Capítulo 125 "El clásico"

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Esa noche no pude dormir tranquilamente pensando en que Nallely y yo nos veríamos al día siguiente en mi casa, para ver juntos el partido al cual la había invitado, fue mientras realizaba mi dibujo de ella, que recordé que Sergio y yo habíamos quedado mucho antes, de que aquel partido lo veríamos en su casa. Entonces simplemente tomé mi celular y marqué su número sin esperar en respuesta no sólo un reclamo de su parte, sino también un mal momento.

- ¿Sergio?

-Si... el mismo... ¿Qué pasa? ¿Necesitas algo?

-Mmm... ¿qué pasó con el whassap man? ¿Te pasa algo Sergio?

- ¡pff! ¿A mi pasarme algo? ¿Por qué lo preguntas? ¡Si todo está de lujazo!

-Humm... dime de una vez, qué te pasa hombre... ¿a qué viene todo ese sarcasmo?

-¿Quieres saber qué me sucede? ¿Enserio quieres saber?

- Si...enserio quiero saber, ¡habla ya!

- ¡Una fiesta...cancelada... una cita...cancelada... Un juego de fucho...cancelado... ¡todos me cancelan a última hora! ¿Sabes lo cabrón que se siente que estando afuera del punto de reunión te digan que siempre no?

- Mmm...y con eso supongo que alguien te dejó plantado... ¿no?

- ¡A MI NADIE ME DEJA PLANTADO!

-Ya... tranquilízate... no tienes porqué gritar...

-¡¿Qué no?! ¡Que te cancelen una vez...lo entiendo... pero que te cancelen 3 veces en una semana!

Usualmente convencer a Sergio de que debía tranquilizarse o cambiar su manera de pensar requería de un plan de acción de largas horas de enfrentamientos y discusiones, por ello sabía que mis siguientes palabras debían ser lo suficientemente persuasivas para lograr convencerlo de que no se lo decía con afán de molestarlo. Lamentablemente, cometí un error y él lo aprovechó para contraatacar.

-Hey man...quizá no sea la indicada y por eso no ha salido contigo...no te aferres a ella...

- ¿Y me lo dices tú? Tu que aún sigues al pendiente de lo que le pase a Zara...

-Zara es mi amiga y me preocupo por ella, pero eso no significa que siga aferrado a ella... ¡por favor! ¡Tengo novia!

-Sólo porque aun piensas que puedes olvidar a Zara saliendo con Nallely

- ¿Perdón? ¡Tú mejor que nadie sabe lo que sucede entre Nallely y yo!

- ¡Sí! ¡Y por eso lo digo! ¡Sigues idiotizado con ella! ¡Cómo lo siento por Nallely tan buena chica que es!

- ¡Ya cállate cabrón! ¡Tú no sabes nada!

- ¡Me callas porque sabes que es verdad! ¡Pues bien, ya no te diré nada, espero sepas lo que haces porque Nalle no merece que la hagas sufrir!

- ¡Yo....yo no la hago sufrir!

-Si...pues no lo hagas...

No tenía la menor idea de porqué Sergio estaba hablándome de aquella manera, no tenía sentido alguno que lo hiciera aunque estuviera tan molesto porque lo dejaran plantado. Después de sus últimas palabras, corté la conversación diciéndole que al día siguiente saldría con Nallely y no podría ir a ver el partido en su casa. Se molestó aún más y comenzó a reclamarme con mayor enjundia, pero ya no lo escuché, solamente colgué.

Unas horas después de dormir pensando una y otra vez en las palabras de Sergio que hacían referencia a mi noviazgo con Nallely, me levanté y me arreglé para recibir a mi novia. Una vez que ella llegó, quedé fascinado con lo hermosa que se veía usando aquellos jeans ajustados y esa blusa azul marino que, enfatizaba el color de su piel y sus brillantes ojos que hacían juego con su collar de corazón.

-Hola Nalle...

-Ehmm...Hola

-Pasa, adelante...

-¿botana y una pantalla?

-Te invité a ver el partido conmigo... ¿lo olvidaste?

-Ahh...yo creí que me llevarías al estadio...

-Jajajajajaja!! ¿Cómo crees que iremos a España en este momento?

-Querer es poder... ¿o que no quieres ir?

-De que quiero...quiero...pero no puedo... no hay recursos...

-Jajajaja... ¡mi novio es pobre!

-¡Oye!

-¿Qué? Es la verdad... ¿o no?

-mmm...

-ay...no te creas Oliver...no te enojes... mira! Ya va a empezar!

-Si...ajá...cámbiale a la conversación...

-jajajajajaja...

El partido comenzó y estuvimos comiendo botana mientras éste tomaba su propio curso, Nalle me preguntaba algunas jugadas y poco a poco se empezó a interesar por el partido de la misma manera en que lo hice yo.

Al cabo de 45 minutos, durante el medio tiempo, ella se excusó para ir al baño y durante esos breves minutos en que estuve solo, recogí la mesa y acomodé el lugar para darle un poco más de orden. Cuando ella regresó, el partido estaba por reanudarse, así que no tuvimos tiempo de conversar, sino hasta que se terminó el partido...


El arte de amarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora