Una mañana de amor

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Al día siguiente, el amanecer llegó con una claridad diferente. Amelia despertó con una sonrisa tan grande que Lynn apenas pudo abrir los ojos sin sonreír a su vez. La vio a su lado, aún con el cabello desordenado y la mirada radiante.

—Buenos días, princesa —susurró Lynn, acariciando el cabello de Amelia.

Amelia la miró y se estiró con un bostezo, pero su sonrisa seguía intacta.

—Buenos días, Lynnie. —Su voz sonaba como si acabara de recibir el mejor regalo del mundo.

Lynn se inclinó hacia ella y le dio un beso suave en los labios. No podía evitar sentirse igual de feliz. Después de todo, tenía a Amelia a su lado, y eso bastaba para llenarla de una paz que nunca había conocido antes.

El día transcurrió con una calma reconfortante. Cuando llegó la hora de levantarse y tomar un poco de aire, Lynn se dirigió a la habitación de Lily. La encontró jugando con algunos juguetes en su cama.

—¿Qué haces, pequeña? —preguntó Lynn con una sonrisa.

Lily levantó la vista y sonrió.

—Estoy jugando con mi muñeca favorita. —Dijo, abrazando un muñeco que tenía en las manos.

Lynn se acercó y se sentó a su lado.

—Lily, ¿quieres ver algo? —Le preguntó, llevándose una mano al costado.

Lily asintió y Lynn se bajó un poco el pantalón para mostrarle el tatuaje que tenía en la espalda baja. Una pequeña estrella fugaz y el nombre "Lily" escrito en letra cursiva.

Los ojos de Lily se iluminaron.

—¡Lynn! ¡Es hermoso! —exclamó emocionada, tocando el tatuaje con delicadeza—. ¿Puedo tener uno así?

Lynn sonrió y la besó en la frente.

—Cuando seas más grande, pequeña. —Respondió suavemente.

Lily asintió con una sonrisa.

—¡Gracias, Lynn! —Dijo, antes de abrazarla.

Después, mientras Lynn y Amelia se acomodaban nuevamente en la cama, amelia tomó su teléfono y revisó algunas notificaciones. Algo llamó su atención: el perfil de Instagram de lynn el cual no le había prestado mucha atención, pero una destacada con el nombre de "princesa" la saco de lugar

—Vaya... —susurró sorprendida, recorriendo las fotos que había compartido exclusivamente para lynn

Lynn que estaba a su lado, se dio cuenta de inmediato de la expresión en el rostro de amelia

—¿Qué pasa, preciosa? —Preguntó, sentándose junto a ella.

Amelia alzó la vista, y sin poder contenerse más, se lanzó sobre lynn, llenándola de besos.

—Eres demasiado especial para mí —dijo entre besos, besándole los labios, la mejilla, el cuello—. No sabía que tenías todo este espacio solo para mí.

Amelia, aún sonriendo, la abrazó y le devolvió el gesto con ternura.

—Tú también tienes uno solo para mí, princesa. No te hagas la sorprendida.

Amelia sonrió con los labios aún pegajosos de besos.

—Cierto. —Susurró, antes de besarla nuevamente—. Y los tengo bien guardados.

Amelia sonrió y se acurrucó contra ella, sintiendo el latido del corazón de Lynn como si fuera el suyo propio.

—Quédate conmigo todo el tiempo que quieras, princesa. —Dijo, mientras se entrelazaban bajo las sábanas

-te amo lynn- Dijo viéndola a los ojos

-te amo princesa- dijo mientras comenzaba a llenarla de besos lentos por todas partes

Lynn apretó a Amelia contra ella, sintiendo que el amor que compartían solo se profundizaba.

-sabes, amo más comerte a besos

-amo que lo hagas

Ambas sabían que el camino era largo y lleno de sorpresas, pero lo que más les importaba era que juntas, enfrentarían cualquier cosa.

Princesa, estoy contigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora