Capítulo 30 - De regreso a casa

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Narra Andy

Después de la discusión con Joel, no quiero ni ver a su madre. Por su culpa, por sus intrigas, mi hijo terminó perdido. No puedo dejar de pensar en eso. Salí a buscar a Mateo por los alrededores, sin éxito. Lo único que me daba un poco de calma era saber que Doki estaba con él.

Al regresar a casa, Joel ya había llamado a la policía. Yo estaba tan nerviosa que no podía ni respirar. Joel intentaba hablarme, pero no quería escucharlo. No quería fingir calma por Emilia, porque en ese momento, no podía.

Apenas se lo conté a mi familia, vinieron sin pensarlo. Mis hermanas estaban a mi lado ayudando, apoyando, buscando. En cambio, la familia de Joel... brillaba por su ausencia.

—Andy, ve a descansar un poco —me dijo Joel.

No me hables —le contesté sin mirarlo.

—Déjate de tonterías y ve a descansar, por favor.

Michel, al ver que la tensión crecía, se acercó con dulzura.

—Amiga, vamos, necesitas recostarte un rato. Esto no te hace bien. Piensa en Emilia.

Asentí. No tenía fuerzas para discutir más.

—Está bien... vamos al cuarto de Mateo.

Al entrar, lo primero que hice fue mirar el espacio vacío. Me derrumbé. Me senté en su cama, rodeada de sus cosas, de su olor, de sus juguetes. Lloré en silencio hasta quedarme dormida.

Narra Joel

Nunca imaginé que una discusión así llegaría a este punto. Me duele el alma. Tal vez exageré, tal vez no supe escuchar. Pero ahora lo sé con claridad: mi madre me mintió. Y Andy, aunque a veces consienta a Mateo, sabe ponerle límites. Ella me dijo algo que no podré olvidar: "Mateo copia lo que tú haces". Y es cierto. No le he enseñado a mentir, pero sí le enseñé a no sentirse escuchado.

Andy estaba destruida. Su familia buscaba a mi hijo por toda la zona, mientras la mía... ni se apareció. Llamé a mi madre y me dijo que no podía venir. Sentí vergüenza.

Michel se acercó a mí.

—Joel, Andy ya se durmió.

—Gracias.

—¿Qué pasó?

—Discutimos. Ayer... mi madre le levantó la mano a Mateo, pero me dijo que no fue así. Y yo le creí.

—Pensé que Andy exageraba, pero ahora... Joel, ruega que no le pase nada a mi sobrino.

—(llorando) No sabes cómo me siento ahora...

—Te lo digo por tu bien.

Y no dijo más. Pero no hacía falta. Yo era el responsable de todo esto.

Narra Andy

Me desperté con el corazón encogido. Deseando que todo fuera una pesadilla. Corrí al cuarto de Mateo... y no, no estaba. De pronto, sentí el celular vibrar. Un número desconocido.

—¿Hola?

—Hola, mami... —dijo una vocecita que reconocí de inmediato.

—¡Mi amor! ¿Dónde estás? ¿Estás bien?

—Sí, mami, estoy bien...

Una mujer tomó el teléfono.

—Buenas noches, señora. Soy la mamá de un compañero de Mateo. Él está aquí conmigo, está a salvo.

—Gracias... ¿Me puede pasar la dirección para ir por él?

—Claro, pero venga sola. Mateo... tiene miedo de su papá.

Asentí, aunque mi corazón se rompía. Le pedí a Michel que me acompañara. Cuando llegamos, Mateo corrió hacia mí con Doki a su lado.

—¡Mami!

—Mi amor... —lo abracé con fuerza— No vuelvas a hacer algo así, por favor.

—Perdón, mami... me asusté. Pensé que papá me iba a pegar...

—Mi cielo... yo nunca voy a permitir que nadie te ponga una mano encima.

—Yo no soy mentiroso, mami...

—Lo sé, mi amor. Lo sé.

Narra Joel

Cuando vi a Andy entrar con Mateo, fue como si el mundo volviera a girar. Sentí que podía respirar otra vez. Pero también vi el miedo en los ojos de mi hijo. Doki se puso entre nosotros, como protegiéndolo.

—Mi bebé... ¿cómo estás?

—(llorando) Bien...

—Perdóname, por favor...

—Papi... yo no soy mentiroso.

—Lo sé, mi amor. Tú nunca me has mentido.

—Mami...

—Dime, mi amor.

—Tengo hambre...

Andy sonrió levemente.

—Vamos a comer.

Mateo tomó su mano... y luego la mía. Nos llevó de regreso a casa, como si fuera él quien quisiera reunirnos otra vez. Cenamos en familia. Las tías se quedaron un rato más, luego se fueron. Era tarde. Mateo subió a su cuarto a cambiarse para dormir.

Andy estaba aún muy molesta. Comenzó a alistarse para dormir con Mateo.

—¿A dónde vas? —le pregunté.

—¿Te importa? —me lanzó sin mirarme.

—Andy, por favor...

—¿Qué, Joel?

—Me siento muy mal por todo esto...

—Pues yo estoy perfecta.

—Desde que vivimos juntos, nunca hemos dormido separados.

—Para todo hay una primera vez.

—Mi amor...

—¿Ahora sí soy tu amor?

Intenté acercarme para besarla, pero giró la cara.

—No.

—Está bien... pero duerme a mi lado.

Después de un largo silencio, aceptó.

—Está bien...

Nos acostamos. La tensión se sentía aún, pero al menos estábamos juntos. La tomé de la mano.

—Perdóname, mi amor. Debí creerte a ti.

—No quiero que te alejes de tu familia, Joel, pero... tu madre no me quiere.

—¿Por qué lo dices?

—Paola me lo dijo. Ellos preferían a Diana antes que a mí.

—Pero yo te amo a ti. Te juro que después de que nazca Emilia, empezamos los preparativos para nuestra boda.

—Está bien...

Le extendí la mano.

—Vamos a dormir...

Ella me la tomó.

—Vamos.

Narra Mateo

No quería dormir solo. Tenía miedo. Escuché que mis papás ya estaban acostados, así que fui a su cuarto con mi peluche y Doki detrás.

—¿Mami...? ¿Papi...? ¿Puedo dormir con ustedes? Tengo miedo...

Papá me cargó con cuidado, como si yo fuera de cristal, y me acomodó entre ellos.

Me dormí con sus brazos rodeándome, sintiendo que mi casa volvía a ser mi lugar seguro.




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