Noche de peliculas

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Al día siguiente, Amelia aún estaba sumida en el recuerdo de la tarde de helados, sintiendo la calidez de cada risa y cada broma que había compartido con sus amigos… y con Lynn. Sin embargo, al llegar a la escuela, no pudo evitar sentir algo de nervios. Esa sensación que le decía que algo nuevo estaba por suceder entre ellas. Mientras cruzaba los pasillos con la mente ocupada en su relación, escuchó la voz inconfundible de Margo acercándose con un tono de entusiasmo.

“¡Amelia! ¡Justo a ti te estaba buscando!”, exclamó Margo, tomando a Amelia del brazo y llevándola hacia el grupo, que ya estaba reunido cerca de las escaleras.

Amelia sonrió. “¿Qué está pasando?”

“Nada demasiado importante,” respondió Margo con un brillo cómplice en los ojos. “Solo queríamos saber si tú y Lynn tienen algo planeado para este viernes… porque tenemos una idea."

Lynn apareció en escena, sonriendo de oreja a oreja. “¿Idea para qué? Yo no planeé nada, pero con gusto me uno a lo que sea que estén tramando.”

Kelly, que estaba revisando su celular, levantó la mirada con emoción. “Una noche de películas en la casa de Margo. ¿Qué dicen?”

Amelia y Lynn intercambiaron una mirada rápida, esa conexión silenciosa que se había formado entre ellas en los últimos días. “Me parece perfecto,” respondió Amelia, sintiéndose un poco más relajada con la idea de pasar tiempo juntos como grupo.

“Entonces, ¡ya está decidido! Todos a la casa de Margo el viernes por la noche. No olviden traer sus películas y, especialmente, sus botanas,” declaró Jace, sonriendo.

La semana pasó rápidamente. Entre clases, entrenamientos, y los momentos furtivos en los que Amelia y Lynn compartían sonrisas y miradas, el viernes llegó antes de que se dieran cuenta. Amelia, ansiosa, comenzó a elegir su ropa temprano en la tarde, repasando mentalmente la lista de cosas que iba a llevar para la noche de películas. Decidió usar algo cómodo: unos jeans oscuros y una camiseta blanca.

Cuando llegó a la casa de Margo, ya estaban casi todos allí. Los amigos se saludaban entre bromas y risas, creando un ambiente cálido y acogedor. Lynn llegó poco después, luciendo una sudadera azul y unos pantalones deportivos, con una sonrisa que hizo a Amelia sentirse más cómoda. Al verla entrar, Margo sonrió de inmediato.

“¡Lynn! Justo a tiempo. Ya vamos a empezar la primera película,” le dijo, guiándola hacia el grupo.

La primera película fue una comedia que tuvo a todos riéndose a carcajadas. Amelia no podía evitar robarle una que otra mirada a Lynn, quien parecía disfrutar la película tanto como el resto. Entre risas y comentarios, pasaron la primera película y decidieron hacer una pausa para servirse más botanas. Amelia aprovechó la pausa para ir a la cocina y ayudar a Margo.

“Es bonito ver cómo han cambiado las cosas entre tú y Lynn,” comentó Margo con una sonrisa, mientras preparaba palomitas.

Amelia intentó mantenerse tranquila, aunque sabía que no podía ocultar su sonrisa. “Sí, es… diferente. Nunca pensé que podríamos llevarnos tan bien.”

“Bueno, se nota,” dijo Margo, guiñándole un ojo.

Amelia rió suavemente y sintió que sus mejillas se sonrojaban. Decidió ignorar la indirecta de Margo y concentrarse en las palomitas, aunque una parte de ella no podía dejar de pensar en Lynn. Durante años habían sido rivales, pero ahora todo parecía distinto, y no podía negar que algo en su relación había cambiado.

