SETENTA Y CINCO
Hugo y Tian se encontraron por coincidencia en el jardín, el Omega salió para tomar una llamada importante y fue cuando se dio de frente con aquel joven europeo que le resultaba vagamente conocido. Hugo también observó con interés al chico frente a él, intentando que su memoria le diga dónde lo ha visto porque, de alguna forma le resulta muy familiar.
―Soy Tian― el Omega ofreció un apretón de manos ―¿Quién eres?
―Soy Hugo― se presentó el joven Alpha aceptando el gesto ―Hablas muy bien inglés.
―Me defiendo― aceptó Tian con una sonrisa cortés.
―No eres un Theerapanyakul― señaló Hugo con interés.
―Soy un Supasawat― aclaró el Omega ―Y tú no eres un turista perdido, dime ¿cuál es tu apellido?
―Viglione.
El vello de todo el cuerpo del Omega se erizó tan pronto como escuchó ese apellido, sin embargo, no permitió que su rostro reflejara que estaba en guardia.
―Estás lejos de casa... No deberías estar aquí.
―Estamos en el mismo barco, no soy uno de los Viglione malvados, lo prometo― Hugo sonrió intentando que Tian confíe en él.
―Entonces ¿quién eres dentro de todo este lío?
―Solo un emisario.
―No lo eres, así que sé honesto conmigo.
―Estoy interesado en que Ciro muera― confesó Hugo ―Soy hijo de Salvatore Viglione, no siento simpatía por Ciro y solo deseo que su sangre se derrame.
Tian analizó al joven frente a él y decidió darle el voto de confianza, Chay les había contado sobre los dos invitados misteriosos de sus padres, así que, si ellos habían aceptado a ese Viglione en su casa no había razón para desconfiar, o bueno, no hasta ahora.
―Ya que eres uno de los Viglione importantes, supongo que las cosas están peor de lo que imaginé― reflexionó Tian.
―Mi visita es una simple cortesía― aclaró Hugo con galanura, después de todo, su educación fue magnífica gracias a su madre.
Tian sonrió interesado en ese chico, le parecía que, en una situación diferente, le agradaría. Lamentablemente ahora están navegando en un área gris que ninguno de los dos sabe cómo terminará.
―Debería regresar, me esperan― se despidió Tian agitando la mano ―Vuelve con bien a casa intermediario y, si puedo le daré tus saludos a Ciro.
Hugo vio al Omega alejarse y sonrió con interés, lamentó profundamente que Ciro hubiese iniciado un conflicto porque los Theerapanyakul y sus aliados tienen joyas entre sus filas. Su Señoría es un elemento valioso y letal, alguien que solo está al nivel de su madre y, ese joven Omega, tiene la sangre espesa para sobrevivir en ese mundo. Por otra parte, el heredero de Su Señoría parecía ser una dulce e inocente paloma, suave como un gatito, lindo como un cachorro, pero, con los genes que impregnan su ADN, quizás su cara bonita sea solo un vil engaño de la naturaleza.
―Qué interesantes son en este país― se dijo Hugo antes de encender un cigarrillo para alejar sus preocupaciones.
Vegas jugueteó con el bolígrafo entre sus dedos, desde que Porsche asumió el lugar de Su Señoría hizo algunos cambios importantes en el equipo de guardaespaldas. Gracias a que movió las cosas pudieron hallar algunos huecos de información y a un grupo de soplones, pero, aún no han encontrado la forma de llegar a Ciro, además, Mercurio está dando vueltas por allí y desconocen sus intenciones reales.
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WOUNDS
FanfictionKinnPorsche Omegaverse Hace 16 años Porsche trabajó para la familia Theerapanyakul, su guapo heredero Kinn puso sus ojos en Porsche y decidió que sería un juguete muy interesante y divertido, pero los juegos tienen consecuencias y Porsche de pronto...
