Sesenta y Nueve
―¿Estás seguro? Si tienes alguna duda podemos posponerlo― decía Porsche acunando a su hijo entre sus brazos mientras permanecían sentados sobre la cama del menor.
La cita de Chay y Kinn sería al día siguiente y Porsche quería que su hijo estuviese seguro de lo que estaba por hacer, no pensaba interponerse entre ellos, simplemente esperaba que su hijo no estuviese aceptando ese encuentro por creer que es lo correcto o por hacer felices a los adultos.
―¿Sabías que el tío Diao y Tian siguen peleados?― comentó Chay disfrutando de la suavidad del abrazo de su madre ―Ellos se quieren mucho aunque están atravesando por una gran pelea, a pesar de eso sé que podrán recuperarse y volver a ser tan unidos como antes...― el joven guardó silencio un momento y añadió: ―Sobre mañana, lo he pensado mucho desde que supe quién es mi papá, no importa si yo soy un gato y él un perro o si peleamos como Tian y su padre, aunque parezca raro quiero tener a mi papá en mi vida como un padre completo, me gustan nuestros mensajes y llamadas, pero, también quiero hacerle un berrinche para que me lleve por un helado o que me anime cuando tenga un logro, quiero saber qué se siente ser abrazado por mi papá... quiero pelear y que nos reconciliemos, quiero pedirle que me ayude con la tarea, quiero correr a él tras un mal día para que me proteja... Y no voy a conseguir eso si no me encuentro con él en persona, así que mamá, estoy seguro de verlo mañana.
Porsche sonrió experimentando alivio en su corazón, su hijo estaba bien con la cita del día siguiente así que eso lo dejaba más tranquilo. Con una sonrisa besó la frente de Chay y dijo:
―¿A qué hora estará tu papá aquí?
―Le dije que venga a las nueve, no creo que pueda levantarme antes de las ocho.
―¿Y tienes idea de a dónde irán? Quiero decir, para saber qué tipo de ropa utilizarás, tal vez debas dejarla preparada desde ahora para que no se te haga tarde mañana.
―Papá dijo que podía vestirme con lo habitual, no mencionó lo que haremos porque es una sorpresa, entonces, solo tomaré unos jeans y una camiseta― explicó el joven ―Pero, tú deberías preparar tu atuendo también, vendrás con nosotros ¿no?
―Sí, pero, es tu cita, yo solo estaré observando desde lejos con la grata compañía de tu tío Pete, yo puedo vestirme con cualquier cosa.
―¿Seguro?
―Sí ¿por qué lo dudas?
―Pensé que te gustaría verte bien, digo, papá viene a verme, pero, también te verá a ti, es más, estoy seguro que tiene más ojos para ti que para mí, yo soy su hijo y tú su vínculo, dos conexiones diferentes.
―Sí, conexiones diferentes pero ninguna mayor que la otra― explicó Porsche sabiendo hacia donde quería llevar la conversación su hijo ―Escucha bebé, por ahora concéntrate en la relación con tu padre, disfruta de tu cita y si lo consideras adecuado, comiencen a crear ese vínculo, a conocerse y a compartir como el padre e hijo que son. Sobre mi relación con tu padre deja que yo me preocupe, porque eso llevará un poco más de tiempo.
―Oh...― Chay dijo aquello con comprensión y una gran sonrisa, tampoco pretendía forzar nada entre sus padres, pero, ahora que su mamá técnicamente aceptó dirigir a la familia junto a su padre, no sería tan raro que el siguiente paso en la relación de ambos sea el volver a ser una pareja.
―Ya, ya, muchas preguntas, es tarde y necesitas dormir― Porsche dejó un último beso en las mejillas de su hijo y lo envió a la cama ―Nada de usar el teléfono o no podrás dormir.
ESTÁS LEYENDO
WOUNDS
أدب الهواةKinnPorsche Omegaverse Hace 16 años Porsche trabajó para la familia Theerapanyakul, su guapo heredero Kinn puso sus ojos en Porsche y decidió que sería un juguete muy interesante y divertido, pero los juegos tienen consecuencias y Porsche de pronto...
