XXXVIII

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Todos pasamos al comedor y sin decir nada comenzamos a comer lo que Rosario había cocinado.

Yo solo miraba a Ovidio y él me miraba a mi.

"Ovidio," mi padre dijo.

"Dígame señor Santiago," Ovidio contestó.

"¿Que te traes con mi hija? No soy un pendejo para no darme cuenta a lo que dedicas," mi padre dijo.

Yo solo encogí los hombros para hacerme chiquita porque me moría de la vergüenza.

"Santiago, cálmate." Mi madre dijo.

"Mi hija apenas es una niña y tú ya eres un hombre," mi padre siguió.

"Dad, stop. (Papá, basta.)" dije.

"Señor, yo jamás lastimaría a su hija. Yo de verdad la quiero mucho y créame que conmigo está segura," Ovidio se defendió.

"Lo siento mucho pero hoy mismo me llevo a mi hija," mi padre dijo serio.

"Mijo, Daila es nuestra bebé y si le pasa algo nos morimos así que por favor entiende que no la podemos dejar aquí contigo." Mi madre rompió el silencio.

"Créanme que los entiendo pero de verdad yo quiero mucho a Daila," Ovidio protestó.

Yo solo los miraba.

"Tú sabes muy bien que este ambiente no es para ella. Yo no quiero que pongas en riesgo la vida de mi hija así que me la llevo," mi padre dijo.

"Dad, yo no quiero irme. Yo confío en Ovidio y se que el me cuidará." Por fin dije algo.

Mi papá me dio una mirada retadora.

"Señor, con todo respeto Daila es mayor de edad y creo que ella puede tomar sus decisiones." Ovidio dijo causando que mi papá de enfureciera aún más.

Trague salí y mire a Ovidio un poco molesta por haber dicho eso y empeorar las cosas.

"Es una niña que solo se deja llevar por cualquier pendejo que le hablé bonito," mi papá contestó.

"Daila, please, listen to your dad. You're going to end up in jail or dead if you decide to stay with him. (Daila, por favor, escucha a tu padre. Vas a terminar en la cárcel o muerte si decides quedarte con el.)" mi madre dijo.

"Señor Santiago, yo cuidaré mucho a Daila y si es posible hasta con mi vida lo haré y si en algún momento yo siento que su vida corre peligro por estar conmigo se lo juro que yo personalmente la llevaré a su casa de usted y de su esposa," Ovidio trato de calmar a mi papá pero creo que no funciono.

Como ya había dicho que soy hija única para mis padres yo era la luz de su vida así que por un lado los entendía pero ya no soy una niña chiquita.

"Déjanos hablar con mi hija," Mi padre le dijo a Ovidio.

El dejo su servilleta sobre la mesa, se puso de pie y después entro a la cocina.

"What's wrong with you? Are you crazy? He's a criminal, (Que sucede contigo? Es un criminal,)" mi padre abrió la boca en cuanto Ovidio salió del comedor.

Estaba aliviada sabiendo que aunque Ovidio quiera escuchar la conversación no entendería nada ya que su inglés era pésimo.

"I actually like him. (De verdad me gusta)" proteste.

"Mija, he's controlling you, he doesn't love. (Mija, te esta controlando, el no te ama.)" mi mamá dijo.

"I'm going to stay with him and that's my decision. (Me voy a quedar con el y esa es mi decisión,)" dije y después me retiré de la mesa para ir a buscar a Ovidio.

Mire que el se encontraba sentado en la barra de la cocina tomando agua. Me senté junto a él y recargue mi cabeza sobre su hombro y suspire. Él besó mi frente.

"Fue un placer conocer a mis suegros," bromeó Ovidio.

"No es divertido," dije tratando de finger enojo pero después los dos saltamos la risa.

"Daila, creo que tus padres tienen razón. Yo no quiero que te pase nada malo," el confesó.

Deje de recargar mi cabeza y lo mire sería y un poco confundida. ¿Acaso dejará que mis padres me lleven? Entonces el amor que me dice tener es falso porque va a dar su brazo a torcer y se dará por vencido.

"Estoy sintiendo por ti cosas que jamás había sentido antes y me da miedo," él dijo.

"¿Miedo? ¿De que?"

"De que te pase algo por mi culpa," él contestó.

"Yo quiero quedarme aquí," dije tomando su mano.

Él besó mi mano y después sonrió.

"Entonces, hay que buscar una manera de convencer a tus padres." Ovidio replicó.

Los dos tomamos valor y después salimos de la cocina agarrados de la mano con una gran sonrisa en nuestros rostros.

"Señor Ricardo, yo no dejaré que se lleve a Daila de mi lado." Dijo Ovidio con firmeza.

"Y yo papá no dejaré que me separes de Ovidio," dije.

Mi padre y mi madre se vieron entre ellos y después nos miraron. Mi padre se levantó de la silla.

"Espero y la cuides mucho porque seré yo quien te mate con mis propias manos si algo le llega a pasar a mi niña," mi papá amenazo a Ovidio.

"Yo mismo le daré mi pistola para que lo haga," Ovidio dijo.

Mi mamá se levantó me abrazo a mi y a Ovidio.

Después que el ambiente se calmara decidimos partir el pastel.

Ovidio le regaló una medalla de la Virgen a mi mamá con un gran ramo de rosas rojas.

No la pasamos increíble, mi mamá le contaba sobre mi a Ovidio cuando era chiquita haciéndome sentir avergonzada. Ya faltaba que trajera el álbum de fotos para enseñárselo.

Todos nos encontramos sentados en la sala tomando y platicando.

"Amor, páseme mi maleta." Mi mamá le dijo a mi papá.

Mi papá obedeció a mi mamá y de inmediato le trajo su maleta. Todos miramos cómo ella comenzó a buscar algo en su maleta. En cuanto me di cuenta lo que tenia en sus manos cubrí mi cara con mis manos.

"¡MOM!" Me queje.

"Mijo, ven a ver las fotos de cuando Daila era bebé." Ella dijo.

En un abrir y cerrar de ojos Ovidio ya se encontraba sentado junto a mi mamá mirando el álbum de fotos.

"Aquí fue su primer día de clases y ese día quería irse vestida de princesa," mi mamá le dijo a mi mamá enseñándole una foto.

Ovidio me miro y se rio a carcajadas.

"Que Chula se miraba," Ovidio dijo causando que mis mejillas se pusieran rojas.

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