Fue un domingo por la mañana cuando mis amigos me llamaron para ir a jugar con ellos en una cascarita, como comúnmente le llamábamos a un partido de fútbol que era improvisado por nosotros para jugar un rato sin demasiadas reglas ni un ganador con premio más allá del reconocimiento del otro equipo.
Por cortesía y para que fueran a apoyarnos en el juego, invitamos a todas nuestras amigas y novias a formar parte del público, ya que todos habíamos sido invitados para jugar en el mismo equipo, lo que incluía a Sergio, César, Alan, Alonso, Bryan, Freddy, Omar, quien ya era parte de nuestra pandilla por ser novio de mi amiga Nallely y a mi, éramos 8 jugadores nosotros y 8 los del el equipo contrario, amigos míos y de Sergio de la preparatoria.
Llegamos todos al parque en donde sería el juego y lanzamos la moneda al aire para ver qué equipo comenzaría, tras haberlo decidido, iniciamos el partido, siendo apoyados por nuestras novias y amigas, respectivamente.
Al cabo de media hora, mi corazón estaba cansado y se me dificultó la respiración al grado de que tuve que detenerme a tomar un respiro, los chicos siguieron jugando sin mi, pero al cabo de unos minutos Omar salió por lesión en el tobillo y nuestro equipo se vio debilitado con dos jugadores menos.
Iba a regresar al juego aunque no me encontraba al cien, cuando mi novia me detuvo en el proceso obligándome a sentar al lado de Noemí para que ella me cuidara mientras Lea tomaba mi puesto en el juego.
Al principio me sentí temeroso de que ella pudiera jugar contra todos mis excompañeros de la preparatoria, quienes solían jugar rudo, pero mi novia me tranquilizó al recordarme que ella había sido capitana del equipo femenil de la secundaria y preparatoria y no tenía miedo de competir contra los chicos.
Mis amigos estuvieron de acuerdo en que ella jugara, aquel día ella traía jeans y una playera tipo polo, además de tenis, lo que facilitó el que ingresara a la cancha, primero siendo protegida por mis amigos y luego siendo más rápida y hábil que la mayoría de los que jugaban en aquel por lo que fue enaltecida después.
C: pero que bárbara Lea!! Cuando Oliver mencionó que jugabas fútbol no nos dijo que eras tan buena jugadora!!
O: pues.... De hecho tampoco lo sabía...
L: jeje... Tranquilo cariño, no te sientas mal por eso, yo no había tenido oportunidad de que me vieras jugar...
S: pues a como juegas... Se me hace que te apuntaremos como suplente oficial de nuestro equipo para reemplazar a Oliver cuando se canse.
O: hey!!
S: jajaja es una buena opción... O no chicos?
Al: si... Incluso con 7 jugadores ganamos gracias a ella...
Ao: si...por lo mismo si no quieres jugar de nuevo Omar, no hay problema.
Om: humm...
S: jajajaja buena esa Alonso!
B: pues si, en realidad eres extraordinaria, dices que jugabas en la secundaria?
L: y en la preparatoria ... Equipo femenil, capitana y 4 veces ganadora de la liga femenil escolar.
F: uta! Nosotros sólo ganamos 2...
L: jajajaja que pena ...
S: entonces que linda Lea....te apuntas como reemplazo de tu novio?
O: Sergio!
L: jajajaja si están todos de acuerdo....
Maravillados todos por sus habilidades fuimos a comer juntos esa tarde y estuvimos platicando sobre sus torneos y los nuestros, ver su emoción por contarnos acerca de sus jugadas y logros como capitana me puso contento por saber una cosa más por la que debía admirarla y quererla por ser como era.
Aunque teníamos a Nallely y Omar como jugadores del equipo de basquetbol en que aún eran partícipes y solíamos ir a verles y apoyarles en sus partidos, el fútbol era casi parte de nuestra cultura, por lo que, sin menospreciar el esfuerzo de nuestros colegas basquetbolistas.
La mayoría de nuestras conversaciones versaban acerca del fútbol, deporte que también solíamos juntarnos para ver en la televisión con la transmisión de los partidos del Barcelona, en donde Messi, el novio de Lea, según decía ella, nos dejaba boquiabiertos con sus habilidades la mayor parte del tiempo.
ESTÁS LEYENDO
El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
