Me encontraba sentado en el escritorio dibujando aquella primera cita que tuve con Nallely y mientras lo hacía, mi mente vagaba en aquel reciente recuerdo de su respuesta negativa a mi propuesta, no pude evitar sentirme acongojado por ello, pero a la vez me encontraba analizando cada palabra y cada expresión de ella al decirme que no.
Había pasado una semana desde aquel día, desde entonces no había hablado con Nallely ni la había visto tampoco; preocupado porque ella pudiera estar molesta o sentida conmigo por mi atrevida propuesta, le mandé un mensaje en donde primero la saludaba y después le preguntaba cómo se encontraba, mensaje que no me respondió, lo que provocó que, ante mi desesperación, fuera a buscarla a la universidad en donde ella solía entrenar junto con su equipo.
Cuando llegué y escuché que el gimnasio estaba ocupado, fui directamente a buscarla, ante mi sorpresa, ella no se encontraba dentro, pero si sus compañeros que enseguida notaron mi presencia y empezaron a murmurar entre sí, me sentí incómodo e intenté salir de aquel sitio hasta que la voz de un hombre, aquel mismo tipo que, el día en que llegué por primera vez al primer partido de Nallely y que preguntó si éramos pareja, me llamó, obligándome a retroceder para mirarle.
-¡Oye tú!
-¿Si? ¿Se te ofrece algo?
-En realidad sí, tengo que hablar seriamente contigo.
-¿Ah, sí? ¿Conmigo?
-Si sordo, contigo...
-Bien... ¿de qué?
-Qué te traes con Nallely?
-¿Perdón?
-Me oíste, no te hagas el sordo...
-Nallely y yo somos amigos...
-Sí, seguro solo es eso... no me vengas con cuentos... escuché que le pediste ser tu novia
-Pues sí que estas bien informado... me gusta y sí, le pedí que lo fuera, ¿tienes algún problema con eso?
-Por supuesto que lo tengo, ¿qué no sabes quién soy yo?
-No, no lo sé. ¿Quién eres?
-Ella y yo estábamos quedando como novios hasta que llegaste.
-ooh... vaya...
-Llevaba varios meses intentando conquistarla y tú llegas a meterte... ¿quién te crees que eres?
-Sólo soy alguien que la conoció por casualidad
-Hum... escúchame bien idiota... no voy a permitir que te quedes con Nallely así que más vale que prepares tus mejores armas porque la guerra ya comenzó.
-¿Guerra? Deberías dejar de ver películas de ficción... yo no pienso pelear contigo por ella... ella debe decidir con quien se quiere quedar y más te vale que no la presiones.
-Ja! A mí no me vengas a decir lo que debo o no hacer! Yo estaba con ella antes y no permitiré que se quede contigo.
Regresé a mi casa completamente confundido por las palabras de aquel individuo, no recordaba que ella hubiera mencionado antes que estaba quedando con él y, escucharlo de aquel tipo fornido y musculoso que intentaba intimidarme con su presencia y sus palabras, me había dejado en shock. Me estaba amenazando, estaba diciéndome que no permitiría que me quedara con ella, eso era algo que no me hubiera esperado ni aunque ella me lo hubiera dicho personalmente.
Estuve tentado a preguntárselo a ella cuando recibí la respuesta a mi mensaje una vez que mi celular tuvo internet.
N: Oliver!
- Hola Nalle... todo está bien?
N: si... siento no haberte contestado pero he estado un poco ocupada.
-Ah...no...no te preocupes...
N: mmm...estas bien?
-s...si... si...todo bien...
N: ajam... qué cuentas?
-Fui a buscarte al gimnasio de la universidad...
N: oooh...vaya...no he ido a entrenar...olvidé mencionarlo...
-si...lo noté...
N: pasó algo?
-No...nada...
N: bueno...
-Cuando estas libre?
N: hasta el viernes
-De acuerdo... ¿te parece si salimos ese día?
N: claro...
Simplemente no me animé a decirle lo que había conversado con aquel tipo de quien desconocía su nombre, me intrigaba el hecho de tener que pelear por conquistar el corazón de Nallely, eso era totalmente banal, algo que no tenía sentido para mí, como sucedía en las cursis películas románticas, el bueno contra el malo y al final ella decide predeciblemente que se tiene que quedar con el bueno... después de que creí que mi vida empezaba a mejorar con su ayuda, acababa de darme cuenta de que en realidad no era así. Acababa de meterme en una pelea por el corazón de Nallely... una inesperada pelea que no sólo consistía en convencerla a ella sino en competir contra aquel otro individuo y salir victorioso sin lastimar a Nallely en el acto.
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El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
