CAPÍTULO 81

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PUNTO MUERTO

OMNISCIENTE

El corazón de todos en la sala se congeló. Las palabras de Jayden retumbar en los oídos del equipo. El mundo se detuvo bajo sus pies ante la inconcebible idea de que un amigo, un hermano suyo haya hecho algo tan cobarde como traicionarlos. Conocían a Nathan desde hace años, desde antes de que el equipo completo se formara y la sola idea generaba en ellos una inminente negación,

—¿De qué estás hablando, Jayden? —hablo Franco, con una voz tan temblorosa que no parecía digan de él, como si su cuerpo supiera de que lo que venía no iba a ser algo bonito para nadie en el lugar.

Jayden los miró a todos y una profunda opresión presión en su pecho, sus ojos lucharon para no llenarse de lágrimas al recordar lo que sucedió hace unos minutos. Unos eternos minutos en los que todo su mundo se derrumbo ante la llamada que había recibido de quien había creído era uno de sus amigos más cercanos, a quien creía conocer bien y a quien reconocía como su hermano mayor. Más, ahora todo lo que pensaba de él era borroso y lejano.

—Nathan me llamó, dijo que si no hacían lo que ella pedía él iba a terminar muy mal. —habló y sus ojos fueron directamente a la pelinegra a un lado de Demian, quien se tensó en el acto al conectar sus ojos con los del menor. Aunque ella no fue la unica, los miembros del equipo se tensaron ante las palabras inespecíficas de su amigo

La mención de la palabra ella otra vez heló la sangre de todos en el cuartel. Parecía como si la caja de pandora, la verdadera incógnita, que habían querido ignorar explotara frente a sus ojos. La incertidumbre de saber quién era la mujer por la cual su amigo había decidido traicionarlo los llenó.

—¿Él? —preguntó Tara con un tono serio, dando un paso adelante mientras el ambiente se volvía cada vez más tenso.

Zev vio como los ojos de Jayden fueron desde Heaven hasta Franco, quienes tenían un expresión llena de preocupación y atisbos de temor de lo que el mencionado pudiera decir. El rostro de la pelinegra estaba contraído mientras se enderezaba en su lugar, expectante. La mano de Demian fue hasta la de ella y esta enlazó sus dedos como si estuviera buscando algo que solo él podía brindarle.

—Lo siento mucho, Heaven. —Jayden suspiró, su rostro contrayéndose en una expresión llena de lamento y algo de vergüenza, vergüenza por tener que dar la noticia a la mujer— Lo tienen —el corazón de la pelinegra se detuvo, su sangre se congeló y todo su sistema se alarmó— tienen a Killian. —concluyó, haciendo que el mundo dejara de girar y todo se paralizara.

Hubo un silencio pesado que llenó el cuartel, todos miraron a Heaven y luego a Franco, ambos parecían incrédulos de lo que acababan de escuchar. Dentro de ellos no podían asimilar la noticia, sus cerebros estaban en blanco mientras dejaron de escuchar a su alrededor lo que decían. Heaven solo pudo escuchar un sonido estático y la escena parecía lejana como si su mente se hubiera ido de su cuerpo.

Unos pasos se escucharon a lo lejos, unos apresurado y cuando la pelinegra giró la cabeza vio a una sombra acercándose, corriendo hacia ellos hasta llegar frente suyo. Todos en el lugar quedaron en silencio ante la interrupción abrupta del hombre. En sus manos sostenía un paquete

—Señora, le enviaron un paquete. —informó, su voz rasposa mientras le extendía la caja a Heaven ante la ansiosa mirada de todos. 

Al segundo la mujer tomó el liviano paquete lo hizo sonar, dándose cuenta de que no había mucho dentro. Sonaba despacio lo que había en el interior y eso la alarmó aun más. El recuerdo de la cabeza de quien hace unos meses lo había ayudado a hackear el sistema de Eloy llegó a su mente y con desesperación, temiendo encontrarse algo horrible en su interior, la abrió de forma desesperada únicamente para encontrar una nota al lado de un sobre.

EFÍMERO Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora