27- No seas ingenua

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Mire a Voldemort y luego a mis hermanos, intentando entender lo que estaba haciendo, pero aun no terminaba de comprenderlo. 

—  ¿Qué se supone que vas a ...

Ni siquiera pude terminar mi pregunta, porque se volvió a escuchar como otra cosa se rompía.

—  ¿Qué se ...

Esta vez el ruido fue mayor y vi a Klaus caer de rodillas, mientras que en su cara reflejaba dolor. 

—  Estoy dispuesto a romperle cada hueso del cuerpo si es necesario. 

Nuevamente me alarme.

— Detente — le ordene mientras me acercaba a Klaus.

—  ¿Vendrás conmigo? 

—  No.

— Respuesta incorrecta. 

Antes de que pudiera decirle otra cosa, Elijah empezó a escupir sangre. 

— ¡Basta! —chille desesperada.

Voldemort me ignoro y Elijah cada vez se retorcía más, mientras que la sangre salía descontroladamente de su boca.

—  ¡VAS A MATARLO!

El pelón se detuvo y me miro detenidamente, pero aún con la chispa de diversión en los ojos. 

—  Ellos van a sanar en unas horas —me dijo mientras caminaba hacia mi— pero no puedo decir lo mismo de él —señalo a Matheo.

— ¿Qué? No lastimarías a tu propio hijo, solo por conseguir lo que quieres. 

— ¿Estás segura de eso? —para este momento ya lo tenía a centímetros de mi.

Y aunque no lo quisiera admitir, si le tenía miedo, sobre todo en este momento. 

—  Yo siempre consigo lo que quiero y no me importa si tengo que sacrificar o lastimar a alguien en el camino.

—  ¿CÓMO PUEDES DECIR ESO? — estaba desesperada— ¡El es tu hijo! 

— Lo se —respondió con indiferencia—  ¿Vendrás conmigo? —suspire.

—  Si lo hago ... ¿Dejaras a todos en paz?

— No lo se —parecía que si se lo estuviera pensando— también tengo que divertirme — le lance una mirada furiosa.

—  Promételo —le exigí.

—  Prometo no matarlos —me dijo con una sonrisa burlona—  ¿aceptas?

—  Bien — respondí frustrada— pero antes de irme contigo tengo que hacer algo.

— Tienes hasta media noche.

Esas fueron sus ultimas palabras antes de desaparecer y con él, el hechizo que había hecho.

Elijah cayo al suelo, mientras que Klaus intentaba levantarse .

—  ¿Están bien?

—  Podríamos estar mejor —me aseguró Klaus.

—  ¿Te vas a ir con el? —me preguntó Elijah, aunque ya sabia la respuesta.

—  Si —respondí mirando el suelo.

—  No —protestaron los demás.

— Prometió no lastimarlos  si voy con el.

—  ¿Y le creíste? —me pregunto con incredulidad Kol.

—  No voy a dejar que alguno salga lastimado por mi culpa —ignore la pregunta de Kol.

—  No seas ingenua Morgan —me regaño Klaus.

El plan de los RiddleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora