Sesenta y ocho

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Sesenta y Ocho

El gran teatro perteneciente a la Escuela Mayor de Bangkok recibió al público que observaría la gran presentación que los estudiantes prepararon, algunos grupos de otras escuelas estaban allí, también personas que parecían importantes y algunos cazatalentos. Mei, Tor, Macao y Chay llegaron al lugar y rápidamente ocuparon los lugares que Tian reservó para ellos, otros chicos se sentaron cerca de ellos y resultaron ser amigos de los mellizos, también vinieron algunos amigos de Mei para sumarse al grupo que apoyaría a Tian; el joven se había despertado muy temprano y salió mucho antes para prepararse, aunque su padre pretendía ir a ver su presentación las cosas todavía estaban tensas y decidió que sería mejor no molestarlo, así que ese día ninguno de los adultos se presentó y los chicos disfrutarían de un ambiente exclusivo para ellos.

―Tian tendrá dos presentaciones― comentó Chay leyendo el programa que le entregaron en la entrada ―Dice que el primer número es en pareja y el último es un solo.

―No me gusta la idea de que baile con una pareja― mencionó Tor ―Su pareja no me agrada, es de esos a los que le gusta tomarse demasiado en serio todo y a veces cruza la línea.

―No creo que ese sea el caso con Tian― dijo Chay ―Si ya hubiese cruzado la línea seguramente ya lo habría puesto en su lugar.

―Estoy de acuerdo― fue Macao el que habló tras intercambiar un par de mensajes con uno de sus guardaespaldas ―No me gusta que Tian baile con alguien, ese tipo podría aprovecharse de que están en el escenario y hacer algo que no deba.

―Calma por favor― fue Mei quien intentó llamar a la razón ―Conozco a su compañero y no, no es un pervertido que le faltará el respeto, sí que se compromete con su arte, pero, en este tipo de cosas los bailarines discuten todo antes así que si viésemos algo intenso entre ellos será porque ya lo hablaron y ambos estuvieron de acuerdo.

―Sí, dejen de preocuparse por cosas que ni han sucedido― regañó Chay tirando de las orejas a su primo y amigo.

Un par de filas atrás un par de ojos los observaba con una mezcla de confusión y tristeza, Dave también había asistido a la presentación de Tian como le había prometido. No esperaba encontrarse con Macao y Chay en ese lugar, al verlos tan unidos sintió su estómago a punto de dar vuelta, en su memoria permanecía fresca la imagen de Tian yéndose con el padre de Macao y la familiaridad de ese encuentro; aunque le gustaba Macao todavía sentía desprecio por él, simplemente se sentía incapaz de verlo de forma positiva cuando estaba engañando a Chay con Tian, simplemente, era repulsivo. Lo peor de todo era ver la felicidad de Chay al estar con Macao, parecía divertirse y sonreír genuinamente.

―¿Qué debería hacer?― se dijo mientras se debatía entre contarle la verdad a Chay o callar, de cualquier forma no tenía prueba alguna para mostrarle y si se trata de un compromiso pactado por sus familias necesitaría evidencias si quería que Chay le crea.

Un joven rubio de aspecto extranjero tomó el asiento junto a Dave, era mayor, pero, no tanto; al parecer también estaba solo y, quizás porque no quería parecer un perdedor por completo, decidió entablar una conversación con él.

―Hola― saludó con un tono amistoso ―¿Vienes a ver a algún amigo?

―Sí, vengo por alguien― respondió el rubio con un tailandés básico pero comprensible.

―Soy Dave ¿cómo te llamas?

―Remo― el joven extranjero ofreció un apretón de manos al joven Omega y le regaló una sonrisa guapa ―¿También estás por alguien?

―Sí, un amigo me invitó a verlo, por cierto ¿de dónde eres? Tienes un acento peculiar.

―Europa, no habló bien tu idioma, pero, comprendo casi todo.

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