Después de hablar con Nallely, me fui caminando hasta el parque aquel en que me juntaba con mis amigos, con la esperanza de encontrar un pequeño rincón disponible para mi tristeza y mi soledad. Caminé por la banqueta lentamente y con gran dificultad, arrastrando los pies al caminar, me sentía tan decaído que a penas y podía levantar la mirada para ver si venía algún auto o persona en mi camino.
Llegué al parque y seguí caminando por el sendero aquel que conocía de memoria hasta la banca en que solía sentarme, cuando estuve frente a ella, me acosté cual niño pequeño y me hundí en mi propia tristeza, yo sabía que Nallely no quería herirme, sabía que si me había dicho que no era por mi bien.
Por eso estaba consciente de que no debía de tirarme al vacío de la forma en que lo estaba haciendo, sin embargo, mi corazón había estado a punto de ser curado por ella, si tan sólo ella me hubiera dicho que sí, todo sería diferente en ese preciso momento.
Escuché y sentí que mi celular vibraba en mi bolsillo, pero no quise buscarlo, sólo quería un momento de paz. Por mi mente, sin embargo, vagaban sus palabras cual remolino, desbaratando todo a su paso. Lloré lágrimas de dolor y sufrimiento que no había llorado más que por Zara aquella vez en que terminamos. No podía comprender por qué mi corazón estaba tan adolorido por un rechazo que ya antes había tenido de la misma Nallely.
Me quedé acurrucado en aquella posición hasta dormirme, mi pecho dolía, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza y mis ojos ardían de tanto llorar lágrimas de dolor puro y sincero. Me parecieron varias horas, pero quizá fueron unos minutos los que esperé así hasta que escuché la voz de Noemí y la vi corriendo hacia donde me encontraba. No me moví de mi posición, sino hasta que ella levantó mi cabeza con cuidado para sentarse en la banca y dejarme reposar sobre sus piernas mientras me acariciaba el cabello y me consolaba con dulces palabras de aliento.
-Está bien llorar, cuando alguien tiene los sentimientos tan limpios y puros como tú... está bien que te desahogues, no guardes nada...
-Te...pue...do...pre...gun...tar...algo?
-Seguro... lo que sea...
-Primero Zara y ahora Nallely... ¿es que tengo algo mal?
-¿De qué hablas loquito?
-¿Soy yo el problema? ¿Soy yo quien hace que todo esto me pase?
-Shhh... ¡pero qué dices! ¡Claro que no! Tú eres un ángel, un chavo muuuuuuuuy especial y mereces tener a alguien especial a tu lado... Tú no eres culpable de nada, las cosas pasan por algo y estoy segura de que, en tu caso es, porque alguien mejor te está esperando.
-Gracias loquita, pero... no lo sé... dos rechazos en menos de 2 años... es triste y doloroso....
-Pues sí, supongo que lo es...pero, eres una persona muy fuerte y sé que estarás bien, quizá hoy te duela lo que está pasando, pero mañana ese dolor será recompensado.
-¿cómo lo sabes?
-Soy adivina...
-Jaja...si...claro...
-Solo lo se... porque me encargaré de que así sea...
-¿Cómo dices?
-Soy tu loquita y te quiero ver feliz, no voy a descansar hasta que eso suceda, así que mientras tanto, te daré ánimos y te voy a apapachar mucho, hasta que me digas que estás mejor.
-Jajajaja... gracias loquita...
A su lado, mi tranquilidad aumentó, no tenía idea de cómo se había enterado que me encontraba en el parque a esas horas de la noche, aunque fuera predecible por ser nuestro lugar de encuentro, haberse arriesgado a salir de su casa a esa hora para ir a verme y estar a mi lado, era algo que me llenó de fuerza y vitalidad por un segundo para levantarme y acompañarla a su casa, ella se negaba insistiendo en que podía irse sola y que mejor ella me acompañaba a mi casa, pero mi insistencia le ganó.
Después de llegar a su casa y despedirme de ella, me di la vuelta para caminar de regreso a mi casa, caminé un par de pasos antes de sentir sus brazos rodeando mi cintura y llenarme con un cálido abrazo hasta el último rincón de mi piel, sonreí ante su acto de cariño, giré para abrazarla y agradecerle su gesto, la rodeé con mis brazos y derramé las últimas lágrimas de la noche, como siempre, mi pequeña mejor amiga, me demostraba que me quería y eso, me dio la fuerza para continuar....
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El arte de amarte
Подростковая литератураEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
