Lynn Loud Jr. caminaba por los pasillos de la escuela con una sonrisa que nadie podía descifrar. Su actitud usualmente enérgica parecía tener un toque extra de felicidad, como si llevara un secreto tan grande que no podía evitar que se filtrara en sus gestos. A pesar de que nadie lo mencionaba directamente, era evidente que algo había cambiado en ella.
Amelia, siendo quien la conocía mejor que nadie, notó esa chispa especial en sus ojos desde el primer día. Durante el desayuno antes de salir a la escuela, la porrista la miraba con una mezcla de curiosidad y sospecha.
—Ok, princesa, ¿qué es lo que estás escondiendo? —preguntó Amelia mientras ambas caminaban juntas hacia el instituto.
Lynn, con las manos en los bolsillos de su chaqueta deportiva, se limitó a sonreír con picardía.
—¿Esconder algo? Yo no escondo nada —respondió, encogiéndose de hombros con una expresión que delataba lo contrario.
Amelia alzó una ceja, cruzando los brazos mientras se detenía frente a ella.
—Lynnie, te conozco. Algo te tiene así de contenta, y no descansaré hasta averiguarlo.
—Buena suerte con eso, princesa —respondió Lynn, dejando escapar una pequeña risa mientras seguía caminando hacia la entrada de la escuela.
Amelia se quedó pensativa, pero decidió no insistir demasiado. Sabía que, tarde o temprano, Lynn no podría resistirse a compartirlo. Sin embargo, esa sonrisa traviesa que llevaba la capitana del equipo de fútbol la hacía sentirse aún más intrigada.
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En el almuerzo, la mesa que compartían con sus amigos estaba llena de risas y conversaciones casuales. Margo y Kelly discutían sobre una nueva película de acción, mientras Jace intentaba convencer a Ivy de que sus habilidades para los videojuegos eran insuperables. Lynn, sin embargo, estaba más tranquila de lo habitual, pero su sonrisa persistía.
—Ok, ¿qué está pasando contigo? —preguntó Kelly de repente, señalándola con el tenedor.
—¿Conmigo? Nada, estoy bien —respondió Lynn, tomando un sorbo de su bebida para disimular.
Margo se inclinó hacia ella con una mirada conspiradora.
—Vamos, Lynn, algo te traes. Estás actuando… ¿cómo decirlo? Más misteriosa de lo normal.
Jace dejó de discutir con Ivy para unirse a la conversación.
—Tal vez tiene un nuevo amor secreto —bromeó, ganándose una mirada fulminante de Amelia.
—No seas ridículo, Jace —dijo Amelia, aunque no pudo evitar sonrojarse un poco. Luego miró a Lynn de reojo—. Pero ahora que lo mencionan, sí parece que está ocultando algo.
Lynn negó con la cabeza, intentando mantener la calma.
—De verdad, chicos, no pasa nada. ¿No puedo simplemente estar de buen humor?
—Claro que sí, pero esto es diferente —insistió Ivy, inclinándose hacia adelante—. Lynn Loud Jr., ¡tienes un secreto!
Lynn se encogió de hombros, fingiendo indiferencia.
—Tal vez sí, tal vez no. ¿Quién sabe?
Las risas llenaron la mesa, pero nadie logró sacarle más información. Lynn se sintió aliviada al ver que la conversación se desviaba hacia otros temas, aunque no pudo evitar lanzar una mirada a Amelia, quien claramente no había dejado de sospechar.
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Más tarde, durante el receso, Lynn decidió alejarse un poco para tomar aire fresco. Caminó hasta el campo de fútbol vacío y se sentó en las gradas, dejando que el sol cálido le acariciara la piel. Cerró los ojos y tocó suavemente el lugar donde se encontraba el tatuaje de la silueta de Amelia. El simple pensamiento de tener algo tan significativo grabado en su piel la llenaba de orgullo y emoción.
—Ah, ahí estás —dijo una voz familiar detrás de ella.
Lynn abrió los ojos para ver a Amelia acercándose con su andar tranquilo, luciendo su típico uniforme de porrista.
—¿Escondiéndote de nuevo? —preguntó Amelia mientras se sentaba junto a ella.
—¿Yo? Nunca. Sólo necesitaba un poco de tranquilidad.
Amelia la miró con ojos entrecerrados, claramente intentando descifrar lo que pasaba por su mente.
—No te creo, pero está bien. Cuando estés lista para contarme qué te tiene tan feliz, aquí estaré.
Lynn sonrió, sintiendo una mezcla de culpa y satisfacción. Sabía que, eventualmente, le mostraría el tatuaje, pero todavía no era el momento. Quería que fuera especial, un momento íntimo entre las dos.
—Gracias, princesa. Lo tendré en cuenta.
Amelia se inclinó hacia ella, dejando un beso en su mejilla antes de levantarse para regresar al gimnasio.
—No te pierdas mucho tiempo, Lynnie. Nos vemos en clase.
Lynn la observó alejarse, su corazón latiendo con fuerza. La idea de mostrarle el tatuaje hacía que su felicidad creciera aún más, pero por ahora, el secreto era solo suyo.
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Esa tarde, después de la escuela, Lynn se reunió con sus amigos en el parque. Habían decidido pasar el rato juntos antes de que cada uno regresara a casa. Mientras jugaban y reían, Lynn no podía evitar sentirse agradecida por tenerlos a todos en su vida.
—Ok, Lynn, última oportunidad —dijo Margo mientras lanzaba una pelota al aire—. ¿Vas a decirnos por qué estás tan contenta o vamos a tener que sacarlo a la fuerza?
Lynn se echó a reír, levantando las manos en señal de rendición.
—Lo siento, chicos, pero no puedo decir nada todavía. Tal vez algún día… o tal vez no.
—Qué drama —comentó Kelly, rodando los ojos—. Pero bueno, mientras seas feliz, supongo que está bien.
—Exacto —añadió Ivy—. Aunque me muero de curiosidad.
Amelia, que había estado observando a Lynn en silencio, decidió no presionarla más. Sabía que su novia era testaruda y que no hablaría hasta que estuviera lista. Pero en el fondo, estaba segura de que lo que sea que estuviera ocultando, debía ser algo especial.
Esa noche, mientras Lynn se recostaba en su cama, no pudo evitar sonreír una vez más. Su secreto seguía siendo solo suyo, y eso la hacía sentir poderosa. Pero sabía que el día en que finalmente lo compartiera, sería aún más especial.
Holaa, perdonnn se que no cumple lo que dije, pero es que realmente no puede y en estas semanas tampoco pero estaré actuliazando ahora sii jeje
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Princesa, estoy contigo
Dla nastolatkówQue pasa si la número 1 de su secundaria se enamora? no pasaría nada, si tan solo no fuera *Amelia Anderson*
