Capítulo 10 - Miedos, promesas y algo más

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Narrado por Andy

Después de la pequeña conversación con Leidy y Ely, subí a la habitación con la esperanza de encontrar a Joel dormido. El día había sido largo, intenso... y mi cabeza no dejaba de dar vueltas con todo lo que había pasado, lo que sentía, lo que temía.

Al abrir la puerta, vi a mi pequeño tesoro profundamente dormido. Su respiración tranquila, su carita relajada. Pero Joel... Joel estaba despierto, sentado en la cama, esperándome con esa mirada que parece leer mi alma.

—¿Todo bien con las chicas? —preguntó con voz suave.

—Sí, ya todo bien con ellas —respondí, sentándome a su lado.

—Nosotros también tenemos una conversación pendiente, ¿recuerdas?

—Sí... —dije, bajando un poco la mirada.

—¿De verdad no te quieres casar?

Guardé silencio unos segundos. No porque no tuviera respuesta, sino porque era difícil poner en palabras lo que sentía.

—No es que no quiera, Joel. Es que... todas mis tías, incluso mi mamá, se casaron. Y sus matrimonios terminaron mal. Mis padres están separados. Crecí con esa herida, y no quiero que Mateo pase por eso.

—Amor, entiendo tus miedos. Pero eso no significa que nos pase lo mismo a nosotros.

—Lo sé, pero es difícil confiar en eso cuando toda tu historia te dice lo contrario. Tú sabes lo que es crecer sin tu padre cerca... no quiero que Mateo sufra eso.

—Y no lo hará —dijo, tomando mi mano—. Yo nunca me voy a alejar de él, ni de ti. Pase lo que pase.

Lo miré a los ojos. Ahí estaba todo. Su amor, su certeza, su entrega.

—Yo te amo, Joel. No lo dudes nunca. Y no necesito un papel para demostrar que me muero de amor por ti.

Narrado por Joel

Escucharla decir eso me derritió. Pero también me dolía un poco. Porque aunque el amor no se mide por documentos, yo quería algo más. No por obligación, sino porque deseaba gritarle al mundo que ella era mi compañera, mi mujer, mi todo.

—Yo también te amo, mi amor. Y claro, no necesitamos papeles. Pero... yo sí quiero que el mundo sepa que la mujer más hermosa del planeta eligió caminar a mi lado para siempre. Que es mía, y nadie me la va a quitar.

Andy me miró con los ojos brillantes. No sé si por emoción o por duda.

—Te amo, Joel. Y sé que has dejado muchas cosas por mí. Yo también dejaré algo por ti.

—¿Qué vas a dejar? —pregunté, sorprendido.

—Mi miedo al matrimonio.

La miré, casi sin poder creerlo.

—¿En serio?

—Sí, mi amor.

—Entonces... déjame preguntarte bien —dije, nervioso de repente—. No vale, no tengo anillo.

—No importa —respondió sonriendo—. Después me lo das.

—Andy... ¿quieres casarte conmigo?

—Sí, amor. Quiero casarme contigo.

No pude evitar abrazarla fuerte, sintiendo su calor, su entrega. Aunque me prometí hacerlo de forma más original más adelante, para mí ese momento ya era perfecto.

—Vamos a dormir, ¿sí? —dijo, bostezando.

—¿A dormir... o a otra cosa? —bromeé.

—Joel... Mateo está aquí.

—Te juro que en Perú me voy a desquitar —dije riendo mientras le daba un beso.

—No creo...

—¿Cómo dices?

—Nada, que tengo sueño —dijo, dándose la vuelta.

La abracé, jalándola suavemente a mi pecho.

—Amor... no te olvides de la prueba —le recordé.

—Mañana me la hago.

—Ojalá salga positiva.

—No lo sé... pero con la actitud de Mateo, creo que sí.

—Sí, está muy caprichoso últimamente.

—Está celoso —añadió ella.

—Me sorprendió cómo le llamaste la atención hoy.

—Puedo entender los celos, pero no me gusta que se porte mal.

—A mí tampoco. Pero lo estás manejando bien.

Nos fuimos acomodando en la cama. En ese momento, Mateo, sintiendo mi cuerpo alejado de él, se volvió hacia su mamá, buscando calor. Andy lo notó, lo cargó suavemente y lo puso entre nosotros.

Nuestro pequeño se acurrucó entre los dos. Y así, con el corazón lleno de dudas, miedos, pero también de amor y nuevas promesas... nos quedamos dormidos.

Una Historia de amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora