Estaba recostado en mi cama, hacía varias semanas que no salía ni siquiera a la escuela, no tenía hambre y tampoco dormía en lo absoluto porque cada vez que cerraba los ojos su recuerdo me martirizaba.
Desde aquel día en que me dejó atrás, la esperaba ansioso, deseando ver algún mensaje suyo en whats up, alguna llamada perdida o entrante, esperaba siquiera escuchar de alguno de mis amigos que ella me extrañaba, pero por más que lo esperé, eso no pasaba.
Tristemente, mi dolor emocional se transformó en un dolor físico que me llevó a una anemia severa por la falta de alimentación y el mal cuidado de la anemia, me llevó a recaer en mi enfermedad del corazón volviendo mi cuerpo débil, inestable y enfermizo. Estaba encerrado en mi cuarto, solo me levantaba a bañarme y volvía a recostarme en la misma posición de antes.
Mis padres estaban preocupados y trataban de consolarme de igual forma que lo hacían mis amigos, pero ella no regresaba y era a ella a quien necesitaba. Acababa de pasar el día en que habríamos cumplido un año de novios y por ello me encontraba devastado cuando escuché que alguien entraba a mi cuarto.
-Si no eres Zara, por favor vete...no quiero ver a nadie.
Escuché un silencio sepulcral solo seguido de la respiración y sollozos de alguien que parecía observar desde la puerta mi espalda. Suspiré profundamente para volver a repetir lo que antes dije pero entonces me quedé helado al percibir ese delicioso aroma a cereza que tanto adoraba y había extrañado. Inmediatamente me di la vuelta sobresaltado.
La miré desvanecerse frente a mi, cayó de rodillas llorando al ver mi rostro demacrado y ojeroso, no sabía si debía levantarme y acudir a su encuentro, así que esperé a que ella misma se levantara y se acercara a mi.
-O..O...Olii...ver...
Ella volvió a llorar mientras mi mano acariciaba su mejilla tratando de averiguar si aquella no era solo una visión por mi repentina falta de consciencia, pero no...ella estaba allí, recibiendo mi caricia cual niña pequeña y luego tomó mi mano entre las suyas y la besó, provocando que mi corazón latiera de nuevo....
ESTÁS LEYENDO
El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
