Las chicas se sorprendieron al verme entrar a la sala de descaso toda pálida y apuntó de desmayarme.
"Denle agua," Cristina ordenó.
Violeta me dio una botella de agua. Trague el agua como si no hubiera mañana.
"¿Que te pasó?" Violeta preguntó.
"Tuve que venir corriendo de la casa hasta aquí y me acabo de topar con unos hombres armados en el elevador," dije recuperando mi respiración.
"Pero Alex dijo que iría por ti," Cristina confesó.
No podía creer lo que Alex me había hecho. Él sabía que si hubiera llegado tarde me hubieran castigado con una semana sin teléfono. Tanto es su enojo que se está desquitando de esta manera.
"Maldito Alex, pero me va a escuchar cuando lo vea." Jessica dijo molesta.
"¿Y quien eran los hombres armados?" Cristina cambio de tema.
"No lo se. Solo se que vinieron a ver al dueño," dije.
Violeta se dirigió a la ventana y se asomó por varios segundos.
"Esto no es bueno," Violeta susurro.
Cristina se acercó a ella para después asomarme por la ventana también.
"El edificó está rodeado," Cristina dijo preocupada.
"Nos van a matar," me altere.
Sentía como me faltaba el aire, comenzaba a temblar y a sudar. Jessica noto lo que me estaba pasando que corrió y buscar algo en su bolsa.
"Cristina, le está dando otro ataque y no encuentro las pastillas." Jessica dijo preocupado.
Cristian corrió así a mi y me tomó de las manos.
"Daila, mírame." Ordenó.
La mire a los ojos de inmediato.
Tenía miedo de que nos fueran hacer algo malo como matarnos.
"Quiero que trates de calmarte y quiero que respires. Vamos a estar bien, ¿entendido? Nada malo nos pasara te lo prometo," Cristina trato de calmarme.
Traté de respirar y relajarme y poco a poco comencé a sentirme mejor. Traté de pensar en cosas positivas para no asustarme más.
"¿Te sientes mejor?" Cristina pregunto cuando noto que mi respiración estaba volviendo a la normal.
"Un poco."
Tome un poco de agua para sentirme mejor.
"Voy a ir al baño para echarme un poco de agua fría para estar más tranquila," dije.
Salí del la sala y me dirigí al baño de inmediatamente. Me pare frente al espejo y mire como mi cara estaba pálida y empecé a notar como mi cara se estaba poniendo redonda. Alce mi camisa y mire como algunas lonjas se estaban formando. Tenía que bajar de peso porque si no Ricardo se enojaría conmigo si se entera que estoy subiendo de peso.
Salí del baño y me dirigí a la sala de descanso pero para mi mala suerte me volví a encontrar a los hombres del elevador. Hoy de plano no era mi día, creo que me levante con el pie izquierdo porque todo lo malo me está pasando a mi. Traté de disimular que no los había mirado pero el hombre de la cadena pasó junto a mi.
"Gracias por la ayuda, señorita." Susurró.
Me detuve por un momento y el hizo lo mismo.
"No hay problema," conteste nerviosa.
"Nos vemos pronto," él dijo muy seguro y después se marchó con los dos hombres no sin antes regalarme una tierna sonrisa.
Yo no sabía ni qué decir ni cómo reaccionar así que solo me quede parada mirando como solo se alejaba y entraba al elevador.
Entré al salón de descanso y las chicas estaban observando por la ventana.
"Yo creo que era una persona muy importante," Jessica dijo.
"A lo mejor es un artista internacional que quiere hacer una canción con nosotras," Cristina dijo.
De la nada la puerta se abrió y Ricardo entró un poco nervioso.
"Se cancela el viaje a Miami," Ricardo confesó.
Todas nos quedamos boquiabiertos. No podíamos creer que el viaje se había cancelado.
"¿Por qué?" Cristina lo cuestionó.
"Salieron otros planes. Para la próxima semana viajarán a Sinaloa." Ricardo informó.
Violeta se quedó pensativa pero solo se quedó callada. Supongo que ha de estar feliz ya que ella es de ahí y pueda que vea a sus familiares.
"Ósea que nuestras vacaciones ya no serán en Miami si no en Sinaloa," Jessica dijo.
"No serán vacaciones, solo tendrán un evento privado que realizar y después regresarán." Ricardo explicó.
Ricardo había prometido que si teníamos por lo menos dos canciones en el chart de popularidad nos dejaría tomar una semana de vacaciones en Miami.
"¿Y nuestras vacaciones?" Pregunté.
"Tendrán vacaciones pero ya no serán en Miami si no en casa," dijo él.
Las chicas y yo estamos furiosas. No era justo que hayamos trabajado tan duro y que final nos hayan quitado ese derecho que nos ganamos.
"Tú prometiste algo diferente. Si no cumples con tu promesa nosotras no iremos a ese evento privado," Cristina protesto contra Ricardo.
"Nosotras no iremos a Sinaloa si no cumples con tu promesa de llevarnos a Miami de vacaciones," Jessica también protesto.
Mire a Violeta quien no había dicho ninguna palabra durante esta disculpa lo cual era extraño ya que ella se moría de ganas de ir a Miami que hasta se había comprado como cinco conjuntos de bikini.
"Viajarán a Sinaloa este viernes en la noche y tomarán el sábado para prepararse porque el domingo es el evento y se regresarán el domingo en la madrugada para después tomar un vuelo a Miami," Ricardo explicó.
Las chicas sonrieron de emoción.
"Fue un placer hacer negocios con usted," Cristina bromeó con Ricardo quien solo sonrió para después marcharse.
Las chicas y yo nos dirigimos al cuarto de ensayos y ahí estuvimos casi todo el día hasta que se dieron las ocho de la noche. Alex pasó por nosotras como de costumbre. Jessica quería reclamarle porque lo me había hecho pero le pedí que no lo hiciera porque no quería hacer el problema más grande.
Alex estacionó la van afuera de la casa y todas las chicas se bajaron pero como yo estaba hasta atrás fui la última en bajarse.
"¿Podemos hablar?" Escuche a Alex decir cuando estaba apunto de cerrar la puerta.
"No quiero hablar contigo," dije con un tono de indiferencia y después cerré la puerta.
Escuché que Alex se bajó de la van para después tomarme del brazo.
"Perdón," dijo.
Me giré a verlo y sus ojos estaba llenos de lágrimas. No me gustaba verlo así. Lo abracé tan fuerte.
"Fui un tonto. Estaba enojado y me desquite contigo, perdóname." Alex lloro.
"Que bueno que aceptas que eres un tonto pero eres mi tonto," brome sacándole una carcajada a Alex.
Los dos nos despedimos porque él tenía que hacer unas cosas y yo ya estaba muerta del cansancio que solo quería ir a mi cama y dormir.
