Me dejé guiar por su cálido abrazo, por el calor de su cuerpo junto al mío, la rodeé con mis brazos y me recargué en su hombro, estando yo sentado como aquel niño pequeño que se cae y se queda esperando que sus padres le ayuden a levantarse. Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza, mi corazón estaba agitado, dolido y completamente destruido antes la repentina reacción de una Zara inmune a mi sufrimiento, a mi dolor, lloré destrozado por la manera en que acababa de demostrarme que ya no le importaba lo que me sucedía, que así me hubiera muerto en ese momento, ella no habría regresado a intentar resucitarme.
Mi llanto corría por mis mejillas, cubriendo mi rostro por completo, mi cuerpo se estremecía y, sólo el cuerpo de Nallely y la mirada de mis mejores amigos posadas sobre mí, me fortalecían. Ella acarició mi espalda con dulzura, demostrándome que sentía empatía hacia conmigo, mas no por ello lástima o dolor, se separaba de mi por momentos sólo para decirme una y otra vez...
"Ya...tranquilo Oliver...tranquilo...todo estará bien"
Detrás de mí, Noemí estaba sosteniendo mi espalda para que no me cayera de golpe con el estremecimiento que empecé a sentir, sentí sus manos abrazarme por la espalda y quedarse en mi estómago, cubriendo así, mi necesidad de cariño, de fortaleza y de seguridad. Noemí estaba llorando también, la escuchaba sollozar a mi espalda, recargó su cabeza en mi espalda. En aquella posición nos mantuvimos unos segundos hasta que me tranquilicé con su ayuda.
Puse entonces mis manos en las manos de Noemí y ella me soltó, poco a poco, luego me separé de Nallely, la miré a los ojos y le agradecí sin palabras mientras Sergio, se acercaba a mí y me tendía su mano, me ayudó a levantar. Cuando pude recuperar mi sentido, miré a mi alrededor, Jimena y Danny estaban llorando abrazadas por sus novios, de igual forma que lo habían Vania y Vero, Noemí me miraba abrazada por César y Nallely, estaba allí, simplemente de pie, en silencio, sonriendo.
De pronto me quedé completamente helado, la persona que había provocado que llorara de esa amarga manera estaba parada exactamente frente nosotros, en la puerta principal, observando la escena, su inconfundible figura me miraba desde lejos, parecía que se estremecía mientras lloraba y justo cuando pensé que se caía de golpe en el suelo, dio un paso firme y decidido, seguido de otro más hasta que sus piernas la hicieron correr hasta donde me encontraba, quedamos frente a frente, nos miramos fijamente con nuestros rostros bañados en lágrimas y...repentinamente...me besó...
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El arte de amarte
Teen FictionEl día que la conocí, sus ojos me miraron desde la distancia y un tenue rubor en sus mejillas se pintó cuando se dio cuenta de que también la miraba, sin embargo no se detuvo y continuó con su suave caminar, ese que acentuaba el movimiento de sus ca...
