Andy
Después de varios días encerrada en casa, llorando más de lo que quería admitir, decidí que ya era hora.
No podía evitar a Joel para siempre.
Me miré al espejo esa mañana, con el rostro hinchado y el corazón aún partido, y me dije a mí misma:
—"Actuaré como si nada hubiera pasado. Fue un error... y ya está."
Pero por dentro, sabía que mentía.
Ese "error" había despertado algo real.
Volver al trabajo no fue fácil. Las miradas curiosas de los compañeros por mi ausencia, las preguntas que esquivé con sonrisas falsas, y lo peor... tener que verlo a él.
Y como si el universo no tuviera piedad, me asignaron a un nuevo grupo de capacitación...
Joel sería el formador principal.
Yo, su apoyo.
Carolina, la tutora.
Los tres juntos, como siempre.
Solo que ahora, todo era distinto.
Todo... dolía más.
Las primeras semanas fueron un desfile de silencios incómodos.
Yo evitaba cruzar miradas con él.
Él apenas me dirigía la palabra.
Pero cuando nuestras miradas se encontraban, era como si todo lo que no decíamos flotara entre nosotros.
Una tensión muda, eléctrica, dolorosa.
Hasta que un día, en uno de los recesos, Carolina me interceptó con esa intuición que solo las verdaderas amigas tienen.
Caro (mirándome fijo):
—Andy, ¿te pasa algo con Joel?
Andy (inquieta):
—¿Por qué lo dices?
Caro (cruzándose de brazos):
—Desde la fiesta de mi cumpleaños están raros. No se hablan igual. ¿Pasó algo?
Dudé.
Pero me vencieron las ganas de desahogarme.
De no cargar más sola con lo que me estaba consumiendo.
Andy (suspirando):
—¿Te puedo confesar algo?
Ni siquiera mis amigas lo saben...
Caro (sin pensarlo):
—Palabra. No sale de aquí.
Andy:
—Después de despedirme de ti esa noche, Carlos quiso acompañarme. Pero se notaba con otras intenciones. Le dije que no.
Salí molesta... y Joel me siguió sin que yo lo supiera.
Como no encontraba taxis, decidí quedarme unas horas en el hotel al frente.
Joel apareció y se ofreció a compartir el cuarto. Solo para descansar.
Caro (ojos muy abiertos):
—¿Y pasó algo?
Andy (asintiendo lentamente):
—Sí.
Pasó todo.
Joel y yo... tuvimos relaciones.
No fue planeado. Fue algo que simplemente... ocurrió.
Caro:
—¿Y qué dijo después?
Andy (con una sonrisa amarga):
—Que hiciéramos como si no hubiera pasado.
Como si yo no importara.
Caro (frunciendo el ceño):
—¡Ay, Joel! Es tan bueno... pero tan idiota a veces.
Andy:
—Yo sí siento cosas por él, Caro. Desde que lo vi por la computadora por primera vez.
Pero ahora no sé cómo actuar. Y él... solo se aleja más.
Caro (decidida, tomándome del brazo):
—Déjamelo a mí.
Joel
Estaba en la sala de formadores, revisando informes, pero con la cabeza lejos de cualquier gráfico.
Desde que Andy volvió al trabajo, mi mundo estaba patas arriba.
Su ausencia me había hecho más falta de la que quería admitir.
Y ahora que estaba de nuevo aquí, cerca... pero lejísimos emocionalmente, me dolía.
Me dolía mucho más de lo que debería.
Entonces, Carolina apareció.
Caro (entrando sin pedir permiso):
—Joel, ¿puedes venir un momento?
Joel (cerrando la laptop):
—¿Qué pasó, loquita?
Caro (seria):
—¿Por qué estás tan distante con Andy?
Evité su mirada.
Sabía que no podía mentirle.
Joel:
—No es eso. Solo... ando con la cabeza en otras cosas.
Caro (cortante):
—Te conozco demasiado bien. No mientas.
Suspiré. Me rendí.
Joel:
—Está bien. Después de tu fiesta... pasó algo entre nosotros.
Caro (más suave):
—¿Qué pasó?
Joel:
—Tuvimos relaciones.
Carlos quiso seguirla esa noche. Me pareció raro, así que fui tras ella.
La vi entrar a un hotel. Me ofrecí a quedarme con ella para cuidarla.
No era el plan, lo juro.
Pero cuando la vi dormida, tan tranquila... me acerqué.
La besé.
Ella me correspondió.
Y todo fluyó...
Pero al despertar... me dio miedo.
Le dije que lo olvidáramos.
Caro (dolida por él, pero firme):
—¿Y qué sentiste?
Joel:
—Me gustó. Me gustó de verdad.
Pero tengo miedo de que ella no sienta lo mismo...
Y yo no quiero salir herido.
Caro (tomándole la mano):
—Joel... ella sí siente algo por ti.
Solo que tú la heriste con tus silencios.
Pero está dispuesta a escucharte.
Solo falta que hables.
Joel (sorprendido):
—¿En serio?
Caro (sonriendo):
—Vamos a hablar con Arnold. Te voy a ayudar a que trabajen juntos en la capacitación general.
No vas a tener excusas para esconderte.
Es tu segunda oportunidad.
Joel (esperanzado):
—¿Tú crees que funcione?
Caro:
—Solo si tienes el valor de decirle lo que callaste aquella mañana.
Joel (asintiendo):
—Gracias, Caro.
Me vas a ayudar a recuperar... lo que ni siquiera supe que estaba perdiendo.
¿Y ahora...?
El escenario está listo.
Las piezas se están moviendo.
Y el amor, aunque herido, sigue vivo.
Andy ya no huye.
Joel empieza a despertar.
Pero hay heridas abiertas...
Y verdades aún por decir.
¿Tendrán el valor de enfrentar lo que sienten?
¿O se perderán en el silencio una vez más?
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Una Historia de amor
Roman d'amourNo todas las historias de amor son iguales. Algunas duelen. Otras confunden. Algunas te rompen, y otras te reconstruyen. Andy no sabía que entre un trabajo nuevo, un mensaje extraño y una noche de debilidad... su vida cambiaría para siempre. Esta es...
