La brisa fría de diciembre recorría las calles de la ciudad, trayendo consigo un aire festivo que se sentía en todos lados. Las luces navideñas ya adornaban las calles, los escaparates de las tiendas se vestían con colores brillantes y el aroma a chocolate caliente se impregnaba en cada rincón. Faltaba solo una semana para Navidad, y aunque muchos ya estaban sumidos en la euforia de las fiestas, Lynn se encontraba en un estado peculiar. Ella sentía una mezcla de emociones: la emoción por la Navidad, el hecho de que el año estaba llegando a su fin, y lo más importante, lo que significaba la Navidad para ella este año, porque este año sería diferente.
Con una taza de café caliente en la mano, Lynn se encontraba sentada en el borde de su cama, mirando el calendario en la pared. Faltaba tan solo una semana para Navidad. Era difícil de creer cómo había cambiado su vida en tan poco tiempo. La relación con Amelia había crecido más fuerte de lo que imaginaba. No solo había encontrado a alguien con quien compartir los momentos divertidos, también había encontrado una persona que la entendía y la hacía sentir completa. Pero esta Navidad, las cosas eran aún más especiales porque, por primera vez en mucho tiempo, Lynn sentía que tenía a alguien a su lado que realmente significaba mucho para ella.
Amelia, por su parte, estaba de pie frente al espejo, mirándose a sí misma con una gran sonrisa. Aunque la Navidad aún estaba a una semana de distancia, Amelia ya sentía que la magia de las fiestas había llegado. Estaba tan emocionada de pasarla con Lynn, de compartir esos momentos especiales. Después de todo lo que habían vivido juntas, después de todas las risas y los desafíos, la Navidad sería un reflejo perfecto de lo lejos que habían llegado.
"Solo falta una semana", pensó Amelia mientras se miraba en el espejo. Se giró hacia la cama, donde Lynn estaba sentada. La miró con una sonrisa y se acercó a ella.
—¿Pensando en algo especial para Navidad? —preguntó Amelia con una chispa de curiosidad.
Lynn la miró, algo pensativa. Estaba tan metida en sus propios pensamientos que no se dio cuenta de que Amelia se había acercado. Sonrió y la abrazó de manera instintiva.
—Solo… quería asegurarme de que esta Navidad sea perfecta, ¿sabes? Quiero que sea la mejor. —Su voz tenía un tono tranquilo, casi reflexivo.
Amelia, sintiendo la suavidad en las palabras de Lynn, se acomodó a su lado y abrazó a Lynn con suavidad.
—Lo será, Lynnie. Lo será. Estaré contigo todo el tiempo.
Lynn sonrió al escucharla. En ese momento, pensó en cómo la Navidad podría ser aún más especial si pudiera sorprender a Amelia de alguna manera, algo que la hiciera sonreír de una forma aún más grande. A lo largo de los días, sus pensamientos comenzaron a centrarse en eso: cómo hacer que la Navidad fuera aún más inolvidable para su novia. Pero aún no tenía claro qué hacer. Al menos, sabía que lo más importante era el tiempo que pasaría con ella, y eso era suficiente.
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El día pasó sin mayores complicaciones, con la rutina habitual entre amigos, estudios y entrenamientos. Al final de la jornada, después de todo, Lynn y Amelia decidieron pasar la tarde juntas. Se dirigieron a la tienda de regalos local, aunque Lynn no sabía qué buscar exactamente.
—Vamos a ver si encontramos algo interesante para esta Navidad —dijo Lynn, fingiendo no tener ninguna idea clara de qué comprar.
Amelia la miró con una sonrisa traviesa. Sabía perfectamente que Lynn tenía algo en mente, pero se lo guardaba para sí misma. Sabía que cuando se trataba de sorpresas, Lynn podía ser un poco reservada.
—Está bien, pero te apuesto a que ya tienes algo en mente —dijo Amelia, bromeando.
Lynn rió suavemente, pero no respondió. Mientras caminaban por las filas de estanterías llenas de luces, adornos y regalos, Lynn pensó en el tatuaje de Amelia, en la pequeña estrella fugaz que ahora adornaba su piel. Un detalle tan pequeño, pero tan significativo para ella. Era su manera de mostrar lo mucho que significaba para ella. Pensó que, tal vez, un regalo similar, algo que pudiera representar su amor por Amelia, sería una sorpresa perfecta.
Después de pasar un rato en la tienda, regresaron a la casa de Lynn. El frío había aumentado, y la nieve ya comenzaba a cubrir las calles.
—¿Sabías que hay algo especial sobre la Navidad? —preguntó Lynn mientras cerraba la puerta detrás de ellas.
Amelia la miró con una expresión curiosa mientras se sentaba en el sofá.
—¿Qué es? —preguntó, sonriendo mientras Lynn se acercaba.
Lynn se sentó a su lado, manteniendo la sonrisa en su rostro.
—Es el único momento del año en que puedes hacer algo sorprendente sin que nadie te cuestione, ¿no? —dijo mientras le acariciaba el cabello.
Amelia se rió suavemente.
—¿Y qué tienes en mente? —preguntó, disfrutando de la conversación.
Lynn la miró con una sonrisa juguetona.
—Solo te diré que, para esta Navidad, quiero sorprenderte de la mejor manera posible. Pero tendrás que esperar.
Amelia la miró sorprendida, pero la expresión de Lynn no daba espacio para más preguntas. Sabía que era algo grande, y aunque tenía sus dudas, no podía esperar para descubrirlo.
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El fin de semana llegó rápidamente. El frío se intensificó, y el ambiente navideño estaba en su punto máximo. Durante el día, Lynn y Amelia salieron a comprar algunos últimos regalos para sus amigos y familiares, pero a medida que avanzaba el día, Lynn sentía que la sorpresa que había planeado para Amelia se iba acercando. Una semana había pasado volando, y ahora solo quedaba esperar.
Al caer la tarde, Lynn y Amelia se sentaron frente al árbol de Navidad, decorado con luces brillantes y adornos brillantes que parecían danzar al ritmo de la música suave que llenaba la habitación.
—Solo quiero que sepas lo feliz que me haces, Amelia —dijo Lynn, mirando las luces titilando en el árbol. —Este año, realmente ha sido increíble.
Amelia la miró con ternura y sonrió suavemente.
—Y tú me haces la persona más afortunada del mundo, Lynnie. Gracias por estar siempre a mi lado.
Se quedaron en silencio por un momento, disfrutando de la presencia de la otra, mientras afuera la nieve seguía cayendo, como si el mundo entero estuviera en paz, esperando el día en que todo lo que habían soñado se hiciera realidad.
A solo unos días de Navidad, ambas sabían que, sin importar lo que sucediera, este sería un momento que nunca olvidarían.
(holaaa volvii, había perdido la cuenta por eso no subí nada en días, pero ahora estoy aquí y abra nuevos capítulos) (denle apoyo a corazones en el campo)
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Princesa, estoy contigo
Ficção AdolescenteQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
