Dos semanas después de mi caída en el hospital, Zara organizó una salida junto con todos nuestros amigos a un día de campo y, es que ella amaba la naturaleza y salir con nosotros, así que no dudó en dividirnos las tareas de lo que debíamos llevar cada quien para poder ir. Como Alan era el único que tenía auto y no cabíamos todos en el, opté por invitar a Sergio y pedirle que nos echara la mano y pidiera la camioneta de pasajeros a sus padres.
Sergio no se negó y sus padres tampoco, sólo nos pidieron tener precaución al manejar y pagar nosotros el tanque de gasolina que usáramos. Para poder salir con nosotros, Sergio invitó a Ana, una chica tan extrovertida como él y a quien últimamente, no le quitaba los ojos de encima. Nos separamos, Alan, Alonso, Freddy, Jime, Danny y Vero en el auto del primero y todos los demás en la camioneta de los padres de Sergio.
Tardamos alrededor de media hora en llegar a nuestro destino, un parque ecológico en la barranca de la ciudad, llegamos y bajamos las cosas para instalarnos debajo de uno de los árboles. A pesar de que era la primera vez que conviviamos con Ana y con Sergio en una de nuestras salidas, ellos se adaptaron con facilidad, debido claro, a su forma de ser tan abierta.
S: entonces que mi Bryan? Vas a jugar fucho o que?
B: pues se supone que todos jugaremos
F: voy por el balón!
A: yo pongo las porterías!
Al: Oliver, ya déjate de bobadas y vente a jugar, wey....
O: ya voy... César, vienes?
C: Simón, ya voy....
Z: Oli...ten mucho cuidado por favor....
S: tranquila cuñada, yo cuido a Oli...
O: cuñada? Oli?
S: jajajajajajaja... Pos si wey....vente vamos...
Aunque éramos 7, no nos importo el número de jugadores y empezamos a jugar una cascarita. Desde hacia un rato que trataba de poner atención a mi respiración y, cuando me cansé de correr me detuve porque me empezó a faltar aire, así que fui y me senté al lado de Zara para terminar de ver el partido.
Z: estás bien?
O: si hermosa, sólo estoy cansado...
Z: ahhh... Ya veo...pues ven... Siéntate...
O: si...
N: Oliver, quieres agua?
O: si, por favor...
La verdad, no me podía quejar, entre mis amigos y mi novia, me tenían muy consentido y cuidado, me sentía privilegiado de haberlos encontrado a todos y cada uno de ellos.
Me senté un momento y poco a poco me acosté sobre las piernas de Zara, quien primero me dio un tierno beso en la frente y luego comenzó a peinarme el cabello con sus suaves manos mientras platicaba con nuestras amigas, al cabo de unos minutos de escucharlas hablar de bolsas, vestidos, zapatos, artistas y chicos, me quedé dormido, ni siquiera me di cuenta de cuanto tiempo pasó hasta que desperté y vi que todos estaban sentados comiendo los sándwiches que habíamos traído.
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El arte de amarte
Genç KurguEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
