Nos abrazamos todos una vez más.

Narrado por Mateo

—¡Chao, madrinas! ¡Nos vemos por videollamada! ¡Las quiero!

Fuimos a migraciones. Me tomé de la mano de mami y papi. Ya iba a subir al avión. ¡Otra aventura más!

Y aunque nos íbamos, sabía que siempre íbamos a volver.

Porque en España... se quedó un pedacito de nuestro corazón.

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora