Entramos a la universidad uno al lado del otro, cuando me descuidé me tomó del brazo que se encontraba estático pegado a mi cuerpo, ella sonrió. Iba a soltarme de su agarre pero me vi interrumpido por una serie de voces y murmullos que resonaron a mí alrededor, me quedé helado en el momento justo en que escuché que alguien, un hombre, a nuestra espalda preguntaba quién era yo.
Me quedé en la posición de antes, sin mover ningún músculo. Respiré después de escuchar que ella dijera que sólo éramos conocidos, pero mi tensión siguió aumentando al notar que su mano estaba apretando mi brazo de manera inusual. Incómodo por su repentino movimiento al subir y bajar su mano en mi brazo, con ayuda de mi otra mano retiré su mano de mí y seguí caminando hasta una de las gradas, me senté y me puse mis audífonos hasta ver que el partido diera inicio.
Mientras el partido daba inicio, las gradas se fueron llenando de alumnos y padres que iban a ver el juego, yo terminé por quedarme en medio del tumulto de gente observando un partido realmente impresionante, Nallely se lucía mucho en la defensa y en la media cancha aunque no logró anotar más que dos puntos durante el partido. Curioso fue que, en cada tiempo que se hacía ella volteaba a ver para asegurarse de que yo seguía sentado y, cuando no me encontró porque me había levantado a caminar hacia la salida, ya que había terminado el partido, fue a alcanzarme.
-¿ya te vas?
- El partido terminó, se hace tarde y...debo regresar a casa...
- mmm...no te vayas...quédate un rato más...por favor...
- ni siquiera tengo mi celular para avisar de mi ausencia.
-Ten...te presto mi celular...manda un mensaje o llama...lo que quieras...
-¿Cómo?
-¿Acaso no escuchas? Avisa... que llegarás tarde...vamos a ir a comer...
-¿Vamos?
-Si...tú, yo y mis amigos...
-Oh...ok...
Salir con Nallely y sus amigos era algo que no esperaba, como tampoco esperaba conocerla y aceptar ir a un partido suyo sin siquiera saber detalles sobre su vida, pero...no me importaba en realidad, gracias a que me enfoqué en el partido y, después en la comida y en conocer gente nueva, diferente, me relajé y olvidé mis preocupaciones por un momento.
Esa tarde, al regresar a casa llegué un poco más optimista que antes. Me di un baño y fui a mi cuarto a dibujar a mi nueva amiga, en mi cuaderno; recordé entonces que me había dejado su número de celular escrito en un papelito y, decidí agregarla a mis contactos. Así que encendí mi celular y, lo primero que vi fueron más de 50 mensajes de Vania, Vero y Noemí en el whatsapp preguntando por mí, así que lo primero que hice fue guardar mi nuevo contacto antes de hacerles saber que todo estaba bien.
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El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
