Mustio

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Habla Lucía

Quedé con Andrea en un restaurante cerca de casa. Era una chica muy guapa y encantadora. Pedimos algo para cenar y mientras hablamos.

A-..qué te pasa? Quieres hablarlo?..
L-..es que es complicado...
A-..ya pero..al menos lo estás hablando con alguien? Sea lo que sea... no puedes estar tragándotelo todo el rato...
L-..Bueno... con mis madres...
A- y nadie más...?
L-..no...

Apenas la miraba. Estaba muy triste. Entonces me dio la mano por encima de la mesa.

A-..Lucía... puedes contármelo...

La miré. Su mirada era sincera, de complicidad.

A-..es de Aitana?
L-..sí..
A- habéis discutido?
L-..no...
A-..le ha pasado algo?...
L-.. sí 😔
A-..pff...lo siento mucho... es grave?
L-..tiene anorexia, está ingresada 😞
A-..vaya... qué situación tan complicada... lo siento mucho cariño...
L-..sé que está siendo muy duro para ella, pero no te imaginas lo duro que está siendo para mí también
A- pero puedes verla?
L- voy cada mañana antes de los ensayos, pero hoy estaba fatal 😭

No pude evitar ponerme a llorar.

A-..eiii... ven aquí...

Se levantó y me abrazó.

L- perdona...

Me sequé las lágrimas.

A- quieres que diga que nos lo pongan para llevar y nos vamos?
L-..sí por favor...

Así lo hizo. Nos llevamos la comida. No me encontraba bien. Fuimos a mi casa. Allí cenamos de lo que nos habían puesto, al menos comí algo. Andrea intentó sacarme otros temas de conversación para distraerme y poder evadirme un poco. La verdad que lo consiguió, incluso consiguió hacerme sonreír. Se hizo tarde.

A- Bueno.. me voy a ir, nos vemos mañana en el ensayo :)
L-..Gracias por todo Andrea... me ha ido muy bien esto... de verdad
A- pues cuando lo quieras repetir me lo dices 😉

Le sonreí.

A- fuera bromas... escríbeme si necesitas algo, si estás mal, si quieres hablar...no estás sola vale?
L-..eres un amor... gracias...

La acompañé a la puerta y le di un abrazo para despedirme. Luego se marchó. Me sentía mejor. Al menos no tan deprimida. Recogí las cosas de la cena y me fui a la cama. En la habitación estaba aquel tulipán que me había dado Aitana, mustio, ya apenas se sostenía, pero no quería tirarlo, era suyo y lo tendría ahí hasta que volviera a casa.

FÉNIX (II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora