Capítulo: "Cambio de Roles y Risas"
El sol empezaba a ponerse, y el día lleno de risas y aventuras con Kelly había sido perfecto. Pero cuando se despidieron de su amiga, Lynn y Amelia se miraron, sabiendo que la tarde aún tenía mucho más para ofrecer.
—¿Qué tal si vamos a tu casa, princesa? —preguntó Lynn, sonriendo con su típica energía.
—Claro, Lynnie. Vamos, mi mamá estará feliz de verte —respondió Amelia, tomando a Lynn de la mano mientras ambas caminaban hacia su casa.
Al llegar, la mamá de Amelia las recibió con una sonrisa y un abrazo, y luego de saludarlas, las dejó solas en la sala, con una advertencia divertida: “No hagan demasiado alboroto, chicas.”
Ambas soltaron una risa traviesa al escuchar eso, y fue entonces que Lynn tuvo una idea
—¿Qué te parece si hacemos algo divertido? —dijo Lynn con una chispa de emoción en sus ojos.
—¿Qué tienes en mente, Lynnie? —preguntó Amelia, tratando de adivinar el plan que Lynn estaba maquinando.
—Un cambio de roles —respondió Lynn, esbozando una sonrisa pícara—. Yo me pongo tu uniforme de porrista, y tú… bueno, el mío de fútbol.
Amelia arqueó una ceja, sorprendida por la idea, pero no pudo evitar sonreír al imaginar a Lynn como una porrista.
—¿Seguro? No puedo prometer que me vea tan ruda como tú en el campo —bromeó, cruzando los brazos.
—Oh, no te preocupes, princesa. Te enseñaré un par de cosas, y además, tienes a la mejor entrenadora —respondió Lynn, guiñándole un ojo.
Una vez en la casa de Amelia, ambas subieron rápidamente a la habitación. Lynn se cambió primero, poniéndose la falda y camiseta ajustada del uniforme de porrista, mientras Amelia intentaba reprimir una carcajada.
—¿Qué te parece? ¿Listo para animar? —Lynn hizo una pose, tratando de imitar la energía que Amelia solía mostrar en sus rutinas.
Amelia asintió divertida, y después de unos segundos, tomó el uniforme de Lynn y fue al baño a cambiarse. Al salir, Lynn soltó una exclamación.
—Mírate, ¡eres una estrella de fútbol! —dijo Lynn, admirando cómo Amelia se veía en su uniforme.
Ambas rieron mientras se miraban de arriba a abajo, como si se estuvieran conociendo por primera vez. Sin perder tiempo, Lynn hizo una propuesta.
—Ya que estamos así, ¿qué te parece si hacemos una mini práctica? —dijo, lanzando una pelota imaginaria en el aire.
Amelia la miró con incredulidad, pero al mismo tiempo con una mezcla de emoción.
—¿Aquí? ¡Podríamos romper algo! —respondió Amelia, aunque sus ojos brillaban de emoción.
—No aquí, princesa. En el patio. Yo haré de porrista y tú intentas meter unos goles.
Sin más que decir, ambas bajaron las escaleras y salieron al patio trasero. Lynn le lanzó un balón a Amelia y comenzó a animar como una verdadera porrista, aunque con una pizca de sarcasmo.
—¡Vamos, preciosa, muestra tu mejor tiro! —gritó Lynn, saltando y agitando los brazos en un intento torpe de imitar los movimientos de animación.
Amelia trató de concentrarse, pero ver a Lynn en la pose de una porrista era demasiado divertido. Intentó patear el balón hacia una de las macetas del jardín, que improvisaron como portería, pero lo único que consiguió fue darle a un arbusto.
—¡Oops! Tal vez no soy tan buena como tú —rió Amelia, sacudiendo la cabeza.
—No te preocupes, princesa. ¡Solo es cuestión de práctica! —respondió Lynn, alentándola.
Amelia hizo otro intento, y esta vez logró golpear la “portería” improvisada. Lynn, siguiéndole la corriente, comenzó a saltar y aplaudir, imitando los movimientos de porrista con exageración.
—¡Eso es, preciosa! ¡Sabía que tenías talento! —gritó Lynn.
A medida que pasaban los minutos, Amelia iba tomando confianza y, con la guía de Lynn, incluso intentó algunos tiros largos. La escena era tan divertida como surrealista: Amelia, en uniforme de fútbol, intentando emular la intensidad de Lynn en el campo, mientras Lynn, con su uniforme de porrista, animaba de manera descoordinada, soltando risas en cada intento.
—De acuerdo, creo que ya entendí lo tuyo, Lynnie. Ahora me toca enseñarte a ser una porrista de verdad —dijo Amelia, recuperando el aliento.
Lynn soltó una risita nerviosa, pero accedió a intentarlo. Amelia le mostró algunos pasos básicos, y Lynn, aunque torpe al principio, fue captando los movimientos. Sin embargo, en cada salto, se notaba que Lynn no estaba acostumbrada a la delicadeza de los pasos.
—Tienes que coordinar los brazos, Lynnie. Así, mira —dijo Amelia, tomando sus manos y guiándola en un movimiento básico.
Lynn trató de imitarla, pero solo logró que ambas se tambalearan y cayeran de risa al suelo, agotadas. Mirándose mutuamente, respiraron profundamente, disfrutando de la tranquilidad del momento.
—¿Sabes? Creo que eres una porrista decente, pero una futbolista excelente —dijo Lynn, sonriendo mientras Amelia la miraba con dulzura.
Amelia le devolvió la sonrisa y, sin pensarlo demasiado, le dio un suave toque en la mejilla, llena de gratitud por el tiempo que pasaron juntas.
—Gracias, Lynnie. Fue un día increíble —murmuró Amelia.
—Cualquier cosa para ti, princesa —respondió Lynn, con una calidez en su voz que hizo que ambas se miraran con algo más que amistad en sus ojos.
Al despedirse, Amelia se acercó a Lynn con una sonrisa suave y le dio un beso rápido en los labios. Fue un gesto sencillo, pero lleno de complicidad y cariño.
—Nos vemos, Lynnie —susurró Amelia con una leve sonrisa
Lynn la miró mientras se iba, sintiendo cómo su corazón latía un poco más rápido de lo normal.
—Hasta luego, princesa —murmuró Lynn, aún con una sonrisa
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Princesa, estoy contigo
Teen FictionQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
