Capítulo 93 "No te preocupes..."

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Después de aquella extraña primera cita con Nallely, mi corazón y mente estaban alborotados, muy confundidos y fuera de control, así como de repente pensaba en Zara y en todos los momentos que viví a su lado, había días en que Nallely y esa, nuestra única primera cita se cruzaba en mis pensamientos para hacerme sentir extrañamente irritable.

Si antes me preocupaba el hecho de que hubiera estado usando a Nallely para olvidarme del sufrimiento que viví con Zara, ahora, con mayor razón me sentía el peor de los amigos y la peor persona del mundo. Acababa de percatarme de que en realidad, aquella cita sí la había forzado yo por seguir la estúpida manía de Sergio de salir con otra chica poco tiempo después de romper con la primera.

Me sentía molesto, en verdad contrariado dentro de mi propio ser, sentía coraje, furia y tristeza, emociones contenidas que, conjuntas todas, me llenaban de amargura el corazón, estaba por completo deshecho y no precisamente por mí, no... estaba pensando en lo que diría Zara si se enterara de que a sólo 4 meses de nuestra separación yo había salido con alguien más para intentar olvidarla.... Y también pensaba en lo que debía de sentir Nallely por culpa mía, confusión y quizá un poco de tristeza sabiendo que había salido con ella aun con la necesidad profunda e inevitable de intentar olvidar a Zara.

Ni siquiera dibujar podía calmar las ansias que sentía por el simple hecho de que mi estupidez hubiera salido a la luz con aquel pequeño desliz de necesidad. Entonces, como siendo conocedor de mis propias fallas, empecé a dudar acerca de quién era yo en realidad, por un momento sentí que quizá había sido demasiado severo con Zara e injusto con Nallely, cuando el único culpable de todo había sido yo...solamente yo...

Harto de sentirme de esa manera y, seguro de que esta vez no habría quien pudiera ser capaz de ayudarme a entender lo que sucedía, me acosté en mi cama a pensar lo que sucedía. Pero fue entonces cuando mi madre entró a mi cuarto y, sin decirme nada, me consoló con sus suaves caricias y sus palabras de aliento.

-Oliver... ¿qué es lo que te pasa?
-Siento que acabo de herir a dos maravillosas personas, y...no puedo conseguir dejar de sentirme culpable por ello.
-Una de esas personas sigue siendo Zara...cierto?
-Si...
-Hijo mío... esa chica ya te ha lastimado demasiado... no deberías seguir atado a un recuerdo...
-Ella aún está dentro de mí...le dije a ella que seguiría sin su presencia...pero no puedo... no puedo...
-No digas tonterías hijo, antes de conocerla estabas bien, después de ella lo estarás... yo confío en que así será...
-Ojalá...
-así será... no te preocupes...tu madre sabe lo que dice...

Mi madre me consoló durante un par de horas más, en las cuales me dejé llevar por ese pequeño momento compartido con mi madre para contarle exactamente todo lo que mi corazón y mi mente sentían en ese instante. Ella me escuchó y aconsejó en cada una de las preguntas que le hice, en cada una de mis anécdotas y en cada una de mis tonterías.

Hasta que finalmente me abrazó y me hizo saber que en realidad, no todo era culpa mía y no tenía por qué seguir preocupándome por lo que los demás hacían o dejaban de hacer, finalmente si Zara me había herido ese era problema suyo y si Nallely no quería salir conmigo más, tampoco tendría porque ser una preocupación para mi...


El arte de amarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora