SETENTA Y CUATRO
Tian abrió los ojos con pesadez, la noche anterior bailó hasta que no pudo más y francamente no recordaba cómo regresó a su habitación, o bueno, a esa habitación. El cielo raso parecía tener un color diferente al tono blanco hueso que observó la noche anterior, además, algo respiraba contra la piel de su cuello, muy cerca como si quisiera llenarse de su aroma.
―¿Chay?― murmuró intentando identificar a la persona que apretaba su cintura con fuerza, pero, su amigo no se comportaría de esa manera, fue entonces que recordó que solo existe una persona que tiene el hábito de poner sus manos por todo su cuerpo ―¿Macao?
―¿Mn?― el joven Alpha besó descaradamente el cuello de Tian y, aún adormilado, dijo: ―Hueles tan bien...
―Macao...― Tian experimentó a ese cachorro juguetear con la piel de su cintura y frotar la nariz en su cuello ―¿Puedes...?
―No puedo― cortó el cachorro antes de que Tian pudiese terminar de hablar ―Quedémonos un poco más así.
Tian no dijo nada y mucho menos logró moverse, la fuerza de Macao era sorprendente y no parecía listo para dejarlo ir, resignado a su destino decidió dormir un poco más, quizás para cuando despierte ese cachorro ya esté listo para soltarlo. Sin embargo, antes de que se hundiera por completo en la bruma del sueño, se acurrucó contra el cuerpo del joven Alpha.
Vegas parecía más que pensativo esa mañana, Pete lo notó, sin embargo, con los años aprendió a no interrumpir esos momentos de conflicto mental. Cuando su esposo analizaba tanto algo siempre terminan metidos en algún lío, pero, con una buena razón así que decidió no entrometerse en lo que sea que Vegas estaba considerando. Estaba por ir a la habitación de Macao para ayudarlo con las maletas cuando la voz de su esposo lo detuvo.
―Tian está con nuestro hijo, durmieron juntos.
Pete necesitó recargarse en un mueble cercano para no caerse después de la noticia y su instinto de madre afloró dispuesto a ir a esa habitación y sacar de la oreja a su hijo. Por mucho que lo amara también era más que consciente que todo sería culpa de su muy hormonal hijo.
―¡Y lo dices tan tranquilo!― rugió Pete a su esposo ―¡¿Sabes que Diao exigirá la cabeza de nuestro hijo si se entera?! ¡ES INCORRECTO!
―Macao aún no ha tenido el primer Rut, técnicamente sigue siendo un niño, todo es muy inocente...― defendió Vegas.
―¿Inocente? ¡INOCENTE!― gritó Pete con furia a su esposo ―¡Macao es tu jodido hijo! ¡NO HAY NADA INOCENTE EN USTEDES DOS!
Vegas abrió la boca para continuar defendiendo a su cachorro, sin embargo, ante la mirada furiosa de Pete decidió callar y darle la razón.
―¿Qué haremos? Tu hijo metió la pata hasta el fondo, aunque no pasara nada entre ellos, dormir juntos... ¿sabes lo que eso significa? ¿sabes cómo se va a ver para Diao? ¡Estamos en una guerra y nuestro hijo añade más pólvora! ¿Cómo vamos a solucionarlo?
―Lo calculé, creo que podemos ofrecer una buena dote― propuso Vegas y al segundo un cenicero pasó silbando junto a su cabeza.
―¡A esto me refiero! ¡Carajo! Tu hijo es como tú, tonto, bruto y no mide la consecuencia de sus actos, pero me va a escuchar― Y sin dar tiempo para más Pete salió de la habitación y fue directamente a la de su hijo.
Tian y Macao seguían durmiendo para cuando Pete entró, el Omega estaba acurrucado junto a Macao y no parecía molesto, además, para la buena suerte de Pete, ambos estaban vestidos y sin rastro de que algo más hubiese pasado¸ a pesar del caos que era ese lugar con mantas por todas partes. Avanzó un par de pasos en dirección a la cama cuando casi tropieza con un gran bulto de mantas o quizás no...
ESTÁS LEYENDO
WOUNDS
Fiksi PenggemarKinnPorsche Omegaverse Hace 16 años Porsche trabajó para la familia Theerapanyakul, su guapo heredero Kinn puso sus ojos en Porsche y decidió que sería un juguete muy interesante y divertido, pero los juegos tienen consecuencias y Porsche de pronto...
