La música retumbaba en el interior de la casa de Marco, llenando el aire de risas y energía. La fiesta estaba en pleno apogeo, y los amigos de Lynn y Amelia se movían al ritmo de las canciones, disfrutando de la noche. Lynn se sentía emocionada, pero también un poco nerviosa. Había estado pensando en Amelia todo el día, y ahora que finalmente estaban en la misma habitación, esos sentimientos solo parecían intensificarse.
Lynn y Amelia estaban juntas en un rincón de la sala, riendo y disfrutando de la compañía de sus amigos. La rivalidad que había definido su relación durante tanto tiempo parecía desvanecerse en el aire festivo. Era como si todas las tensiones hubieran desaparecido, dejando solo la alegría de estar juntas.
—"¡Vamos a bailar!" —exclamó Kelly, interrumpiendo sus pensamientos. —"¡No quiero ver a nadie parado aquí!"
Sin pensarlo dos veces, Lynn tomó la mano de Amelia y la llevó al centro de la pista de baile. La música era contagiosa, y pronto se unieron a sus amigos, moviéndose al compás de las melodías animadas. Lynn se sentía libre, feliz. Cada giro y cada paso parecía acentuar la conexión que compartía con Amelia. Las miradas entre ellas eran diferentes, llenas de complicidad.
Amelia sonreía con entusiasmo mientras bailaban, dejando que el ritmo las guiara. Lynn no podía evitar admirar lo hermosa que se veía con la luz de las luces parpadeantes reflejando en su cabello. Era como si el mundo a su alrededor se desvaneciera y todo lo que importaba fuera el momento que compartían.
—"¡Eres una excelente bailarina, princesa!" —gritó Lynn, bromeando como siempre, pero en su interior había un destello de sinceridad.
Amelia sonrió de vuelta, un rubor ligero en sus mejillas. —"Solo trato de seguirte el ritmo, Loud. ¡Tú eres la que sabe moverse!"
Bailaron y bailaron, dejándose llevar por la música hasta que la energía comenzó a decaer. Después de un tiempo, ambas estaban respirando con dificultad y riendo, sintiendo que sus cuerpos habían sido llevados al límite.
—"Vamos a tomar un respiro," —sugirió Lynn, señalando la puerta trasera. Amelia asintió, y juntas se dirigieron al patio trasero, buscando un poco de tranquilidad.
El aire fresco de la noche les dio un respiro bienvenido, y la luna llena brillaba en el cielo, iluminando el jardín. Se sentaron en un banco, aún riendo y tratando de recuperar el aliento.
—"Wow, eso fue increíble," —dijo Lynn, sintiéndose un poco más relajada. —"No recordaba cuánto me encanta bailar."
—"Lo sé, ¿verdad? Es tan liberador," —respondió Amelia, su sonrisa brillando a la luz de la luna. —"Y estoy tan feliz de estar aquí contigo."
Lynn se volvió hacia Amelia, sintiendo una corriente de emociones que no podía ignorar. Mirarla a los ojos hizo que su corazón latiera más rápido. La atracción que había sentido desde el beso volvió a surgir con fuerza, y no podía apartar la mirada de ella.
—"Amelia," —comenzó, sintiendo que este podría ser el momento adecuado para hablar de lo que había estado sintiendo, —"hay algo que necesito decirte."
Amelia se volvió hacia ella, la expresión en su rostro cambiando a una más seria. —"¿Qué pasa, Lynn?"
Lynn tomó aire, reuniendo el valor. —"Desde que te besé, he estado pensando mucho en nosotros. Siento que hay algo más entre nosotras, algo que va más allá de la rivalidad. Y me estoy volviendo loca tratando de entenderlo."
Amelia la miró intensamente, como si también estuviera procesando lo que Lynn decía. —"Yo también he estado sintiendo eso," —admitió, su voz casi un susurro. —"Pero no sabía cómo decírtelo. Estaba asustada de que esto arruinara lo que tenemos."
Lynn sintió que su corazón se aceleraba. —"No quiero que se arruine, Amelia. Quiero explorar lo que esto significa. Me gusta estar contigo, y creo que podría ser algo más que solo amistad."
En ese instante, el mundo pareció detenerse. Amelia la miró, y la conexión entre ellas era innegable. La tensión que había estado acumulándose entre ellas se desató de repente. Sin pensarlo, se inclinaron la una hacia la otra y, antes de darse cuenta, sus labios se encontraron en un beso suave pero lleno de significado.
El mundo a su alrededor desapareció. Era como si todo el ruido de la fiesta se desvaneciera, y solo existieran ellas dos bajo el cielo estrellado. El beso fue dulce y ligero, lleno de promesas y sensaciones que ambas habían estado evitando. Cuando se separaron, ambas se miraron a los ojos, sus corazones latiendo al unísono.
—"Wow," —murmuró Amelia, sonrojándose mientras se apartaba un poco. —"No sabía que esto era lo que querías decir."
Lynn sonrió, sintiendo que una carga se había levantado de sus hombros. —"Sí, eso era. Quería que supieras que no solo eres una rival para mí. Eres mucho más que eso."
Amelia se quedó en silencio, mirando a Lynn con una mezcla de sorpresa y alegría. —"Me alegra que lo digas. He estado sintiendo lo mismo, pero no sabía si deberíamos arriesgarlo."
—"Creo que vale la pena arriesgarse," —dijo Lynn, sintiendo la emoción burbujear dentro de ella. —"No quiero seguir escondiendo lo que siento."
Se quedaron ahí, en el patio trasero, sentadas en el banco y abrazadas, disfrutando de la calma que les proporcionaba la luna. Las palabras se desvanecieron y fueron reemplazadas por una comodidad que no habían sentido antes. Sabían que este era un nuevo comienzo, que lo que había comenzado como una rivalidad se había transformado en algo más profundo, algo que podrían explorar juntas.
Lynn miró a Amelia y sonrió, sintiéndose más segura de lo que nunca había estado. —"Entonces, ¿ahora qué hacemos?"
Amelia sonrió de vuelta, la confianza brillando en sus ojos. —"Podemos ver a dónde nos lleva esto. Tal vez empezar por ser un poco más honestas la una con la otra. Y seguir disfrutando de la fiesta, por supuesto."
Ambas se levantaron, regresando al interior de la casa, sabiendo que no había vuelta atrás. La música seguía sonando, y el aire se llenaba de risas y diversión. Pero para Lynn y Amelia, todo había cambiado, y ese cambio prometía ser el inicio de una nueva aventura juntas.
La noche continuó con baile, risas y más momentos compartidos, pero en el fondo, ambas sabían que habían dado un paso importante en su relación. La fiesta no solo era una celebración de la amistad; era un nuevo capítulo en la historia que estaban escribiendo juntas, una historia que las llevaría más allá de lo que habían imaginado.
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Princesa, estoy contigo
Teen FictionQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
