Era un día brillante y soleado en Royal Woods High School. Después del almuerzo, Lynn Loud Jr. y su grupo de amigos se dirigieron al gimnasio para presenciar el entrenamiento de porristas. Amelia, la novia de Lynn, lideraba el equipo con su habitual gracia y destreza. Aunque Lynn estaba acostumbrada a verla en acción, siempre encontraba algo nuevo que la dejaba impresionada.
—¿Lista para presumir frente a mí, princesa? —preguntó Lynn con una sonrisa traviesa mientras entrelazaba sus dedos con los de Amelia por un breve instante antes de que esta se dirigiera al grupo de porristas.
—Siempre estoy lista para presumir, Lynnie —respondió Amelia con un tono juguetón antes de unirse a su equipo.
Kelly, Margo e Ivy se acomodaron junto a Lynn en las gradas del gimnasio. El sonido de la música llenaba el aire mientras las porristas comenzaban a practicar una rutina complicada. Amelia estaba en el centro, liderando los movimientos con una precisión impecable.
—Amelia siempre sabe cómo llamar la atención —comentó Kelly, apoyando la barbilla en su mano mientras observaba el espectáculo.
—Es como si flotara en el aire. Tiene una habilidad impresionante —añadió Margo, con un tono de admiración.
—Lo sé, chicos, lo sé. No es fácil tener una novia tan increíble —dijo Lynn con un tono de falsa modestia, aunque su orgullo era evidente.
La rutina alcanzó su clímax con un movimiento espectacular: Amelia realizó un salto que terminó en un backflip perfecto, aterrizando con gracia. Sus compañeras de equipo aplaudieron, y Lynn no pudo evitar gritar desde las gradas.
—¡Esa es mi chica! —exclamó Lynn, ganándose algunas risas de las otras porristas y miradas cómplices de sus amigos.
Amelia se giró hacia Lynn, levantó una ceja y le lanzó un beso al aire. Ivy, aprovechando el momento, fingió hacer lo mismo hacia Lynn.
—Creo que alguien está un poco celosa de todo este amor —dijo Lynn, riendo mientras Ivy se encogía de hombros con una sonrisa.
Cuando terminó el entrenamiento, Amelia se acercó al grupo, sudando pero con una sonrisa satisfecha.
—¿Qué les pareció? —preguntó mientras tomaba un poco de agua.
—Impresionante, como siempre —respondió Lynn mientras le entregaba una toalla—. Pero creo que deberías preocuparte. Si sigo viniendo a verte entrenar, puede que te robe el puesto en el equipo.
—Claro, claro, Lynnie. Sigue soñando —bromeó Amelia mientras se secaba el sudor de la frente.
El reto del día
Con el entrenamiento terminado, el grupo decidió que era hora de disfrutar de la tarde. Ivy propuso ir al parque cercano para pasar el rato.
—¿Qué tal un reto? —sugirió Ivy mientras caminaban hacia el parque—. A ver quién puede hacer el mejor backflip.
—¿Otra vez con eso? —preguntó Margo, levantando las manos—. La última vez casi me rompo la nariz.
—Es que esta vez quiero ganarles a todos —respondió Ivy, cruzándose de brazos con una sonrisa desafiante.
—Suena divertido. Yo estoy dentro —dijo Kelly, estirando sus brazos como si ya estuviera lista para competir.
Lynn se rió mientras Amelia simplemente negaba con la cabeza, aunque también parecía interesada en participar.
Al llegar al parque, encontraron un lugar perfecto bajo un árbol grande que ofrecía sombra. El césped estaba fresco, y el aire estaba lleno de risas y el sonido de los pájaros. Ivy fue la primera en intentarlo. Su salto fue decente, pero aterrizó con una ligera torpeza que hizo que todos rieran.
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Princesa, estoy contigo
Teen FictionQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
