Pasaron tres meses más y comencé a desesperarme por ver que Nallely poco a poco empezaba a alejarse de mi lado, había días en que la invitaba a salir y ella simplemente me rechazaba porque ya tenía otros planes, aun si ella no me decía de que planes se trataba, yo estaba seguro de que tenía que ver con aquel otro individuo, alias el jugador de basquetbol, que estaba intentando competir para tener el amor de Nallely antes que yo.
Esa idea absurda de intentar competir por una persona me parecía completamente fuera de lugar y yo no pensaba caer en ese juego, si Nallely me quería, ella me querría aunque no nos viéramos tan seguido por cualquier motivo. Al menos eso era lo que yo creía y esperaba que sucediera y algo que Noemí me aconsejó. "No necesitas competir" me dijo y yo, como siempre, le creí.
De la noche a la mañana recibí un mensaje de Noemí en mi whatsapp diciéndome que necesitaba mi apoyo y consuelo en ese mismo instante, era un jueves por la noche cuando ese mensaje llegó a mi celular y solamente pude ponerme un pantalón, una playera y mis zapatos antes de salir corriendo a su encuentro, dijo que estaba en la banca de siempre y allí es donde la encontré.
Se encontraba sentada con las piernas recogidas y estaba llorando gruesas lágrimas de dolor que no me atrevía a nombrar por la impotencia que sentía de verla en aquel estado. Me acerqué y la abracé, ella se abrazó a mi cuello y dejó correr su llanto en mi hombro mientras mi mano daba ligeras palmaditas de consuelo en su espalda.
-Loquita... ¿qué tienes? ¿Qué te pasa?
- Discutí con mi mamá
-¿Qué? ¿Por qué pequeña?
-Tonterías de madres...
-Mmm...ya...ya...no llores loquita...estoy aquí... estoy contigo...
Minutos después de hablar con Noemí acerca de lo que su madre y ella habían discutido, logré tranquilizarla poco a poco con palabras de aliento. En ese mismo rato, Nallely mandó un mensaje a mi celular para pedirme que nos viéramos en una hora en el gimnasio, fue extraño recibir un mensaje de texto de ella con esa premura, usualmente me marcaba o me mandaba un whatsapp, por lo que teniendo este antecedente, supuse que algo iba mal... le pedí entonces a Noemí que me acompañara a ver qué sucedía.
Subimos ambos al camión y nos dirigimos a la unidad, no entendía la razón, pero empecé a sentirme ansioso y preocupado, mantuve mi celular en la mano todo el tiempo esperando una llamada u otro mensaje que me diera una señal de que todo estaba bien, pero no fue así.
Llegamos hasta la unidad en donde ella me citó, entramos y escuché algunas risas y murmullos dentro, cuando entramos a aquel lugar, había mucha gente, Noemí me miró extrañada de igual forma que la miré yo, empezamos entonces a escuchar que alguien empezaba a cantar una cursi melodía romántica en medio de la cancha, miré y era nada más y nada menos que el mismo individuo aquel que me había amenazado antes y...le estaba cantando a Nallely en frente de todos los presentes, incluyéndome.
No pude evitarlo, la sangre me hervía, me sentía molesto, furioso por aquel acto de total ataque contra mí, los amigos de ellos los rodeaban esperando a que la canción terminara, tomaban fotos y sus amigas le decían cosas a Nallely al oído. De pronto la canción terminó y todo el lugar quedó en total silencio, tragué saliva en espera de lo que sabía que estaba por suceder y...entonces sucedió.
-Nallely, nos conocemos desde hace mucho tiempo...hemos salido juntos también varias veces desde hace 2 años, y aunque nos distanciamos un poco recientemente, temo decirte mi amor por ti, aún fulgura con locura y aunque esta es la tercera vez que te pido que seas mi novia, hoy estoy cruzando todo lo que tengo para que aceptes, ¿qué dices entonces Nalle? ¿Quieres ser mi novia?
Me quedé completamente helado, en shock, mis pies no se movían, se formó un nudo en mi garganta impidiéndome hablar y mis ojos se cristalizaron, mi corazón estaba agitado, mi pecho estaba doliendo, sentí a Noemí sosteniéndome para evitar que me cayera. Esperé en silencio una respuesta de parte de Nallely, como si yo se lo hubiera preguntado. Y entonces escuché su armoniosa voz contestar con firmeza y sin dudarlo siquiera... "Lo siento pero... no" Respiré profundamente, sonreí en mis adentros, aún no la había perdido, aún podía luchar....y aunque me dijo Noemí que no necesitaba competir, si aquel tipo estaba seguro de poder contra mi, no tenía más remedio...tenía que empezar a competir...
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El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
