Era una mañana brillante y soleada cuando Lynn decidió que era el día perfecto para dar un gran paso. Después de la conversación con Amelia en el parque, donde habían compartido y se habían confesado sus sentimientos, la mente de Lynn no podía dejar de pensar en la importancia de llevar su relación al siguiente nivel. La idea de declararse le daba un nudo en el estómago, pero también una emoción que no podía ignorar. Quería que Amelia supiera exactamente cuánto significaba para ella, así que la invitó a la casa del árbol para idear su plan.
Lynn se sentó en su cama, con su teléfono en la mano, sintiendo la adrenalina correr por su cuerpo. Sabía que necesitaba la ayuda de sus amigos. No solo para hacer de este un momento especial, sino también para asegurarse de que no se dejaría llevar por los nervios. Así que, con determinación, marcó el número de Kelly.
—¡Hola, Lynn! —contestó Kelly, llena de energía como siempre.
—¡Kelly! Necesito tu ayuda. —La voz de Lynn estaba llena de emoción y un poco de nervios.
—¿Con qué? ¿Una nueva broma contra Amelia? —Kelly rió.
—No, algo mucho más serio. Quiero declararme. —La confesión salió rápida y sin preámbulos.
Hubo un silencio al otro lado de la línea antes de que Kelly respondiera con un grito de alegría.
—¡Eso es increíble! ¡Dime qué necesitas!
Lynn comenzó a explicar su plan. Quería organizar algo especial, un regalo que significara lo que Amelia era para ella. Se le ocurrió que, además de la declaración, un pequeño detalle podría hacer el momento aún más especial. Acordaron que se reunirían con el resto del grupo: Marco, Ivy y Jace, para ayudarla a elegir los regalos perfectos.
Después de algunas horas, todos se reunieron en el centro comercial, cada uno con la misión de encontrar el regalo ideal para Amelia. La energía del grupo era contagiosa, y Lynn no pudo evitar sentirse emocionada mientras caminaban por las tiendas. La idea de compartir ese momento con sus amigos la llenaba de felicidad.
Primero, visitaron una tienda de joyería. Lynn se detuvo frente a un collar con un pequeño dije en forma de corazón. Era simple pero hermoso, justo como Amelia. Se lo mostró a sus amigos, que asintieron con entusiasmo.
—Definitivamente esto es perfecto —dijo Marco, sonriendo. —Ella va a amar esto.
—Y podemos hacer que lo envuelvan de una manera especial —añadió Ivy.
Lynn asintió, y luego se sintió un poco más segura. Sabía que, además del collar, quería hacer algo más significativo. Así que, después de explorar un poco más, se adentraron en una tienda de manualidades. Lynn vio todo tipo de materiales y se le ocurrió una idea brillante.
—¿Y si hacemos un álbum de recuerdos? —sugirió, mirando a sus amigos con una chispa en los ojos. —Podemos poner fotos, notas, cosas que hemos hecho juntos.
—¡Esa es una idea genial! —exclamó Jace, su rostro iluminado. —Podríamos incluir cosas divertidas que les hayan pasado y escribir mensajes.
Los amigos se pusieron manos a la obra, seleccionando papel de colores, pegatinas y otros adornos para personalizar el álbum. Cada uno aportó algo especial; recuerdos de las locuras que habían hecho juntos, momentos divertidos que solo ellos conocían. Lynn sentía que la idea se estaba volviendo más real a medida que avanzaban. Tenía la sensación de que lo que estaban creando era mucho más que un simple regalo; era un testimonio de su amistad y su amor por Amelia.
Después de varias horas de risas y elección de regalos, finalmente terminaron. Con el collar en una caja cuidadosamente envuelta y el álbum lleno de memorias, Lynn se sintió lista. Sabía que su momento había llegado.