Cuando regresaron a la sala, Lynn ya estaba acomodada en un rincón del sofá, con un par de almohadas a su lado. Amelia se acercó y se sentó junto a ella, intentando que el gesto pareciera casual. Lynn le lanzó una pequeña sonrisa, como si también estuviera consciente del momento que compartían, pero ambas fingieron que todo era natural.

"¿Cuál es la próxima película?" preguntó Ivy, con un tono divertido.

Marco sacó una película de terror y todos exclamaron en respuesta, algunos emocionados, otros un poco más reticentes. "Es viernes de películas, tiene que haber una de terror," dijo Marco, encogiéndose de hombros.

"Genial," murmuró Amelia, con una mezcla de nervios y emoción. No era gran fanática de las películas de terror, pero algo en la manera en que Lynn le sonreía le daba un poco de seguridad.

La película comenzó, y poco a poco la atmósfera de risas fue reemplazada por un silencio expectante y algo de tensión. Cada susto era acompañado por un brinco colectivo, y Amelia intentaba disimular sus propios sobresaltos. En un momento particularmente tenso, Lynn le pasó el brazo por encima de los hombros, un gesto casual que hizo que el corazón de Amelia se acelerara.

"¿Asustada, princesa?" susurró Lynn, con ese tono juguetón que siempre la hacía sonreír.

"Por supuesto que no," respondió Amelia, rodando los ojos y tratando de sonar segura. Pero no pudo evitar apoyar la cabeza en el hombro de Lynn, agradeciendo el gesto sin decir nada más.

La película siguió su curso entre sustos, risas y comentarios al oído, creando un ambiente casi íntimo para ellas en medio del grupo de amigos. Cuando finalmente terminó, todos respiraron aliviados y comenzaron a hablar al mismo tiempo, compartiendo sus momentos favoritos y comentando lo aterradora que había sido.

"Eso fue intenso," comentó Jace, riéndose y recogiendo las almohadas esparcidas por el suelo.

"Demasiado," agregó Kelly, quien estaba tan sorprendida como el resto. "Definitivamente fue una buena elección."

Mientras los demás discutían la película, Lynn miró a Amelia y le susurró: "Creo que tú también disfrutaste el 'terror', ¿no?"

Amelia le dio un ligero golpe en el brazo, divertida. "No te creas tanto, Lynnie. Solo estaba siendo educada."

"Oh, claro, porque te morías de miedo," contestó Lynn, alzando las cejas con una sonrisa cómplice.

Amelia sonrió y se inclinó hacia ella, cerca de su oído. "¿Y si solo quería estar cerca de ti, entonces?"

Lynn se quedó sin palabras por un segundo, sorprendida por el comentario. Amelia se sintió triunfante, pero el rubor en sus mejillas la traicionó. Ambas rieron suavemente, en su propio mundo.

Para finalizar la noche, eligieron una película ligera, una comedia romántica, que fue la excusa perfecta para relajarse y dejar de lado los sustos. Mientras todos se reían y hacían comentarios sobre los personajes y las situaciones, Lynn y Amelia permanecían cerca, compartiendo miradas que decían mucho más de lo que cualquiera de sus amigos podría entender.

Cuando la última película terminó, Margo miró el reloj y exclamó: "¡Es más tarde de lo que pensaba! Creo que es hora de que nos vayamos."

Todos comenzaron a levantarse, tomando sus cosas y despidiéndose uno por uno. Lynn y Amelia fueron las últimas en salir, y cuando finalmente estuvieron afuera, Lynn tomó la mano de Amelia por un breve momento.

"Fue una buena noche, ¿verdad?" murmuró Lynn, mirándola a los ojos.

"Sí, lo fue," respondió Amelia, sintiendo que no quería soltar su mano.

Ambas se quedaron en silencio por un momento, antes de que Lynn le diera un suave apretón y la soltara. "Nos vemos mañana, princesa."

"Nos vemos, Lynnie," respondió Amelia, con una sonrisa que duraría toda la noche.

Princesa, estoy contigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora