Capítulo 60 "Sergio"

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Desde aquel día del hospital, mi vida cambió de manera radical, me sentía en verdad decaído por tener una enfermedad crónica que pudiera detener mi vida en cualquier instante si no mantenía mis medicamentos o mi cuidado diario al margen del día. Salía con mis amigos y amigas, y, sobre todo con Zara, pero, debo admitir que no fue sino hasta el día en que fui a jugar fútbol al parque yo sólo, que recuperé mi fortaleza gracias de mi mejor amigo.

Es increíble cómo es que, a pesar de distanciarte de las personas que más han estado para ti, ellas no dejan de estarlo cuando los necesitas, esos son los mejores amigos. Y yo, afortunadamente tenía a Sergio, un chico muy extrovertido, salir a fiestas y realizar hazañas de todo tipo para conseguir pareja, son cosas que le caracterizaban, el fútbol lo mantenía cuerdo sólo por unas horas mientras jugaba o veía algún partido en la televisión, detestaba el estudio, pero deseaba conseguir la licenciatura en derecho desde que éramos pequeños. Al contrario de mí no era un ni cursi ni romántico, si alguien le gustaba iba directo al grano para intentar convencerla de ello.

Desde el jardín de niños; él y yo éramos polos opuestos unidos sólo por la amistad y el gusto por el fútbol. Nos conocimos en 2º grado del jardín de infantes cuando él llegó a vivir a nuestra ciudad actual, desde entonces asistimos a las mismas escuelas y realizamos actividades similares casi todos los días.

-¿Qué onda man? ¿Qué haces aquí?

-Hola Sergio... solo venía a hacer algunos tiros... ¿juegas?

-¡Claro! Hace mucho que no lanzamos pases.

Lanzamos un par de tiros hasta que él se cayó al piso cerca de 10 veces, entonces se acostó en el pasto y yo hice lo mismo a su lado.

-¿Y...cómo te has sentido?

-Bien, todo marcha bien ¿y tú?

-Pues, lo usual... ni bien ni mal... ¿Cómo vas con Zara?

-De maravilla, nuestra relación es cada día más fuerte.

-Chale...que cursi eres Oliver, pero qué bueno que sea así.

-Sí, ¿y qué hay de ti? ¿Ya andas con otra?

-Jajajajaja... ¿se me nota?

-Sí y, estoy casi seguro de saber quién es...

- ¡Ay wey! ¿Qué me sabes?

- Jajajajajajaja... te conozco... seguro que es Ana

- pfff!!! ¿Tienes pacto con satán? ¿Cómo sabes si a penas la invité hoy?

-Jajajajajajajajajajajajaja... no... sólo presto atención a los rumores.

-O sea que te has vuelto metiche desde que tienes tantas amigas

-Jajajajajaja ¡idiota!

Sergio era de los amigos que saben escuchar y aconsejar cuando se debe por eso, después de contarle a detalle lo de mi enfermedad, él estuvo allí para mi cada día de la semana mientras estábamos en la escuela para preguntarme si me sentía bien o si necesitaba algo, eso sí... me agradaba el que fuera discreto al hacer mención de lo que me sucedía, era el único de toda la prepa que sabía lo que me sucedía y, sin necesidad de pedirle que guardara el secreto, mi secreto permaneció oculto, no necesitaba que los demás me tuvieran compasión por una enfermedad que no tenía graves consecuencias a menos que me descuidara.

Después de platicar con él durante unas horas, acordamos que lo invitaría a salir con mis amigos y mi novia en una de nuestras salidas múltiples para que los conociera a todos, a pesar de que ya los conocía de vista, él insistía en que si se enamoraba de alguna de mis amigas iba a bajársela a quien fuera su novio, pero yo sabía que bromeaba, así que me reí de su comentario. Así como decía estar enamorado de una, al otro día de enamoraba de otra y, se burlaba de mi por seguir con Zara durante más de medio año, pero en momentos me decía que me envidiaba por ser tan fiel, era una persona muy espontánea y alegre, siempre sabía cómo hacer sentir bien a los demás y eso, es algo que le agradecía, en ese momento más que nunca.


El arte de amarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora