Habían pasado varias semanas después del primer inbox de Zara en mi facebook, día a día hablábamos casi a la media noche debido a la diferencia de horarios entre nosotros. Pero eso no impidió que siguiéramos en contacto platicando acerca de lo que nos sucedía al uno y al otro con regularidad así como lo hablaba con Noemí.
Aunque mis amigos me repitieron una y otra vez que si volvía a enamorarme de Zara ya no habría vuelta atrás y nada podría hacer, estaba seguro de que cada vez que hablaba con ella ya no sentía ese nerviosismo, ese miedo y ni siquiera ese mismo cosquilleo que alguna vez sentí al leer un simple hola en la pantalla de mi celular.
Ya todo era diferente desde la distancia y por eso tuve miedo el día aquel en que mencionó que iba a regresar acompañada por Adam para que él nos conociera a todos sus amigos de los que tanto le había hablado según dijo ella. Aquel día quedamos todos de hacerle una fiesta de bienvenida, aún sabiendo que no se quedaría.
Llegado el día en que arribarían al aeropuerto, esperamos todos en casa de Danny a donde Zara y su novio serían llevados por Hugo, por ser petición nuestra; no negaré que me sentía ansioso por verla de nuevo, pero esta vez, no me desesperé y aguardé en silencio sentado sobre el sillón de la sala, escuchando las bromas y comentarios que se decían mis amigos unos a otros.
Unas horas más tarde, cuando Hugo se estacionó afuera de la casa, tomamos nuestros escondites y esperamos a que abriera la puerta. Entonces todos salimos de donde estábamos y gritamos un BIENVENIDOS! A viva voz para que los dos brincaran asustados, logrando nosotros lo que buscábamos.
Luego de ser Danny y Jime las primeras en llegar a su encuentro y presentarse con Adam, lo hicieron todos los demás; yo en último lugar, dudando aún si era buena idea hacerlo, pero mientras mi inseguridad me invadía y me debatía entre acercarme o no a ellos. Unos brillantes tacones negros se juntaron con mis zapatos provocando que levantara la vista para encontrarme con la misma pero diferente Zara...
Con una apariencia por completo renovada, luciendo la misma esbelta y delicada figura de antes en un asombroso vestido floreado corto que destacaba sus hermosas piernas, una sonrisa blanca y deslumbrante y una mirada fascinante, brillaba frente a mi. Sonreí al ver que su cabello ahora era corto y poseía mechas doradas que hacían notar su ahora negro cabello. Al notar que analizaba su nueva apariencia, ella también sonrío e incluso jugueteó un poco dando una vuelta en su mismo sitio y preguntandome sobre el cambio.
-Y bien? Que te parece mi nuevo look?
-Te ves hermosa, el negro te sienta de maravilla.
-Gracias por su opinión joven artista, se aprecia su palabra.
-Jajaja...de nada?
-Vamos, ponte de pie y ven conmigo que quiero presentarte a mi novio.
Seguí sus instrucciones y me puse de pie, ella me ofreció su mano, misma que tomé con un poco de timidez mientras seguía su paso hasta llegar al sitio en que se encontraba el famoso Adam, quien lucía cómodo platicando con el resto de mis amigos y amigas a mitad de la estancia. Cuando Zara y yo nos acercamos, en el lugar reino el silencio que hasta ese momento no había existido para que Zara misma nos presentara de manera formal.
-Bien...ya estamos aquí... Adam, quiero presentarte a mi gran amigo Oliver...Oliver, el es Adam mi novio...
Nos miramos mutuamente casi como escaneando al otro con la vista, segundos después el sonrió y asintió logrando en mi un efecto similar al que viví al conocer a César, estaba contento porque a simple vista aquel ser humano parecía ser de fiar, por eso sonreí de igual manera ofreciéndole mi mano a aquel sujeto para que la estrechará con la suya y entonces en el lugar volvió a reinar la armonía; al menos hasta que el timbre de la puerta principal sonó, ya no esperábamos a nadie, cosa que nos extraño a todos, fue el portero a abrir y entonces aquella voz proveniente del vestíbulo, nos alertó.
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El arte de amarte
Fiksi RemajaEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