El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte cuando Lynn se dirigió a la casa del árbol. Era un lugar especial para ellas, donde habían pasado muchos momentos felices. Al llegar, se sentó en la rama más baja, sintiendo cómo la brisa suave acariciaba su rostro. Se imaginó cómo sería el momento; la mirada en los ojos de Amelia, su sonrisa y, sobre todo, la forma en que respondería. Eso la llenaba de nervios y alegría al mismo tiempo.
Finalmente, la escuchó. Los pasos de Amelia se acercaban, y el corazón de Lynn comenzó a latir más rápido. Cuando Amelia llegó, llevaba una camiseta holgada y una sonrisa que iluminaba su rostro. Se veía hermosa, como siempre.
—¡Hola, Lynnie! —saludó Amelia, inclinándose para dar un ligero beso en la mejilla de Lynn, lo que hizo que el corazón de Lynn se acelerara aún más.
—¡Hola, princesa! —respondió, intentando calmar su nerviosismo. —Tenía algo especial que quería mostrarte.
Amelia la miró con curiosidad, y Lynn sintió que la emoción la invadía. La invitó a subir a la casa del árbol, donde el aire era fresco y había una vista maravillosa del cielo.
—Este lugar es increíble —dijo Amelia, observando a su alrededor. —Nunca me canso de venir aquí.
—Sí, es especial para mí. Pero hoy lo es aún más. —Lynn tomó aire profundamente. —Porque quiero hablarte de algo importante.
Amelia se sentó frente a ella, su expresión se tornó seria, pero amable. Lynn sintió que su estómago se retorcía, pero no podía retroceder. Sacó el collar y el álbum de recuerdos de la mochila que había llevado.
—Primero, esto es para ti —dijo, entregándole el collar. —Quiero que lo lleves siempre, como un recordatorio de lo que significas para mí.
Amelia tomó el collar, sus ojos se iluminaron al ver el hermoso diseño. Lynn sintió una oleada de alivio al ver su reacción.
—Es precioso, Lynnie. No tenía idea de que hicieras esto —dijo Amelia, sus ojos brillando con emoción.
Lynn sonrió, luego, tomando aire para reunir valor, continuó.
—Y esto —dijo, mostrando el álbum— es un resumen de todas las locuras que hemos hecho juntos. Quería que tuviéramos algo que representara nuestra amistad y, bueno, todo lo que hemos vivido.
Amelia hojeó el álbum con cuidado, riéndose en los momentos correctos y sonriendo ante las notas que sus amigos habían escrito.
—Lynn, esto es increíble. No puedo creer lo que hiciste. —Amelia la miró, y su voz se volvió suave—. Esto significa mucho para mí.
Lynn tomó una decisión en ese momento, sintiendo que debía ser completamente honesta.
—Amelia, tú eres muy especial para mí. Te quiero. Y no solo como amiga. Me he dado cuenta de que tengo sentimientos más profundos por ti, y quiero que lo sepas.
Amelia se quedó en silencio por un momento, y Lynn sintió que el tiempo se detuvo. Luego, una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Amelia.
—Lynn, yo también te quiero. Desde hace tiempo. Siempre lo he hecho, pero no sabía si debía decírtelo.
Ambas se quedaron mirándose, con una mezcla de felicidad y sorpresa. Finalmente, Lynn se inclinó hacia adelante, atrapada en la magia del momento, y le dio un beso suave, lleno de cariño y promesas. Amelia respondió al instante, y el mundo se desvaneció a su alrededor.
Cuando se separaron, ambas sonrieron, conscientes de que habían dado un paso importante en su relación.
—Gracias por ser tú —dijo Lynn, acariciando la mano de Amelia.
—Y gracias por darme este momento, Lynnie —respondió Amelia, sonriendo con una luz en sus ojos que llenaba el corazón de Lynn de calidez.
Esa noche, bajo las estrellas y la luz de la luna, se sintieron más unidas que nunca. Era el comienzo de una hermosa historia entre ellas, y sabía que lo que había construido en la casa del árbol se quedaría grabado en su corazón para siempre.
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Princesa, estoy contigo
Genç KurguQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
